HITO HISTÓRICO EN EL HAC
De la semilla de 2007 al hito de 2026: el camino hacia la soberanía en trasplantes de corazón
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Con el primer trasplante cardíaco realizado íntegramente por un equipo local, el Hospital de Alta Complejidad consolida un proceso de casi 20 años de formación de recursos propios y fortalecimiento del sistema público de salud.
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La semana pasada, la salud pública formoseña marcó un hito en la agenda nacional: un equipo de profesionales 100% locales realizó con éxito un trasplante de corazón a un paciente de 54 años en estado crítico. Sin embargo, para entender la magnitud de este logro, es necesario mirar hacia atrás y analizar el proceso de maduración del sistema sanitario provincial.
La historia de los trasplantes cardíacos en el Hospital de Alta Complejidad (HAC) Presidente Juan Domingo Perón no comenzó ayer. La administradora general, doctora Margarita Batista, recordó que el primer procedimiento de este tipo en la institución data del año 2007.
Desde aquel primer paso, el camino recorrido ha sido constante y ascendente, acumulando una experiencia invaluable que hoy se traduce en números contundentes: 338 trasplantes totales realizados en la institución; 19 intervenciones cardíacas, siendo esta última la primera sin asistencia de profesionales externos y más de 300 trasplantes renales, hepáticos y combinados que cimentaron la capacidad operativa del hospital.
El gran diferencial de este hito es la procedencia del equipo. El doctor Miguel Ángel Freis, director de Gestión Clínica, enfatizó que este logro es el fruto de una política de estado que apostó al talento local: “Es la primera vez que se hace con un equipo completamente local: desde los técnicos hasta los cirujanos y cardiólogos. Lo más destacable es que incluso los médicos perfusionistas se formaron en las residencias de este mismo hospital”.
Esta soberanía sanitaria evitó que, en una situación de emergencia nacional como la que atravesaba el receptor de 54 años, se dependiera de vuelos sanitarios o la llegada de especialistas de grandes centros urbanos del país.
Un engranaje multidisciplinario
El camino hacia este corazón no fue solo quirúrgico, sino institucional. El éxito requirió la coordinación de un ejército de profesionales formoseños: cirujanos cardiovasculares y cardiólogos especializados en recuperación crítica; enfermeros, instrumentadores y técnicos en hemoterapia y el equipo de CUCAIFOR, bioquímicos y personal administrativo que trabajó sin descanso.
El trasplante de corazón fue la punta de lanza de un mes de enero excepcionalmente activo. Mientras el país observa este hito, el HAC continúa su labor diaria: en las últimas 72 horas se concretaron tres trasplantes renales más, devolviendo la calidad de vida a pacientes jóvenes de la provincia.
Para los especialistas como el doctor Sebastián Nicolás y las doctoras Gabriela Fiorini y Noralí Miranda, la palabra que define este proceso es “orgullo”. No solo por la técnica médica, sino por demostrar que el camino de la formación pública y el sostenimiento de la inversión estatal permiten que hoy, en Formosa, la vida no dependa de la distancia geográfica, sino de la excelencia de su propia gente.
La perfusión
En una cirugía de trasplante de corazón, el paciente debe ser conectado a una máquina de circulación extracorpórea. Aquí es donde entra en juego el médico perfusionista, un rol crítico que en esta oportunidad fue desempeñado por profesionales formados íntegramente en las residencias del HAC.
Durante el tiempo que el corazón es retirado o intervenido, el perfusionista opera la tecnología que reemplaza temporalmente las funciones del corazón y los pulmones. Se encarga de mantener la sangre oxigenada y en circulación por todo el resto del cuerpo (cerebro, riñones, órganos vitales).
El perfusionista debe controlar con precisión absoluta la presión arterial, la temperatura corporal y la química sanguínea del paciente mientras el cirujano realiza el trasplante.
Históricamente, para cirugías de esta magnitud, se solía requerir el apoyo de especialistas de centros de referencia nacional (como el Garrahan o el Favaloro). Que hoy los médicos perfusionistas formoseños lideren este proceso habla de una independencia técnica y científica total de la provincia.
Este nivel de especialización técnica, sumado al acto solidario de la donación, permite que hoy el sistema público de Formosa no solo diagnostique, sino que resuelva con recursos propios las patologías más complejas de la medicina moderna.