EN FEBRERO, LOS GIROS POR COPARTICIPACIÓN SUFRIERON UNA CONTRACCIÓN REAL INTERANUAL DEL 7,5%
Alerta roja en las provincias: la caída de la coparticipación agrava el frente fiscal
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En un escenario de fuerte fragilidad económica, la caída del 7,5% en la coparticipación de febrero profundiza el ahogo financiero de las provincias, que enfrentan el desafío de sostener el equilibrio fiscal frente a una recaudación nacional en retroceso. Con los ingresos por IVA y retenciones a la baja, los gobernadores deben arbitrar entre la contención del gasto y la presión de las paritarias.
El panorama financiero de los distritos argentinos se presenta extremadamente desafiante para este 2026. La reciente profundización en la caída de la recaudación nacional ha encendido las alarmas en los ministerios de economía provinciales, obligando a los gobernadores a intensificar el diálogo con la Casa Rosada.
En este escenario, la única alternativa de alivio planteada hasta ahora por el Gobierno Nacional es la autorización para la toma de deuda, una medida que muchos consideran insuficiente frente al deterioro real de los ingresos corrientes.
Durante febrero, los giros automáticos por coparticipación sufrieron una contracción real interanual del 7,5%, alcanzando un total de $5,44 billones. Si se compara con el mes de enero, el retroceso es aún más marcado, situándose en un 9,5%.
Este fenómeno no es aislado: responde a una merma generalizada en la recaudación nacional, donde nueve de los diez principales tributos mostraron cifras negativas.
Desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), Nadin Argañaraz detalla que la pérdida de recursos a nivel nacional en el primer bimestre ascendió a $3,3 billones en términos reales. El impuesto más afectado fue el IVA, con una caída de $1,68 billones, seguido por las retenciones ($587.000 millones) y los aportes a la seguridad social ($455.000 millones). La única excepción positiva fue el impuesto a los Combustibles, que logró una suba de $71.000 millones.
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Arrastre negativo
La crisis actual tiene sus raíces en un desempeño muy flojo durante 2025. Según Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, la recuperación económica del año pasado fue heterogénea y no logró recomponer el poder de compra de los envíos automáticos.
A esto se suma el impacto de factores técnicos, como la restitución de certificados de exclusión del IVA aduanero y el adelantamiento de importaciones registrado en el segundo semestre de 2025, factores que golpearon tanto al IVA como a Ganancias.
La situación se agrava al observar que las transferencias no automáticas (giros discrecionales por fuera de la ley de coparticipación) también se desplomaron un 45% en el primer bimestre.
El resquebrajamiento fiscal coincide con un momento crítico: el inicio de las paritarias. Provincias como Entre Ríos, Córdoba, Catamarca y Jujuy ya enfrentan frentes abiertos con los gremios docentes.
Osvaldo Giordano, titular del Ieral de la Fundación Mediterránea, advierte sobre una diferencia clave entre la estructura de gasto de Nación y las provincias. Mientras que el Gobierno Nacional puede licuar jubilaciones y otros gastos, las provincias destinan la mayor parte de su presupuesto a salarios de servicios esenciales (educación, seguridad y salud), que son mucho más difíciles de ajustar sin afectar la paz social o la calidad del servicio.
Disparidad regional
El cierre del ejercicio 2025 ya mostraba señales de agotamiento. Datos de Politikon Chaco revelan resultados financieros negativos en distritos como CABA (-2%) y Santa Cruz (-11,5%), mientras que provincias como Neuquén, San Juan y Tucumán lograron mantener superávit, aunque con una tendencia al deterioro.
Hacia adelante, los analistas coinciden en que las provincias se verán obligadas a retomar la estrategia de contención del gasto del año 2024. Las partidas de capital e inversión pública aparecen como las principales candidatas al ajuste, dada su mayor flexibilidad frente a los gastos corrientes. Como señala Argañaraz, 2026 será un año marcado por el “conflicto de objetivos”: la búsqueda de la prudencia fiscal frente a las crecientes demandas de recomposición salarial en un contexto de ingresos menguantes.