2.o Festival de Narración Oral Voz Florecida
Cuando florecen los lapachos llegan las narradoras para que florezcan los cuentos
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Organizado por el Taller de narración oral Voz Florecida del centro cultural La Mandinga, llega la 2da edición del Festival de narración oral Voz Florecida que se llevará a cabo del 28 al 30 de agosto en la ciudad de Formosa y del 31 de agosto al 1 de septiembre en Pirané. “Cuando florecen los lapachos llegan las narradoras para que florezcan los cuentos en Formosa”, expresó Marina Silveri, una de las impulsoras de este encuentro cultural que regresa por segundo año consecutivo a la provincia y que ofrecerá 5 jornadas de cuentos contados en diversas instituciones educativas, comunitarias y culturales, son casi 20 funciones programadas para acercar la narración oral a públicos de todas las edades.
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El nombre del Festival está relacionado directamente con Formosa y así lo contó Marina a Día Seis: “El primer verso de nuestro Himno, la voz de amor se floreció en el árbol me parece de una belleza poética increíble, y por otro lado, en agosto del año pasado estaban los lapachos y este año también, y ya quedó la fecha que tiene que coincidir con lapachos florecidos, y también refleja un poco lo que hacemos los narradores: hacemos florecer voces, no es nuestra voz ordinaria y común y corriente, sino que es la voz poética, y en nuestra voz también tomamos la voz de escritores, escritoras de la tradición oral y la hacemos vivir nuevamente, la hacemos volver estar presente, que es una manera de florecer”.
El Festival reunirá a narradoras de distintas provincias, provenientes de Buenos Aires, CABA, Catamarca, Córdoba, Chaco, Tucumán, Entre Ríos y La Pampa. Junto a talentos locales, estas juglares modernos llevarán historias a diferentes rincones de la provincia, demostrando que la narración oral sigue siendo una forma poderosa de transmitir el legado cultural.
Al hacer un balance de la primera edición del Festival, Marina contó que “no se conocía mucho lo que significaba este arte escénico popular, que es simplemente contar cuentos, historias; nosotros no las representamos como teatro sino que las presentamos, las contamos, y creo que mucha gente se dio cuenta que escuchar cuentos y contar cuentos -una actividad milenaria ancestral maravillosa- es una herramienta poderosa para fabricar emociones”.
“El mensaje –afirmó- es compartir ternura, compartir historias, pero básicamente es apelar al derecho la imaginación de niños de adolescentes, de adultos, un derecho que no está muy visibilizado. Hacer arte desde lo sencillo. Con la voz yendo a los lugares donde está la gente se puede hacer una gran movida cultural, no solamente en el Festival sino durante todo el año que vamos con nuestra voz a espacios que no reciben habitualmente propuestas artísticas y públicos que veces no saben de la grilla cultural ni acceden por cuestiones económicas”.
El Festival recorre espacios educativos de todos los niveles, con la autorización del Ministerio de Cultura y Educación de la provincia: “No solamente a los más niños donde creemos que el cuento es una pieza que les calza justo, sino también jóvenes y público adulto, como puede ser una nocturna de un colegio; el año pasado también contamos en espacios de formación profesional de adultos y este año vamos a ir también al ISPAF. No solo contamos cuentos lindos sino que también contamos cuentos que llaman a la reflexión, cuentos que asustan, cuentos que enamoran, que sorprenden y la selección está hecha en eso dónde podemos generar más ternura, más belleza, más imaginación, no en escenarios no convencionales”.
Cuentos al Paso
En la ciudad capital, el Festival cerrará con la función de narración oral escénica Cuentos al Paso. El sábado 30 de agosto a las 21, La Mandinga abrirá sus puertas al público en general con entrada gratuita (se aceptan colaboraciones voluntarias). En esta función, el público elegirá la temática de los cuentos mientras recorre los espacios del centro cultural, cada uno ambientado de manera diferente. La noche también contará con la música de Las Flores y el ritmo de los tambores de Retumba Q te Parió. Y en Pirané la Ronda de cuentos florecidos se realizará el domingo 31 de agosto a las 20.30 en el Restó Palacios, ubicado en Avenida 9 de Julio y Jorge Newbery, con acceso libre para todos los interesados.
Sobre Cuentos al Paso, Marina agregó que se llama así “porque va a ser una función original donde va haber 4 funciones simultáneas de 15 minutos con tres o cuatro narradoras en diferentes espacios de La Mandinga y la gente escuchará cuentos de amor, de tango, cuentos más pícaros, cuentos de que hablan de lo invisibilizado; y la música es la que va a ser de conector de esos diferentes momentos y de esas funciones, porque cuando juntamos y mezclamos lenguajes populares, artísticos populares, como es la voz, la palabra, el cuento y la música se genera una combinación maravillosa, un cóctel de emociones”.
Cuidar al otro desde la palabra
“A mí no me extraña que el 80% de la narración oral en la Argentina sea una patriada de mujeres de distintas generaciones, porque de cuidar sabemos, de cuidar al otro, de palpitar con la emoción del otro”, dice Marina Silveri para quien la narración oral representa la posibilidad de imaginar historias y despertar emociones: “Es un encuentro muy sencillo, muy práctico frente a la belleza, la palabra literaria. En estos tiempos de mucha crueldad, de motosierra, de desvalorización de lo diferente, de desvalorizar al otro por su olor, por su color, por su pensar, por su ser en el mundo diferente, poder traer historias de diferentes, poder traer historias que cuentan la maravilla que es ser humano, por las miserias que escondemos, para mí es de un alto valor político”.
“En estos tiempos de crueldad –agrega- para mí la ternura es un verdadero acto revolucionario. Entonces cuando uno cuenta un cuento a un niño que te mira con esos ojitos, dale, contame cómo termina esto, uno habilita una hermandad y una humanidad que emociona, que interpela, porque me hace pensar que no puedo contar cualquier cuento, que tengo que respetar ese tiempo y ese momento de escucha, que cuando vuelvo a mi casa tengo que procesarlo, pero antes de ir tengo que prepararme. Entonces es algo que tiene que ver con el cuidar al otro desde la palabra. Un término que tenemos que recuperar socialmente, pero de los que las mujeres sabemos un montón”.
Marina habla de transmisión cultural, cohesión de la manada, de la tribu y “ahora vengo acá y tengo ternura, no te voy a lastimar, no te voy a herir, te voy a acariciar con palabras; es algo muy fuerte, con niños y sobre todo con adolescentes y jóvenes que están creciendo y están descubriendo que el mundo es un espacio muy hostil, así que bienvenidas sea la narración, que es una gotita en un mar, pero es una gotita no solamente de agua, sino de bálsamo y en estos 5 días tenemos 30 funciones que vamos a repartir gotitas de bálsamo y aceites y vamos a tratar también nosotros de sanarnos a través de esas historias”.
Un acto de resistencia activando imaginaciones
Un acto de resistencia que activa la imaginación se manifiesta cada vez que se cuenta una historia, se canta una canción o se crea una obra de arte con un propósito que va más allá del entretenimiento. Es la decisión de desconectarse para reconectarse. Cuando nos sentamos a escuchar a un narrador en un festival como Voz Florecida en Formosa, estamos eligiendo activamente dejar que nuestra imaginación cree las imágenes, los personajes y los escenarios. Es un acto de resistencia a la pasividad de la televisión y el cine.
Para los organizadores de Voz Florecida, en el contexto actual, la difusión de la palabra, las historias sencillas y la recuperación de lo humano son un acto de gran valor social y político: “Este festival, realizado de manera autogestiva y con el apoyo de personas e instituciones solidarias, se presenta como un espacio de refugio y resistencia cultural. Contar cuentos es visto como una forma de generar un canal que, sin necesidad de grandes tecnologías, permite el acceso a la imaginación a través de la voz, el cuerpo y la literatura”.
“Para nosotros —dijo Marina Silveri— en la era de las pantallas contar un cuento es recuperar la posibilidad del derecho a la imaginación solamente con la palabra. Los niños, los adolescentes, los adultos, los adultos mayores, cuando escuchan un cuento solo con la palabra están haciendo un gran trabajo, un trabajo de completamiento, de poder vivir, de poder ver ese cuento. Eso para nosotros tiene un alto valor artístico pero también político, porque quien imagina no se conforma. Entonces para nosotros, o para mí personalmente, contar cuentos significa activar imaginaciones, activar mundos posibles, es como que es la función de la literatura también, y es una forma de ser puente con la literatura. Creo que la narración oral cumple esa función, de activar esas emociones”.