celebrará su 57ª edición los días 6, 7 y 8 de febrero
El chamamé tradicional se prepara para una nueva cita en Mburucuyá
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El Festival Nacional del Auténtico Chamamé de Mburucuyá celebrará su 57ª edición los días 6, 7 y 8 de febrero con altas expectativas en busca de consolidarse como uno de los encuentros culturales más relevantes del calendario folklórico argentino. Desde la organización se proyecta un festival que refuerce su identidad histórica, convoque a públicos diversos y potencie su alcance regional, nacional e internacional, con una propuesta centrada en la autenticidad del chamamé tradicional.
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El presidente de la Comisión Organizadora, Fabio Verón, dijo que las expectativas son convocar entre 15.000 y más de 20.000 personas. Destacó además el entusiasmo que atraviesa a la nueva comisión y a la comunidad local ante el desafío de llevar adelante una nueva edición del Festival.
Verón indicó que se trata de una instancia clave para reafirmar el valor cultural del evento y responder a la responsabilidad que implica conducir una fiesta con más de medio siglo de trayectoria.
La edición 2026 tendrá un carácter particularmente significativo, ya que corresponde a la número 57 a nivel provincial y la número 21 con carácter nacional. Este recorrido histórico posiciona a Mburucuyá como un referente ineludible dentro del chamamé tradicional, con un reconocimiento sostenido tanto por artistas como por el público especializado.
Proyección regional e internacional
En términos de público, las expectativas son elevadas. De acuerdo con los registros de ediciones anteriores, el festival convoca habitualmente entre 12.000 y 15.000 personas a lo largo de las tres noches. La comisión organizadora se plantea como objetivo superar los 20.000 espectadores en esta edición.
Para alcanzar esa meta, se desplegó una estrategia de difusión que incluyó lanzamientos oficiales en distintas ciudades.
El primero se realizó en Corrientes capital el 2 de enero, seguido por una presentación en Posadas, Misiones, en Casa de Gobierno, y un tercer lanzamiento previsto en la Casa de la Escultura de Resistencia, Chaco. Estas instancias cuentan con la participación de bailarines, autoridades locales y provinciales, y buscan ampliar la visibilidad del festival en la región. Verón destacó el acompañamiento institucional y el trabajo conjunto para fortalecer cada uno de los objetivos propuestos.
Identidad y características
del Festival
El Festival de Mburucuyá se distingue dentro del circuito folklórico por su perfil estrictamente tradicional. Según explicó Verón, en este escenario solamente se tocan 3 estilos que hacen que eso sea auténtico, una característica que lo diferencia claramente de otros festivales del país y que constituye uno de sus principales sellos identitarios.
La denominación de “auténtico” se sustenta tanto en la selección musical como en la continuidad histórica de la fiesta, considerada la más antigua de la provincia de Corrientes. Este rasgo refuerza su valor patrimonial y la convierte en un espacio de referencia para quienes buscan expresiones fieles a las raíces del chamamé.
Mburucuyá es reconocida como uno de los bastiones más importantes del chamamé tradicional, un término que remite a los lugares donde el género se manifiesta con mayor pureza. Esta condición explica la fidelidad de un público que año tras año elige la localidad para reencontrarse con una expresión cultural profundamente arraigada.
La expectativa de la comisión organizadora es que el festival continúe siendo un punto de encuentro para músicos, bailarines y oyentes que valoran el chamamé en su forma más clásica, sin concesiones estilísticas, manteniendo un estándar artístico coherente con su historia.
Uno de los ejes centrales de la 57ª edición del Festival Nacional del Auténtico Chamamé de Mburucuyá es la intención de recuperar artistas que no se presentaban en el festival desde hace varios años.
Verón señaló que la comisión y la intendencia trabajan para concretar el regreso de figuras emblemáticas que realizaron aportes fundamentales a la cultura chamamecera.
En relación con las entradas, Verón informó que se trabaja con una empresa de tickets en la Ciudad de Corrientes para habilitar la venta virtual, además de puntos de venta físicos que serán anunciados oportunamente. La organización prevé un precio fijo por noche y la posibilidad de adquirir un combo para las tres jornadas, pensado para beneficiar tanto a los habitantes de la región como a los turistas que visiten la localidad durante el festival.
Articulación con Campo Grande
En el plano internacional, se avanza en un intercambio cultural con Campo Grande, Brasil. A partir del trabajo articulado con referentes culturales, se espera la llegada de una comitiva de turistas brasileños y de un representante musical, con la intención de establecer un vínculo permanente entre ambos festivales.
Este convenio permitirá que Mburucuyá tenga presencia en festivales de Brasil y que, a su vez, cada mes de febrero Campo Grande esté representada en la localidad correntina, fortaleciendo la proyección internacional del chamamé.
Historia y mística
El Festival nació de la iniciativa de vecinos y músicos (como los Miño y los Miqueri) que buscaban un espacio donde el chamamé no perdiera su identidad frente a las influencias comerciales.
• El Escenario: El predio fue construido “a pulmón” por la comunidad. El nombre del anfiteatro homenajea a Eustaquio Miño, mientras que el escenario lleva el nombre de Tito Miqueri.
• El Estilo Mburucuyano se caracteriza por el uso del dúo de voces y guitarras con el acompañamiento del acordeón o bandoneón, manteniendo un ritmo cadencioso y elegante.
La relación entre Eustaquio Miño y Salvador Miqueri fue la piedra fundacional. No solo eran socios musicales, eran los guardianes de una forma de entender la vida rural.
• Eustaquio Miño (El patriarca): Fue el gran organizador y el director del legendario conjunto Los Hijos de Corrientes Su bandoneón no buscaba la velocidad técnica, sino el “vuelo” melódico. Fue quien puso la base institucional para que el festival existiera.
• Salvador Miqueri (El Lucero de Plata): Es considerado uno de los más grandes poetas y cantores del chamamé. Su voz (y luego la de sus hijos) definió el estándar del canto mburucuyano. Aportó una sensibilidad lírica superior, escribiendo sobre el amor, el paisaje y el hombre de campo con una profundidad que elevó el género. Juntos crearon un sonido que hoy es marca registrada: Miqueri en la voz, Miño en el fuelle.
El estilo mburucuyano es el que le da al chamamé su estatus de “música de cámara del litoral”. Gracias a Miño y Miqueri, el chamamé dejó de ser visto solo como una música de boliche o de baile para ser aceptado como una obra poética y musical de altísima calidad.
En Formosa, este estilo tiene muchísimos seguidores porque el formoseño valora mucho la letra y el mensaje de la canción, algo que el estilo de Mburucuyá pone siempre en primer plano.
Un contrato ético
Desde 2020, el Chamamé es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (UNESCO). El Festival de Mburucuyá es el guardián de los elementos clave que justifican el título de “auténtico”:
• El sapukay: El grito visceral que comunica emociones.
• El ñanderekó: Nuestra forma de ser y estar en el mundo.
• La enchamigada: El sentido comunitario de compartir la música.
El reglamento del Festival de Mburucuyá no es solo una lista de normas, es un “contrato ético” con la identidad correntina. Es tan estricto que existe un control técnico permanente: si un músico intenta salirse de las reglas, la comisión organizadora tiene la potestad de cortar el sonido de inmediato.
El reglamento establece que solo se pueden utilizar los instrumentos que definieron el sonido del chamamé antes de las fusiones modernas: acordeón (de dos hileras o cromático), bandoneón, guitarra (acústica, no eléctrica), contrabajo (o bajo acústico, aunque el contrabajo de cuerdas es el preferido).
Están prohibidas las baterías, percusiones de cualquier tipo, sintetizadores, teclados electrónicos, guitarras eléctricas y cualquier instrumento de viento que no sea el acordeón o bandoneón.
No basta con usar los instrumentos correctos; el contenido también está regulado:
• Géneros exclusivos: Solo se permite interpretar chamamé, valseado y rasguido doble.
• Prohibición de “hits” ajenos: No se permite tocar música tropical, folclore de otras regiones (zambas, chacareras) ni versiones pop de chamamés clásicos.
• El estilo de canto: Se prioriza el dúo de voces (típico del estilo mburucuyano) y el respeto por la métrica y la poesía tradicional.
La rigidez tiene un objetivo claro: evitar la “contaminación” comercial.
• Resistencia cultural: En los años 60 y 70, el chamamé empezó a recibir influencias del pop y el rock para sonar en las radios de Buenos Aires. Mburucuyá se plantó como un baluarte para demostrar que el chamamé no necesitaba “modernizarse” para ser hermoso y vigente.
• El concepto de “autenticidad”: Para los mburucuyanos, el chamamé es un rito, no un espectáculo. El reglamento asegura que el joven que sube al escenario hoy suene con la misma esencia que lo hacían Eustaquio Miño o Salvador Miqueri hace 50 años.
• Preservación del Patrimonio: Al ser hoy Patrimonio de la Humanidad, Mburucuyá cumple el rol de “museo vivo”. Mientras el Festival de Corrientes capital (la Fiesta Nacional del Chamamé) permite la evolución y la fusión, Mburucuyá se mantiene como el punto de referencia original.
• Dato Curioso: Se dice que el anfiteatro es un “oráculo”. Los músicos más famosos del país sienten más nervios en este escenario que en cualquier otro, porque saben que el público de Mburucuyá es el más conocedor y exigente del mundo; si alguien hace un arreglo que no es “tradicional”, el silencio del público es la peor condena.
Relación con la provincia de Formosa
La conexión entre Mburucuyá y Formosa es profunda y se manifiesta en varios niveles:
-Representación artística: Formosa es una provincia chamamecera por excelencia. Artistas formoseños como Lázaro Caballero, Luna Payesera y Canta Chaco son recibidos con gran entusiasmo en Mburucuyá porque comparten esa identidad del hombre de campo y el respeto por las raíces.
• El Estilo Campero: La zona Oeste y central de Formosa comparte una estética musical muy similar a la del interior correntino: un chamamé más rústico, con letras que hablan de la tarea rural y el paisaje, lo que encaja perfectamente en el reglamento de autenticidad de Mburucuyá.
• Integración regional: Muchos formoseños viajan anualmente a este festival buscando el chamamé maceta (el más tradicional), ya que en Formosa el género es columna vertebral de muchos festivales.