Alta presencia pegamos los formoseños en 1879
Alta presencia pegamos los formoseños en 1879
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La semblanza de Luis Jorge Fontana que reparten en la escuela se queda corta. c. El pueblo despliega sus ofrendas de arte, cultura, historia en actos de reconocimiento de lo que nació el 8 de abril de 1879 y su evolución hasta nuestros días. Pero los homenajes a los próceres, en muchos casos, están manchados por nuestra falta de convicción.
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El vapor aviso El Resguardo soltó anclas y activó amarras para el desembarco de constructores de civilización en esta naturaleza al acecho. El Mayor Luis Jorge Fontana era el comandante de la movida que trajo desde Villa Occidental a los primeros pobladores de Formosa.
Montes, palmares y espartillares interrumpidos por zanjones, riachos, esteros interminables, lagunas, pantanos más las temporadas de inundaciones y sequías eran el lienzo de una naturaleza tan bella como asesina. Calorazos espantosos, heladas, lluvias interminables era el aporte del cielo al habitat de una fauna depredadora, venenosa, hambrienta. El monte, los pastizales y camalotales tenían ojos. La muerte era el cazador. No sabemos y no podemos siquiera imaginar lo que superaron estos primeros habitantes y no sé si podemos aproximarnos a la comprensión de sus motivaciones para quedarse por acá. El Jurassic Park que vende Hollywood es menos peligroso que Formosa en 1879.
El cumpleaños N.º 1 de Formosa sacó a los pobladores de sus ranchos. Pero no fue para festejar. Ese día hubo un fiero piquete de protesta. Los pocos habitantes de Formosa estaban padeciendo hambre, enfermedades y otros tormentos. La desesperación los tenía dominados. Intentaron asaltar la comisaría y tener así algo de alimento. Todo mal.
El éxodo de Villa Occidental fue aceitado por las promesas de ayuda del Gobierno para desarrollar la agricultura, la ganadería y lo que podía producirse en estas tierras. Pero los habitantes fueron abandonados. Pasaron cuatro meses caóticos hasta que el presidente Avellaneda mandó a distribuir víveres.
Frente a eso hay algunos destinatarios de ofrendas impuestas que jamás van a compartir el podio bien merecido por Fontana y los Valientes. Lamentablemente el tiempo y esos raros caprichos del destino y la historia lograron instalar en nuestra memoria nombres que persisten pero que valen menos que la sombra de cualquier pionero que sufrió lo indecible en un refugio llamado Formosa.
Olvidamos fácilmente a quienes se jugaron con alma y sangre para intentar vivir con proyectos en este intenso paisaje. Y muchos murieron. Deberíamos darles más lugar a quienes nos precedieron. Uno para recordar con una fiesta es Luis Jorge. Y, por supuesto, tiene su monumento en la ciudad de Formosa.
El busto del fundador está emplazado en la reducida plaza de armas de la Prefectura local que, además, es una playa de estacionamiento. Es un rectángulo de 10 metros de ancho por 40 metros de largo. El monumento a Luis Jorge Fontana es un cuadrado de 3,5 metros de lado y está a menos de 4 metros del límite frontal del playón. A la izquierda y a la derecha hay unos 2,5 metros hasta los límites del playón. No es muy accesible para el visitante. Quienes hayan gestionado eso tendrán sus buenas razones históricas o culturales. Está de espaldas a la ciudad con la cabeza hacia el nor-noreste. Luis Jorge puso el lomo y desembarcó de El Resguardo, subió la barranca, miró hacia el horizonte de este algo regado por la vuelta Fermosa y firmó la partida de nacimiento de nuestra Patria Chica en este abracadabrante lugar. La ciudad de Formosa hoy no es un pueblo o aldea; es una ciudad de más de 270 mil habitantes y capital estratégica de una provincia argentina.
Un barrio que no fue céntrico en sus inicios lleva su nombre. También hay una calle de dos kilómetros. La plaza San Martín se llamaba 8 de Abril.
Fontana no es un simple militar que, repentinamente, quedó encandilado por la vuelta Fermosa. No es un cándido firmante del acta de fundación de un asentamiento en un lugar extravagante. Este tipo no es un llano obediente ejecutor de órdenes presidenciales. Es mucho más que eso… mucho más, en serio.
Formosa City hoy
Tenemos electricidad, agua corriente, internet, pavimento, asfalto, obras públicas, hospitales y centros de salud… Pero nos molestan las moscas, los mosquitos, los jejenes. Una viudita puede enloquecer al más cuerdo. Las cucarachas no paran nunca. Las ratas tampoco. Sin previo aviso tres o cuatro hormigas nos pican los pies ¡Un hormiguero se formó de la nada! Avispas, abejas, arañas de todo tamaño y variedad están entre nosotros. Tu living, dormitorio o baño sin vigilancia tiene telarañas que ayer no estaban. Pequeños reptiles viviendo en tu casa pasean como si nada por las paredes. De vez en cuando una pequeña serpiente aparece en tu patio y hasta yacarés en la costanera.
¿Qué imagen tenemos de la vida de una familia austríaca en su ranchito en la Formosa de 1879?
Fontana, el Dragón y La lluvia de tulipanes
El fundador de nuestra ciudad, Luis Jorge Fontana, fue un constructor de soberanía nacional arriesgando su propia vida. Pocos formoseños saben que fue gobernador de Chubut desde 1884, por lo que no tenemos la más mínima idea de la gesta de los Rifleros del Chubut, una expedición de 28 hombres, en su mayoría galeses, bajo el mando del mismísimo gobernador Fontana. Recorrieron 500 kilómetros hacia el Oeste de esa provincia y encontraron un valle al que llamaron 16 de Octubre. Esto pasó luego de la expulsión y matanza de pueblos originarios de la región a manos del gran genocida argentino: Julio A. Roca.
El valle 16 de Octubre Fue el lugar elegido para la fundación —el 25 de noviembre de 1885— de la colonia galesa de Trevelin, que significa Ciudad Molino. Así llamada porque su diseño urbano, visto desde el aire, es semejante a las aspas de un molino.
Los galeses celebran a este médico, científico, naturalista, explorador, escritor y gobernante… y militar. La plaza principal de Trevelin lleva el nombre del Fontana donde, además, está el busto. La plaza es un octógono desde la que nacen ocho avenidas. Una de ellas es la avenida Fontana. Al Sur de la provincia hay un lago con su nombre.
En Trevelin circula la leyenda del dragón rojo, protector de la zona, que habita en la montañas cercanas. Este dragón es un símbolo galés; está en la bandera y escudos de Gales y en la bandera de Trevelin. En la plaza Fontana hay un enorme dragón de 4,5 metros de largo por 3,5 metros de alto. En determinados horarios lanza gruesas llamaradas de 1,5 metros de largo. Está emplazado en el techo frontal del edificio de la secretaría de Turismo, ubicado en la plaza. Es una cosa imponente construida por un escultor. En la plaza se izan las banderas Mapuche-Tehuelche, de Chubut y de Trevelin.
En Trevelin se producen tulipanes y se exportan a Países Bajos. Los bulbos son neerlandeses, pero los tulipanes son cultivados en Argentina, por argentinos, y vendidos a los amos y señores de la excelencia mundial en tulipanes. A principios de noviembre se hace la Fiesta del Tulipán. El lugar es la plaza Fontana. Es un evento turístico y cultural. Los campos de tulipanes atraen a miles de visitantes en cada temporada de floración. .
El episodio esperado en la Fiesta del Tulipán es la lluvia de tulipanes. Un empresario de producción de estas flores carga unos 100 kilos de pétalos de tulipán en un avión y hace pasadas volando bajo sobre la plaza para soltarlos. Una lluvia multicolor de flores para la gente y caricias al busto de Fontana. Tremendo fiestón se mandan.