TERCER MILENIO

La política del odio


Se conoce al odio como la antipatía o aversión hacia alguna cosa o persona cuyo mal se desea, es sinónimo de hostilidad, resentimiento, rencor, lo que lleva a un sentimiento de profunda enemistad y rechazo que conduce al mal hacia una persona, o el deseo de enfrentamiento con la misma.
Por estos días vemos, sentimos y escuchamos, en todos los canales de la corporación ese odio irracional hacia todos aquellos que no sirvan a sus intereses particulares, vemos a verdaderos profetas del odio. Práctica que cierta parte de la Derecha en todo el mundo la está utilizando, intentando hacer entrar en ebullición a la sociedad, queriendo generar dos bandos, apelando siempre a los mismos argumentos falsos y cargados de incongruencia.
Ya Bertolt Brecht, en la primera mitad del Siglo pasado nos hablaba del analfabeto político, decía que este analfabeto “...es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia a la política...”. 
También se acaba de referir al mismo Pepe Mujica “el odio es fuego, como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye... en mi jardín hace décadas que no cultivo el odio, porque aprendí una dura lección que me impuso la vida, que el odio termina estupidizando...”
Esa incapacidad que tienen estos medios porteños, y sus lacayos locales, de ver la Argentina profunda, esa Argentina morena, que justamente por políticas centralistas que se llevaron a cabo desde la conformación misma de nuestra República (salvo pocas excepciones en la historia como por ejemplo Juan Domingo Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández) han llevado a terribles desigualdades y a una terrible situación de las economías regionales.
La agresión sistemática a nuestra provincia y a Gildo Insfrán, cuyo objetivo también es agredir al Peronismo y a Alberto Fernández, en todos sus programas, con todos sus periodistas y conductores es de una canallada enorme. Lo que a estos descalificadores seriales más les enoja, y que nunca tienen en cuenta, es la grandeza de todo un Pueblo y de su Conductor. Sabemos que la grandeza inspira envidia, la envidia inspira rencor, y el rencor produce mentiras. Una mentira detrás de otra, un show montado detrás de otro, una sucesión de hechos cargados de odio hacia eso que a ellos no les sirve o desprecian.
Tenemos al más peronista de los Gobernadores, y eso los encoleriza, porque en esta Doctrina, el hombre y la mujer de carne y hueso son el único objeto de toda la política, profundamente humanista, siempre pensando y accionando para y por el Pueblo. Hoy en este contexto de Pandemia, la prioridad es cuidar a cada uno de los formoseños, con protocolos y con sentido común. 
Muchachos, dejen de lado la política y el discurso del odio, pidan minuto como en el básquet y analicen sus acciones, lo que dicen, lo que hacen, lo que generan. El odio no lleva a nada bueno, solo al sufrimiento constante.
Decía el Santo Padre Juan Pablo II: “Cristo nos pide que no permanezcamos indiferentes ante la injusticia, que nos comprometamos responsablemente en la construcción de una sociedad más cristiana, de una sociedad mejor. Para esto es preciso alejar de nuestra vida el odio, que reconozcamos como engañosa, falsa e incompatible con su seguimiento, a toda la ideología que proclame la violencia y el odio como remedios para conseguir la justicia. ¡El Amor vence siempre, como Cristo ha vencido! Aunque algunas veces, ante situaciones y sucesos concretos, pueda parecernos impotente, también Cristo parecía impotente en la Cruz. Dios siempre puede más!”
¡Y nosotros también podemos más, por más que no quieran verlo!
Luis A. Sebriano (h)
Grupo Juan Pueblo

Compartir esta noticia :

Deja un Comentario

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

Más Noticias :