CRIMEN DE LUCY JUÁREZ

El autor confeso del crimen sigue preso y la causa se encamina al juicio oral y público


El Juzgado está tramitando sendos pedidos de la querella y la defensa. También se busca determinar el estado de salud mental del acusado. Después de esto el caso será llevado a juicio oral.

Hace cuatro años mataron a puñaladas a la odontóloga Lucía del Carmen Juárez en su casa ubicada en el pasaje Estrada entre avenida 25 de Mayo y José María Uriburu de esta capital.
El caso conmocionó a la opinión pública por el ensañamiento del asesino quien asestó no menos de 40 puñaladas a su indefensa víctima y luego incendió la vivienda para borrar todas las evidencias del macabro homicidio.
Un joven que en ese momento tenía 16 años fue detenido cuatro días después luego de ser sindicado por las pruebas reunidas por los investigadores como el principal sospechoso del crimen. Cuando fue llevado a Tribunales a declarar confesó ser el autor material del hecho y no paró de hablar durante más de dos horas relatando con lujo de detalles todo lo que hizo antes, durante y después de ultimar a la malograda profesional. La escalofriante descripción dejó perplejos a todos en la audiencia y aclaró el panorama, y no quedó ninguna duda sobre su participación y autoría material en el aberrante homicidio.
Días después, el por entonces menor de edad fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio criminis causa, en concurso con robo a mano armada e incendio doloso.
Por su adicción a las drogas pasó muchos meses internado en una clínica de rehabilitación en la ciudad de Posadas pero desde el año pasado está alojado en la Unidad Penitenciaria Provincial 1, en un lugar acorde a la psicopatología que presenta y con las atenciones médicas y la debida custodia.
La voluminosa causa judicial tiene otros dos imputados: ambos están con falta de mérito por el homicidio pero uno de ellos se encuentra procesado por su presunta participación como encubridor del hecho.
La investigación llevada adelante por el juez del caso, el doctor Enrique Javier Guillen, titular del Juzgado de Instrucción y Correccional N.º 3 de esta capital, reveló que el 14 de febrero del año 2016, alrededor de las 7 horas aproximadamente, el joven ingresó a la casa propiedad y residencia de la víctima, Lucía del Carmen Juárez, con la intención de perpetrar un robo, trepando por un poste para luego subir a un muro medianero, desde donde advirtió que la puerta trasera de la vivienda se encontraba abierta. Descendió de la muralla e ingresó al interior donde tomó una computadora tipo notebook que estaba sobre una mesa. La presencia del menor fue advertida por un perro que ladró y atacó al joven, por lo que este le propinó al animal varias patadas y golpes.
El ruido hizo que la propietaria advirtiera la presencia del imputado. Salió a su encuentro y le pidió que se retire del lugar, generándose un forcejeo que terminó de la peor manera. Ante la resistencia de la víctima el joven sacó un cuchillo que llevaba en la cintura y le propinó a la mujer varios puntazos y cortes principalmente en los brazos. Ella intentó huir dándole la espalda, pero el agresor siguió acometiéndola con violencia, lo cual provocó la caída al piso y estando ella en el suelo le siguió propinando sucesivas puñaladas en la zona lumbar, del tórax, cuello y la cabeza, entre otras partes, causándole heridas de tal gravedad que murió desangrada en forma inmediata.
Después recorrió el interior de la casa buscando más bienes. Tomó una notebook y una guitarra criolla que estaban en el living, tras lo cual se dirigió a la mesita de luz de una de las habitaciones y se apoderó de un teléfono celular.
La parte más macabra vino después: el acusado tapó el cuerpo de la víctima con un mantel, realizó una inscripción en la pared que decía “luchó por su vida” y más arriba “Macri”, y con evidentes intenciones de eliminar todas las evidencias del hecho incendió la vivienda, para lo cual apiló en dos habitaciones sobre las camas, distintos bienes y enseres a los que les prendió fuego, incluido el mantel y otras cosas que colocó cerca del cuerpo de la víctima.
Esto desató un voraz incendio que alcanzó a consumir parte de los bienes que estaban en el interior de la casa y también llegó a varias paredes internas de la vivienda y aberturas, alcanzando inclusive el techo, pero sin que se propague a las casas vecinas. Esto gracias a la acción de los bomberos que fueron alertados por personas que vieron salir humo de la vivienda.
Tras prenderle fuego a la casa, el imputado se retiró del lugar por la puerta trasera del garaje que daba al pasaje Estrada y tomó la calle José María Uriburu, llevándose consigo los bienes robados.
El joven que confesó ser el autor material del crimen padece un trastorno disocial de la personalidad y/o trastorno por consumo de sustancias, no obstante lo cual comprende la criminalidad de sus actos y puede dirigir sus acciones.  
Si bien el imputado adujo que toda la noche previa al homicidio y durante madrugada consumió alcohol y pastillas, la modalidad de la realización del hecho que implicó el ingreso al inmueble trepando un poste y muro medianero, de considerable altura, para luego descender a la vivienda, revela que el imputado tenía la lucidez y destreza suficientes, propias y compatibles con un adecuado estado de consciencia. De igual modo, las imágenes y filmaciones mostraron la firmeza en su desplazamiento. Además del relato de un testigo se concluyó que el joven no se veía afectado, por lo menos notoriamente, de un avanzado estado de ebriedad o drogadicción.

Las pruebas reunidas
 
Las evidencias reunidas a lo largo de la investigación forman un marcó suficientemente sólido que por su coherencia y concordancia, acreditan que el hecho ocurrió en la forma referida, más allá de que aún siguen diligenciándose numerosos oficios y pedidos solicitados por la defensa y, sobre todo, por la parte querellante.
“La causa sigue su curso y nunca estuvo paralizada”, explicó el juez Guillen, quien enumeró la gran cantidad de escritos presentados por las partes del proceso como parte de la investigación en esta etapa de instrucción.
En la actualidad, el Juzgado está llevando adelante diversos estudios médicos para determinar el estado de su salud mental del acusado; medidas que comenzaron en noviembre del año pasado y están en plena ejecución, estimándose su finalización en muy poco tiempo. El joven sufrió un episodio de desequilibrio mental en el centro de detención donde está alojado y esto llevó a la defensa a solicitar medidas de seguridad provisional.
Es intención del juez Guillen establecer científicamente las condiciones mentales del principal acusado, para avanzar después con la prueba de comparación de ADN con las evidencias encontradas en las uñas de la víctima.
Por su parte, la querella presentó una serie de pedidos de informes que tienen que ver fundamentalmente con entrecruzamiento de llamadas de varios números telefónicos. El juez hizo lugar a esta solicitud y en este momento se están llevando adelante todas estas medidas tendientes a satisfacer el pedido de los abogados de la familia de la víctima.
“Se investigaron diferentes hipótesis y estamos produciendo todos los pedidos que siguen realizando las partes de la causa, lo cual lleva tiempo y esfuerzo”, recordó el magistrado.
En el Juzgado esperan cerrar la instrucción en muy poco tiempo para elevar la causa a juicio oral; la instancia decisiva y determinante del proceso que permitirá arribar a una sentencia sobre el caso.
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