#Graciasdecorazón a los verdaderos héroes y heroínas de la pandemia


Hoy se celebra el Día del Médico y en todo el país las muestras de agradecimiento y reconocimiento se multiplican en un año muy especial por la pandemia de la covid-19 donde los profesionales están trabajando en la primera línea entregando hasta la vida por salvar la de otros.

Son los verdaderos héroes y heroínas de la pandemia que asumen su rol con compromiso y solidaridad y enfrentan el enorme desafío que implica la pandemia del coronavirus en nuestro provincia, el país y el mundo.

Reconocimientos en Hospital Central

El Hospital Central de Formosa Doctor Ramón Carrillo organizó ayer un especial homenaje a profesionales de destacada trayectoria y el director, doctor Mario Romero Bruno, presidió la entrega de reconocimientos a médicos de 35 años de servicio, y además se colocó una placa recordatoria con el nombre de José Abraham Amad, exjefe de anestesiología del hospital, en el ingreso al quirófano principal, en reconocimiento a su dilatada labor. Acompañaron el momento, familiares del desaparecido médico.
“Pusimos la placa allí donde pasó tantos años, al servicio de la gente, como reconocimiento a su trabajo, para que quede su nombre para la posterioridad”, indicó Romero Bruno.
Participaron en el acto, que cumplió con los protocolos por la pandemia, médicos del hospital, entre María Teresa Occello y Felipe Gómez, ambos reconocidos con una medalla por sus 35 años de servicio en el Central.
Romero Bruno afirmó que “expresamos la gratitud a colegas que trabajan hace más de 30 años, como la doctora María Teresa Occello, de las pioneras de clínica médica, dentro de las residencias, reconocimos su trayectoria, también del doctor Felipe Gómez, jefe del servicio de Cirugía, formador de tantos cirujanos que pasaron por este hospital e incluso viven en distintas partes del país”.

“Aquí pude desarrollarme”

La doctora María Teresa Occello contó que llegó al Hospital Central luego de concluir su residencia, en 1985, desarrollando allí todo el ejercicio profesional: “Para mí no es un lugar de estar, es un lugar de ser. Pude ejercer mi profesión, desarrollarme con los pacientes, son nuestra razón de ser. A veces curamos, tratamos siempre de acompañarlos en el dolor a ellos y a sus familiares”.
“Quiero mucho al hospital, no son sus paredes, somos un equipo de personas que intenta hacer su trabajo cada vez mejor, que se compromete con las generaciones más jóvenes enseñándoles; hoy en día creo que aprendo mucho de ellos, el mundo está muy incierto todas las fórmulas que tenía, prácticamente se rompieron, ahora estamos atentos a lo que nos dicen y piden los jóvenes”.

Hospital de la
Madre y el Niño 

En el Hospital de la Madre y el Niño también se realizó un sencillo pero sentido acto en un homenaje a los médicos en su día por la incansable labor que llevan adelante, diariamente, y que se ve intensificada en la lucha contra el coronavirus.
Con la entrega de medallas se distinguió a los médicos que cumplieron 30 años de servicio y también se recordó a los profesionales fallecidos.
El director del hospital, doctor Víctor Fernández, expresó su gratitud “a los colegas por el compromiso y la dedicación que en esta situación precisa redoblar nuestro esfuerzo; gracias porque cada vez que se los llama están en el lugar y en el momento en que se los necesita para resolver las situaciones de los pacientes que llegan al hospital y, ahora, al mismo tiempo, para el cuidado de la salud de toda la población formoseña en esta pandemia”. 

Una cruzada invalorable

El subsecretario de Coordinación y Control, doctor Edgar Crocci, a cargo del Ministerio de Desarrollo Humano, dijo que ante esta circunstancia adversa e inesperada para toda la humanidad, los médicos se encuentran necesariamente en la primera línea de batalla y, en ese contexto, “los profesionales de la salud pública de Formosa están concretando una cruzada invalorable que permitió que Formosa, hasta el momento, tenga las cifras más bajas de contagiados y de fallecidos por covid-19 en todo el país”.

Además, destacó el valor de la labor humanitaria, comprometida y responsable que están llevando adelante en la lucha contra el coronavirus.

Crocci mencionó que desde 1956, cada 3 de diciembre se celebra, en la Argentina, el Día del Médico en homenaje al doctor Carlos Juan Finlay Barrés, que descubrió que un mosquito era el transmisor de la fiebre amarilla. 

La fecha había sido propuesta desde 1953 como el Día de la Medicina Americana, durante el Congreso Panamericano en Dallas y promovida por la Organización Panamericana de Salud (OPS), a través de la Federación Médica Argentina.

Crocci convocó a redoblar el compromiso “porque “sabemos que la situación así lo requiere, y debemos hacerlo con el mismo esfuerzo y la dedicación que lo venimos haciendo; no podemos bajar los brazos, no podemos rendirnos porque esta es la premisa que nos marca nuestro conductor y que nos demuestra que los logros alcanzados, están a la vista”.

“Gracias por no bajar los brazos”

El director asociado del Hospital de la Madre y el Niño, doctor Néstor Galván, dijo que el 2020 es un año atípico e inesperado, “en el que la situación compleja nos afecta, pero los formoseños y formoseñas y la familia hospitalaria estamos agradecidos y orgullosos por la entrega desinteresada que están dando los médicos junto a todo el equipo de salud en pos de la salud y el bienestar de la comunidad”.

“Gracias por no bajar los brazos”, sostuvo y citó una frase de Napoleón: “El éxito no reside en vencer siempre, sino en no desanimarse nunca”, para alentar a los médicos en especial –puntales del equipo de salud– a continuar con persistencia y confianza en el trabajo que vienen haciendo en esta batalla contra el coronavirus.

Asimismo, la jefa del Departamento de Docencia e Investigación del hospital, la médica pediátrica Norma Benítez, señaló que en esta situación de pandemia “el acto del médico y de todo el equipo de salud  no tiene precio; estamos viviendo algo especial y difícil en cuanto a las exigencias, pero que con mucho orgullo las estamos cumpliendo, cubriendo todo lo que se nos a presenta hasta ahora con éxito, sin dejar ningún detalle y dando respuesta a la población, no solo en cuanto a la covid-19, sino en continuar todas las demás atenciones, servicios y prestaciones que debemos seguir dando a los pacientes sin coronavirus, porque de eso se trata, de cuidar la salud de todos”.

Testimonios

Roberto González, ginecólogo, director del centro de salud del barrio Villa del Carmen y Puente San Hilario: “Decidí ser médico porque desde niño me gustaba ayudar a las personas y esta profesión me dio la posibilidad de poder hacerlo. Si volviera el tiempo atrás y tuviera que elegir de nuevo una profesión, sin dudas, volvería a ser médico y volvería a elegir de nuevo desempeñarme en la salud pública, porque es en este lugar, donde se ven realmente las necesidades que tiene la gente y donde nosotros  podemos ayudar, acompañar y contener, además de dar el tratamiento”.

“Muchas veces no solo los medicamentos mejoran o curan, sino simplemente unas palabras o darle la mano o una palmada en la espalda al paciente, lo cura en un 50%. Y, a su vez, la recompensa que recibimos de la gente es muy grata, a través de sus palabras o de su sonrisa, y eso nos hace ver a nosotros mismos como personas, antes que como médicos”.

“La pandemia es una prueba que nos puso el destino y es el momento en el que también ponemos a prueba nuestra vocación, sobre todo los que estamos al servicio de la Salud Pública, porque somos la primera línea de combate para atajar a ese enemigo invisible que hoy es el coronavirus”. 

Marcelo Silva, generalista y geriatra, director del centro de salud del barrio 8 de Octubre: “Escogí la profesión para ayudar a la gente. No sé cómo sucedió, pero en una familia, donde en su mayoría, todos eran veterinarios, yo elegí ser médico. Esto significa ser un servidor de la gente, dar una respuesta satisfactoria a los que vienen a nosotros a buscar una solución a su salud física, mental y espiritual. Cuidar de su salud, aliviar sus dolores, calmar sus dolencias; sobre todo cuando se trata de los que más necesitan”.

“El acto de cuidar la salud de las personas me da satisfacciones diarias y se ve reflejado cuando los pacientes te reconocen por la calle y te dicen cosas lindas, cuando te agradecen por las atenciones, cuando te traen un detalle. Esas son las cosas simples que, a la vez, son las grandes alegrías que tenemos los médicos. El agradecimiento de los pacientes por las atenciones que le dimos, es el mayor orgullo que tenemos y sentimos”.

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