Viernes, 15 de Enero de 2021

Policiales »  Una madre reclama por la dudosa muerte de su hijo policía



A pesar de los cinco años transcurridos, la causa sigue caratulada como muerte dudosa y ahora se aguarda que la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en relación a una serie de peritajes que solicitó la querella, cuestionando la investigación que siempre se orientó a un fallecimiento por una cuestión accidental.
El 18 de enero de 2016, el cuerpo sin vida del oficial inspector Federico Ramón Romero, quien prestaba servicios en el Departamento de Drogas Peligrosas, apareció en las aguas del riacho Formosa, en las afueras de la capital de esa provincia,
pero mientras la versión policial dio cuenta sobre que el joven se ahogó, su familia tuvo sus sospechas iniciales y ya no duda de que se trató de un crimen.
Florencia Gladys Villa, la madre del oficial Romero, no ha dejado de reclamar en ningún momento y a pesar de la actitud corporativa de la fuerza, con el consecuente correlato en lo judicial, mantiene la esperanza de saber qué ocurrió con la muerte de su hijo. “Tengo mucha fe en que la verdad salga a la luz, que no quede en la impunidad. Sabemos que no se ahogó, sabía nadar perfectamente y además, tanto en la autopsia, como en los estudios complementarios, no se hallaron restos de plancton en los pulmones, más allá de que el motivo que figure es asfixia por inmersión”. 
“Los peritajes son contundentes, lo golpearon, lo mataron y después lo tiraron al agua”.
Una vez que logró ser aceptada en el expediente como querellante, la mujer comenzó a solicitar, mediante sus abogados y nombrando a peritos de parte, una serie de medidas al juez Gustavo Schaffer, quien está a cargo de la causa que nunca cambió su calificación, a pesar de la insistencia en que se la considere como un homicidio.
En los últimos tiempos, ante un recurso interpuesto ante la Cámara de Apelaciones de Formosa se logró la remisión de las denominadas pruebas climáticas (donde, entre otras cosas, se evalúa la temperatura del agua en aquella calurosa jornada del verano 2016) ante los expertos forenses de la Corte Suprema de Justicia de la Nación para su evolución.
A pesar de aquel hermetismo inicial y que se intentó extender en el tiempo, todo ocurrió durante un operativo antidrogas que desarrollaba una brigada policial en el riacho Formosa y en el que, presuntamente, el oficial inspector Federico Romero (de 30 años) murió ahogado. No obstante, de inmediato surgieron las dudas de sus familiares, tanto por ciertas lesiones visibles que presentaba el cuerpo y fundamentalmente, por haber sido convocado a ese procedimiento cuando se encontraba de licencia médica por haber contraído dengue, concretado en el inusual horario de las 14 para una jornada de 45 grados de temperatura.
“Primero nos dijeron que se cayó cuando estaban buscando a un narco, pero mi hijo sabía nadar muy bien, hasta había hecho un curso de buzo. Después nos devolvieron sus documentos y la billetera totalmente secas, mientras no nos dejaron ir al lugar. Más tarde, cuando lo estábamos velando, notamos que tenía heridas y al entregarnos sus ropas, aún tenían muchas manchas de sangre”, recordó Florencia Villa, quien sospecha que “aquello que nos dijeron que se arrojó al riacho para ver si un sujeto que escapó en una lancha había abandonado un bulto con drogas debajo de un puente, en realidad se trató de un crimen que pretendieron encubrir. Si hasta lo tuvieron que sacar del agua los bomberos y la Prefectura, porque sus compañeros no pudieron rescatarlo”.