Miércoles, de Diciembre de

Locales »  Exponen el complejo escenario a partir de unas 600.000 hectáreas en riesgo hídrico

CRECIDA DEL RÍO PILCOMAYO
El derrame del río Pilcomayo que está en el orden de los 4.500 a 5.000 hectómetros cúbicos de agua, en gran medida escurre atravesando toda nuestra provincia entre la ruta 81 y ruta 86 y afecta a 600.000 hectáreas situadas en riesgo hídrico. Hoy las más afectadas están al Norte de Las Lomitas, Pozo del Tigre, Estanislao del Campo, Fontana, Pirané.

Esferas técnicas del Gobierno provincial coincidieron en los desafíos que se presentan anualmente a partir de una vasta zona en riesgo hídrico, dinámica que se presenta a partir de los enormes caudales que trae el río Pilcomayo y descarga sobre más de 600.000 hectáreas.
La cuestión tiene más actualidad que nunca a partir de complejos escenarios que se han ido presentando en los últimos ciclos de aguas altas del Pilcomayo, sobre todo en el Centro Oeste de la provincia.
El ingeniero Fernando de Vido, administrador vialero, por un lado, señaló que las obras que corresponden al sistema hídrico del bañado La Estrella, en absoluto inciden en anegamientos que se produjeron en la zona. Advirtió que aquellos que digan lo contrario “construyen un relato desde la mentira con alguna intencionalidad”, afirmando categórico que “ese argumento de que la apertura o no de las compuertas incide en inundaciones como se trata de hacer creer, es falaz y carece de todo sustento técnico”.
Explicó que las compuertas “cumplen sus funciones como permitir un caudal de agua regulado a los canales como el de Las Lomitas, el de Monte Lindo, Pozo del Tigre, y al sistema del riacho Salado, entre otros, que están alimentados a partir de la operatividad del sistema”. Advirtió que esta gente parte de una mentira, se trata de instalar un relato que es político en este año electoral”, exponiendo que “a través de las compuertas pasa como máximo el 2,5% del volumen de agua que escurre, todo el excedente, casi un 98%, pasa por el vertedero, hoy con un caudal de más de 1.200 metros cúbicos por segundo de agua traspasa por el lugar. Por todas las compuertas en simultáneo no traspone siquiera 40 metros cúbicos de agua, la cual es regulada para disponer en los períodos de déficit hídrico”.
Indicó que días atrás en Las lomitas junto al ingeniero Horacio Zambón y a técnicos de la DPV y la UPCA mantuvo una reunión con más de un centenar de productores (oriundos de Campo del Cielo, El Descanso, El Coleto, Fortín Soledad, Punta del Agua, La Diosa, etcétera), el intendente Atilio Basualdo, el presidente de la Sociedad Rural y comunidades originarias, autoridades municipales, policiales y de Gendarmería. En el encuentro “expusimos con claridad el comportamiento del bañado y en particular en la franja Norte lomitense y de las obras que componen ese sistema hídrico. Brindamos respuestas técnicas que dan por tierra todo relato mentiroso de esta gente que pese a tener conocimiento de esta reunión de trabajo pública no asistió”.
Expuso que “debemos coexistir con el bañado que significa, así como nos trae dolores de cabeza tres o cuatro meses al año, también genera enormes beneficios a sectores de la producción cuando descienden sus aguas”. 
Recordó trabajos ejecutados en el 2018 en la zona de Fortín Soledad, localidad que tiene más de un siglo de existencia, es decir ya estaba emplazada en un tiempo donde no ingresaba el desborde del río al bañado. 
“Luego la naturaleza impuso nuevos desafíos y garantizamos las defensas, además del acceso por ruta 32 donde este año se ejecutó un terraplén desde Soledad a El Churcalito que permitió mantener la transitabilidad y disminuir el aporte del bañado al Sur de Soledad”, explicó.
Aludió a que la fotografía de un maizal con agua en la zona de Soledad se trata de un campo donde el terreno natural se encuentra a 9 metros más elevado que el nivel de agua que hoy pasa por el vertedero de la ruta 28. “Es decir que 9 metros más de altura debería tener el nivel de agua en la zona de traspase sobre la ruta 28 para que sea la obra causal de ese anegamiento.
 
Agua y sedimento
 
Cuantificó que el derrame del río Pilcomayo que está en el orden de los 4.500 a 5.000 hectómetros cúbicos de agua, en gran medida escurre atravesando toda nuestra provincia entre la ruta 81 y ruta 86 y afecta a 600.000 hectáreas, situadas en riesgo hídrico. Hoy las franjas afectadas están al Norte de Las Lomitas, Pozo del Tigre, Estanislao del Campo, Fontana, Pirané y hace 40 días generaba severos problemas en la zona de Ingeniero Juárez, María Cristina, Pozo de Maza y otras donde se volcó un enorme esfuerzo financiero del tesoro provincial para ejecutar obras tendientes a mitigar este comportamiento de la naturaleza.
De Vido aclaró que el río Pilcomayo no sólo trae agua, sino también entre 130 a 150 millones de toneladas de sedimento –arena o limo– por año, y deposita esa magnitud en territorio formoseño. El curso a principios de la década del 30 llegaba a la altura de Zalazar y retrocedió décadas después y ahora sólo tenemos 25 kilómetros.
“De aquel Pilcomayo con barrancas de 9 a 10 metros hoy cuanto mucho llega a los 2 o 2,5 metros, demostración de que la naturaleza fue modificándolo”, precisó, advirtiendo que “todo el departamento Ramón Lista se encuentra en riesgo hídrico a partir de que se va imponiendo el carácter sedimentario de conformación del relieve. Se presentan en cada ciclo cambios que resultan complejos enfrentarlos”.
El administrador vialero explicó que “entre los meses de diciembre a abril siempre tenemos los efectos del derrame del río Pilcomayo, y que en este período se vio agravado porque en un mes en el Extremo Oeste provincial tuvimos lluvias que antes se daban en todo un año. Un registro de 300 y varias de 150 milímetros, que suman al aporte del Pilcomayo y generan naturalmente inconvenientes por el comportamiento de la naturaleza y no de las obras hechas”.