¿Cómo pueden las empresas incluir la perspectiva de género en su plan de acción


La crisis sanitaria desatada por el COVID-19 y las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio implementadas como estrategia para contener los contagios no solo dejaron en evidencia la excesiva carga de cuidado que recae sobre las mujeres sino que, además, la profundizaron. Si antes del coronavirus, ellas le dedicaban mucho más tiempo a las tareas domésticas y de cuidado que los varones, en el contexto actual, la situación empeoró.
Desde Grow desarrollamos una encuesta online, que estuvo abierta desde el 1ro de abril al 31 de julio, para que de manera voluntaria las personas respondieran cómo organizaban las actividades del día. El principal hallazgo fue que esta distribución tiene un sesgo de género, marcando una continuidad con el contexto previo a la pandemia. No obstante se observa una mayor participación de los varones: en el período pre-pandemia el 83% de las mujeres con hijos/as realizaba tareas de cuidado y solo el 13% de los varones realizaban estas tareas (ENES, 2015), mientras que según la encuesta de Grow, el 78% de los varones y el 84% de las mujeres con hijos/as le dedican tiempo al cuidado.
Ante esta situación, se hace evidente la necesidad de que las organizaciones incluyan la perspectiva de género no solo en sus políticas actuales (exigencias de trabajo, carga horaria, entre otras) sino también en sus planes de acción hacia un eventual regreso al trabajo en modalidad presencial. Esto es, ni más ni menos, considerar no solo que mientras las escuelas no abran sus puertas las responsabilidades de cuidado son mayores, sino también que las mismas tienen un componente de género.

La importancia de la corresponsabilidad

La vida reproductiva –y la consiguiente responsabilidad de cuidado– no es una cuestión solo de mujeres, ni un aspecto privado a resolver al interior de los hogares. Por el contrario, es una cuestión social en la que deben involucrarse todas las instituciones. En el caso del sector privado, las empresas pueden cumplir un rol fundamental en promover la conciliación entre la vida familiar y la laboral durante la pandemia, pero también con posterioridad a ella.
Distintos organismos, incluida la Organización Internacional del Trabajo, coinciden en las recomendaciones a los/as empleadores/as. Por ejemplo, reducir las jornadas laborales y en caso de requerir presencialidad, ajustarlas a una eventual apertura gradual de las escuelas, continuar con el trabajo en el hogar en los casos que sea posible, considerándolo una modalidad de trabajo y no un beneficio excepcional, y adaptar los objetivos de trabajo teniendo en cuenta el impacto emocional, económico y en la organización familiar que implica la pandemia.
Entre otras opciones se mencionan la necesidad de que las instituciones promuevan licencias equitativas entre varones y mujeres para una mejor distribución de las responsabilidades de cuidado y realizar acciones de sensibilización sobre la importancia de la corresponsabilidad al interior de los hogares.
Desde Grow consideramos que las estrategias que puedan implementar las instituciones deben complementarse con aquellas que promuevan el Estado y las organizaciones sindicales. La corresponsabilidad institucional es clave para un mundo laboral con equidad de género.
Marisol Andrés

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