En contra de las restricciones los comerciantes se hicieron oír con bocinazos y cacerolazos



“Bocinazo por Formosa” fue la consigna de la convocatoria que realizaron ayer los comerciantes de la ciudad y desde las 11.30 de la mañana se comenzaron a escuchar las bocinas de una caravana de vehículos que respondió a la convocatoria a los que se sumaron empleados frente a los comercios con carteles y cacerolas en reclamo a las restricciones vigentes por la pandemia de coronavirus. 
Ante la vuelta a la Fase 1 de la cuarentena, los comerciantes afirman que se está generando una quiebra masiva de comercios y como consecuencia la pérdida de fuentes de trabajos de miles de personas.
El “bocinazo” se escuchó fuerte en la zona céntrica de la ciudad y luego de algunos minutos la Policía cortó la circulación de vehículos por la avenida 25 de Mayo y algunos manifestantes optaron por bajar de los vehículos y continuar así la protesta. 
La protesta de los comerciantes está cobrando cada vez más fuerza ante la crítica situación en la que se encuentran con muchos negocios que ya tuvieron que bajar sus persianas ante la imposibilidad de hacer frente al pago de impuestos, sueldos y alquileres. 
El sábado Comerciantes Unidos del Centro realizó a las 18.30 un cacerolazo virtual pidiendo que los dejen trabajar con protocolos que se están aplicando en los supermercados, farmacias, Rapipagos, Refsa, y piden el apoyo y la empatía de la sociedad para que el reclamo se haga escuchar.
La convocatoria al cacerolazo virtual se hizo a través de la fanpage de Facebook de Comerciantes Unidos del Centro donde se fueron subiendo los distintos videos donde se veía a empleados y propietarios parados frente a los negocios o domicilios haciendo sonar bocinas, alarmas y cacerolas.
Los comerciantes afirman que “la única forma de hacerle frente a este virus es con responsabilidad, distanciamiento y protocolos de higiene”, y piden sobre todo la empatía de la sociedad “porque hay muchos que no entienden la situación, piensan que cerrándonos a nosotros evitan los contagios, la provincia sigue funcionando”.
El cierre de comercios ya es una realidad en la ciudad y de acuerdo a los comerciantes “si no se levanta la prohibición van a cerrar unos 30 o 40 comerciantes durante este mes, es decir, que para febrero el centro va a estar vacío”.
“Detrás de cada comercio está la familia del comerciante, del emprendedor y las familias de los empleados”, hacen ver y afirman que la pandemia no es el único problema, sino que también está la desocupación. 
Los comerciantes se preguntan por qué permiten abrir a supermercados, cajeros, farmacias “que son lugares de mayor concentración de personas”, y señalan que en una zapatería o boutique por día hay cinco o seis clientes; nos parece incoherente que cierren a algunos y se les permita a otros que hagan largan filas”.
También mencionan que otra cuestión son las deudas contraídas para poder seguir trabajando, puesto que el año pasado muchos comerciantes sacaron préstamos que tenían que empezar a pagar en enero pero como las ventas son bajas y las on line representa un 10% de la facturación de un comercio normal, no pueden hacer frente a la obligación contraída. 
En el sector de los gastronómicos la situación también es alarmante y de acuerdo al secretario general de la UTHGRA, Eusebio Salinas, 400 gastronómicos ya se quedaron sin trabajo en Formosa, motivo por el cual se presentó una nota al gobernador Gildo Insfrán solicitando un bono en caso de que continúe el bloqueo sanitario en la ciudad capital. 
Todos coinciden en que hay que aprender a convivir con el virus y que el año pasado fue muy dura la situación y todo sigue empeorando puesto que los bancos ya no les están dando créditos, tampoco se cuenta con la ayuda que estaba dando el Gobierno nacional para poder bancar a los empleados (ATP), y no tienen ayuda para los alquileres, ni descuentos en impuestos. 
Desde Comerciantes Unidos piden trabajar con el mismo protocolo del resto del país porque “nos estamos muriendo, pero no de coronavirus, sino de hambre, angustia y por la incertidumbre de no saber qué va a pasar si no podemos trabajar”.
Afirman además que apoyan al Gobierno provincial “pero 
necesitamos que nos proteja y ampare dejándonos trabajar, pues la gran mayoría del sector privado se está fundiendo y anunciaron el cierre definitivo una decena de comercios y otros 50 más que cerrarán en febrero en el microcentro”.
Cada vez más locales vacíos
Recorriendo el centro de la ciudad se puede ver que cada vez son más los locales vacíos, puesto que los empresarios ya no pueden pagar el alquiler y deciden cerrar dejando a muchos empleados sin trabajo, lo que implica no poder llevar el pan de cada día a sus familias. 
Los comerciantes reclaman al gobierno que los dejen trabajar y afirman que cumpliendo los protocolos sanitarios abrir los negocios y volver a trabajar es posible y necesario.
“El alquiler de un local céntrico y dependiendo de la zona –señalan- vale mas de $100 mil y en algunos casos se paga en dólares. Cada empleado blanqueado cuesta mas $50 mil entre sueldo y cargas sociales y esto se suman los impuestos municipales, Rentas, Aguas de Formosa, REFSA, que nunca dejaron de cobrarse. El esfuerzo siempre es del pueblo que trabaja y aporta y por ello pedimos al Gobierno que escuche nuestros reclamos y entienda nuestra necesidades”.
 

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