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Laboratorios y aulas sin alivio

Sábado, 24 de Agosto de 2019


La semana pasada el Gobierno anunció superávit fiscal primario, por primera vez desde 2011. ¿Podría ahora pensarse en los sectores más estratégicos?
Cualquier noticia mínimamente positiva parece encender una ilusión en esta castigada realidad argentina. La semana pasada, los funcionarios de Economía anunciaron que, en el primer cuatrimestre de este año, hubo superávit primario (sin contar el pago de la deuda) por primera vez desde 2011. Fue por efecto del importante ajuste, se deslizó, que hizo que el gasto público creciera 36,2%, cuando la inflación -en el mismo período- fue del 55%. Los ingresos fueron de 43,8%, también por abajo de la inflación, pero mayor al gasto. Y por eso el superávit.
Nadie esconde que en el apretón del cinturón entraron los presupuestos de Educación y Ciencia. Un reciente informe del Cippec mostró que el gasto en Educación del Estado nacional cayó 9% entre 2016 y 2018, mientras que en las provincias está estancado y en declive a pesar de que reciben 15 puntos más de coparticipación federal que antes. La inversión en Ciencia hoy apenas supera el 0,5% del PBI.
Seguramente quienes “supervisan” los números dirán que todavía falta, o que ahora la -menor- inversión está mejor direccionada. O que el superávit logrado es poco para lo que necesitan estas dos áreas.
Pero qué buena señal sería que haya un alivio para las escuelas y los laboratorios.
 
Mecanismos de protección
 
Por una convención internacional, cuando se mide la inversión en Educación y Ciencia, se la compara con el PBI de un país. Así, se establece que un gasto adecuado en Educación es de 6% del PBI y el de Ciencia de 1,5%.
Pero cada vez se escuchan más voces que cuestionan este criterio. La razón es sencilla: no tiene mucho sentido que los chicos en las aulas y los investigadores en sus laboratorios reciban más cuando está bien la economía y menos si está mal. ¿Acaso si estamos cerca de un gran desarrollo vamos a frenarlo porque no hubo suficiente recaudación? ¿Los chicos de una zona postergada tendrán que esperar que el Excel de Economía dé positivo para que construyan una escuela?
Se puede pensar en otros mecanismos, como los famosos fondos “anticíclicos”, que acumulen dinero en épocas de “vacas gordas” y luego eso quede reservado para ciclos negativos, de modo que la inversión en estas áreas no sufra con el vaivén argentino.
Ricardo Braginski



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