Tenía 18 años cuando desapareció el 9 de agosto de 2018
Comenzó el juicio por el crimen de Jonathan Lezcano, luego de casi ocho años de espera
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Entre las pruebas más relevantes se encuentran distintos informes periciales y testimonios técnicos que fueron incorporados durante la investigación. Uno de los momentos más importantes del juicio será la declaración del reconocido perito criminalístico Enrique Prueger, prevista para las últimas jornadas del proceso.
Con una fuerte expectativa social y una profunda carga emocional para familiares y allegados, comenzó el martes en los tribunales de Formosa el juicio oral y público por el homicidio de Jonathan Lezcano, un caso que marcó a la comunidad formoseña y que, después de casi ocho años de investigación y reclamos, llega finalmente a la etapa decisiva de debate judicial.
Familiares, representantes de la querella, integrantes de la fiscalía y los tres imputados se hicieron presentes en la sede judicial para dar inicio a un proceso que busca esclarecer definitivamente las circunstancias del crimen y determinar las responsabilidades penales de los acusados.
Antes de ingresar a la sala de audiencias, Susana López, madre de Jonathan Lezcano, compartió con los medios las emociones que atraviesa al enfrentar una instancia que definirá gran parte de la búsqueda de verdad iniciada tras la muerte de su hijo. “Tengo la fuerza para seguir por mi hijo, para lograr justicia”, expresó visiblemente conmovida.
La mujer reconoció que el inicio del juicio estuvo precedido por una noche de ansiedad e incertidumbre. “No pude dormir. Son muchos años esperando este momento y hoy se mezclan muchas sensaciones”, señaló.
Asimismo, destacó el acompañamiento permanente recibido por parte de vecinos, amigos y personas que siguieron el caso desde sus comienzos: “La gente me da mucha fuerza. Me escriben, rezan por Jonathan y eso me ayuda a seguir adelante”.
López también admitió el impacto emocional que significa volver a encontrarse frente a frente con los acusados luego de tantos años: “Siempre me crucé con ellos porque Formosa es una ciudad chica, pero ahora los veo acá, sentados frente a todos, en un juicio que esperamos durante tanto tiempo”.
La madre del joven dijo además que aún le resulta imposible comprender la violencia ejercida contra su hijo: “No se sabe por qué los asesinos cometieron este delito. Mi hijo era un chico muy bueno, no había razones para que le hicieran todo el daño que le hicieron”.
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La expectativa de una condena
Por su parte, el abogado querellante Jorge Pessolano sostuvo que la acusación cuenta con elementos probatorios sólidos para sostener la responsabilidad de los imputados durante el debate oral.
Según explicó, inicialmente fueron programadas ocho jornadas de audiencia, aunque no descartó que el cronograma pueda extenderse debido a la cantidad de testigos y especialistas convocados a declarar.
Entre las pruebas más relevantes se encuentran distintos informes periciales y testimonios técnicos que fueron incorporados durante la investigación. En ese sentido, Pessolano destacó que uno de los momentos más importantes del juicio será la declaración del reconocido perito criminalístico Enrique Prueger, prevista para las últimas jornadas del proceso.
El letrado también confirmó que los tres acusados serán juzgados como adultos, aspecto considerado clave para la determinación de las eventuales penas.
El juicio oral y público constituye una instancia trascendental no solo para la familia Lezcano, sino también para una comunidad que siguió de cerca uno de los casos policiales más resonantes de los últimos años en Formosa.
Durante las próximas semanas, el Tribunal escuchará a testigos, peritos, investigadores y a las partes involucradas, en un proceso que buscará reconstruir los hechos ocurridos y determinar las responsabilidades correspondientes.
Mientras avanza el debate, familiares y allegados de Jonathan mantienen la esperanza de que la sentencia permita cerrar una extensa etapa de incertidumbre y dolor, aportando finalmente verdad, justicia y reparación para una familia que lleva casi ocho años esperando respuestas.
La desaparición y el hecho
El caso de Jonathan Lezcano es uno de los hechos policiales y judiciales más dolorosos y recordados de los últimos años en Formosa, marcado por el misterio de su desaparición, el horror del hallazgo y una larguísima lucha de su madre por justicia.
Jonathan Lezcano tenía 18 años cuando desapareció el 9 de agosto de 2018. Salió de su casa en el barrio San Agustín para ir al colegio secundario (EPES N.o 54), pero nunca regresó. Su familia y amigos comenzaron una búsqueda desesperada que movilizó a gran parte de la comunidad formoseña.
Casi 2 semanas después, el 25 de agosto, el cuerpo de Jonathan fue encontrado enterrado en el patio de una vivienda del barrio San Miguel. Las condiciones del hallazgo revelaron una violencia extrema: el cuerpo presentaba un avanzado estado de descomposición y severos traumatismos en el cráneo, lo que evidenció que fue un homicidio brutal.
Los detenidos e imputados por el crimen fueron tres jóvenes, dos de los cuales eran menores de edad al momento del hecho (por eso la relevancia de que hoy sean juzgados como adultos). Uno de ellos era un conocido o amigo de la víctima con quien Jonathan se habría encontrado el día de su desaparición. El móvil del crimen siempre estuvo rodeado de dudas y falta de explicaciones claras, lo que llevó a su madre a declarar que “no se sabe por qué cometieron semejante delito”.
La causa penal sufrió numerosas demoras burocráticas, apelaciones y los retrasos lógicos de la pandemia, lo que estiró la elevación a juicio durante casi ocho años. A lo largo de todo este tiempo, Susana López, madre de Jonathan, encabezó marchas, pedidos de justicia y vigilias para evitar que la causa quedara en el olvido.
La participación de Enrique Prueger (uno de los más reconocidos de Argentina, que ha trabajado en casos de trascendencia nacional como el caso Nisman o el de la AMIA) en la etapa de instrucción ayudó a reconstruir la mecánica del crimen y el análisis del escenario donde fue hallado el cuerpo, aportando las pruebas científicas clave que la querella utilizará para sostener la acusación contra los tres imputados.