TERCER MILENIO
La inclusión de los pequeños productores
Viernes, 16 de Noviembre de 2018
Este 15 de septiembre es el Día del PAIPPA, el Programa de Asistencia Integral a los Pequeños Productores Agropecuarios. Fue lanzado hace 22 desde General Belgrano casualmente un sábado como ahora, desde las instalaciones por entonces abandonadas de la desmotadora de algodón y con la presencia de miles de campesinos que se sorprendieron, al igual que la mayoría de los periodistas que asistimos para cubrir la agenda gubernamental, con el anuncio de Gildo Insfrán.
Transcurría un momento en el que los sectores más vulnerables sentían el efecto dañino de las políticas neoliberales. Aquí el primer mandatario ideó esa propuesta inédita con la cual aspiraba terminar con la exclusión de los minifundistas que en su mayoría cultivaban algodón en predios de entre 3 y 5 hectáreas.
Tras la cosecha comprobaban que el enorme esfuerzo realizado en la tierra no compensaba en absoluto lo invertido en materia de insumos y por lo tanto condicionaba las posibilidades de evolucionar de la familia rural.
Lo que les quedaba no alcanzaba a cubrir el valor de la canasta familiar.
De lo que se trataba era de la puesta en marcha de un programa integral orientado a los pequeños productores agropecuarios al observarse que era el único estrato excluido del sistema social, económico y financiero y que las familias agricultoras optaban por el éxodo, para terminar en las villas miserias del país o en la periferia de esta ciudad.
Insfrán, según lo relató recientemente el ex ministro de la Producción y actual diputado nacional Luis Basterra, planificó presentar en sociedad al PAIPPA el 8 de septiembre, es decir en coincidencia con el Día del Agricultor.
Sin embargo, las malas condiciones meteorológicas obligaron a postergar la concentración campesina por una semana por lo que la comunidad rural comenzó a conmemorar en una semana dos acontecimientos ligados a su realidad: el Día del Agricultor y el Día del PAIPPA o del paippero, gentilicio que identifica a los pequeños productores destinatarios de la novedosa propuesta: un cambio de mentalidad y de procedimiento a partir de un modelo inédito, con algunos antecedentes en Nicaragua y Colombia, que ponía énfasis en la ponderación del campesino como ser humano en su integralidad y no solamente en su condición de minifundista.
Inicialmente 8.500 familias se adhirieron al PAIPPA y luego se sumaron las de los tres departamentos del Oeste alcanzando la cifra de 10.000 en la actualidad.
 
Carácter integral
 
El carácter integral del programa tenía que ver, además de los aspectos productivos específicamente, con la oferta del estado provincial en materia de educación, capacitación, habitacional y de acceso a la propiedad de la tierra.
Se fijaron roles concretos para la mujer, el varón y la familia rural en su conjunto a partir de la puesta en marcha de programas de capacitación a cargo de destacados especialistas nacionales y provinciales.
Pero el primer paso decidido por Insfrán tuvo que ver con el aporte para que en cada hogar campesino estuviese garantizada la comida.
Esa fue la razón por la que se distribuyeron las cajas PAIPPA que contenían productos no perecederos que contribuían a mejorar la calidad nutricional.
Vinieron luego la capacitación para que actúen solidariamente en agrupamientos familiares; la asistencia sanitarias con la creación del seguro de salud y la distribución gratuita de medicamentos; la creación de las escuelas rurales, la diversificación agrícola, la construcción de viviendas rurales en la propia chacra y la intervención gubernamental para la fijación de precios de referencia para sus productos, la incorporación de valor a su producción y un avance hacia la industrialización.
 
La diversificación 
 
Se los convenció, asimismo, para que además de algodón sembraran maíz y otros cultivos frutihortícolas para atender la alimentación familiar y para su comercialización en las ferias francas que fueron creadas en esta ciudad unas y en el interior otras.
Eliminada la intermediación, los campesinos tuvieron ocasión de colocar su producción de verduras, frutas y hortalizas a valores accesibles y competitivos.
Después, se les enseñó que debían ocuparse de la estandarización de la manufactura y el envasado de los productos de la tierra para garantizar al consumidor las buenas prácticas bromatológicas. Así, comenzaron a mostrar el fruto de esa labor artesanal con la preparación de mermeladas, escabeches, quesos sometidos a una prensa mecánica diseñada por el organismo con la finalidad de que el comestible garantice un saneamiento del ganado y personal también mejorándolo para que se obtenga leche y queso durante todo el año y se convierta en un producto distintivo, sobre todo teniéndose en cuenta la alta demanda que tiene el queso criollo en la cocina formoseña tal como se pudo apreciar en las ediciones de Frutar o de Formosa da Gusto, por ejemplo.
Como resultado de este programa se crearon las escuelas rurales para brindar un espacio al niño y al joven para que pueda aplicar sus conocimientos en asociativismo, en administración, en producción, en transformación de los alimentos, dentro del mismo establecimiento para lo cual se les cede un predio donde trabaja y aprecia que el esfuerzo realizado le beneficia.
Este año se presentan en sociedad los primeros egresados de los centros educativos rurales junto con los de las distintas carreras que se dictan en el Instituto Universitario de Formosa con sede en Laguna Blanca cuya matrícula está conformada, en su mayoría, por hijos y nietos de paipperos.
Otro de los aspectos que abarca el PAIPPA tiene que ver con la construcción de las viviendas rurales en la propia chacra de los productores y, fundamentalmente, la entrega de los títulos de propiedad de la tierra donde habitan y trabajan desde hace largas décadas, afirmando su arraigo en colonias, parajes y localidades donde habitan junto con sus seres queridos, sin haber tenido que emprender el éxodo hacia las comunidades urbanas.
En los últimos años se expandió el programa de mecanización agrícola que facilitaron el laboreo de la tierra y se contó con el aporte valioso de los Centros de Validación de Tecnologías Agropecuarias que aportaron información y apoyo profesional para que sea fructífera la diversificación en la que se embarcaron los pequeños productores.
Es probable que los vaivenes de la naturaleza y de la política nacional hayan influido para que aun queden desafíos pendientes; sin embargo, no puede ignorarse que a 22 años del sorpresivo lanzamiento del PAIPPA la vida de los campesinos ha cambiado para mejor.
Justo L. Urbieta
ENVIAR NOTICIA A UN AMIGO IMPRIMIR NOTICIA
QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Nombre y Apellido
e-mail
Comentario
Ingrese los caracteres de la imagen
IMPORTANTE:Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

EDICIÓN IMPRESA


EDICIÓN DEL DÍA
TAPA
CONTRATAPA

COTIZACIONES
Moneda
Compra
Venta
 Dolar 34,60 36,53
 Euro 39,84 42,45
 Real 8,80 10,12