El cielo no pudo esperar

Se fue nuestro gran amigo Papilín. A la edad de 52 años falleció producto de una enfermedad que se lo llevó de este mundo terrenal y nos deja sumidos en una inconmensurable tristeza a todos quienes tuvimos el placer de tenerlo como amigo.

Periodista deportivo, deportista de ley, bohemio empedernido pero, por sobre todas las cosas, buena persona, tan buena gente que hasta le hizo honor a su nombre: Angel.

Por eso creo que, como en la célebre película protagonizada por Warren Betty, Dios se lo lleva al cielo, antes de tiempo. Una equivocación, sin dudas.

Con estas sencillas palabras, juntos a sus amigos de antes - a quienes no nombro por temor a omitir a algunos de ellos- y a los que compartimos dichas y tristezas en estos últimos años de su vida (Ronco, Richard, Manuel, Max, Pablo, Poli y Eugenio) rindo tributo a este gran amigo que acude al llamado de El Padre Celestial, para reencontrarse con otro amigo, Piquilo, otro adelantado.

Acompañamos en el dolor a sus padres y hermanos, a Carmen y Miriam, y a sus hijos Sebastián y Belén. Muy a pesar nuestro, el cielo no pudo esperar. Aunque esta no es una película... es una lascerante realidad.

Hasta siempre Papilín!!