El futuro de las PASO recalienta la interna del PJ y desata intrigas en la Casa Rosada
:format(webp):quality(40)/https://diarioformosa.eleco.com.ar/media/2026/07/02_7.webp)
El Gobierno ya sabe que no tiene los votos para eliminar las PASO en ninguna de las dos cámaras del Congreso, pero ahora empeoró la discusión dentro del peronismo, al calor de una interna que no tiene freno. La centralidad del debate sobre la utilización de las primarias tiene su epicentro en la provincia de Buenos Aires. Los libertarios se entusiasman por el río revuelto del peronismo, pero admiten que es un cuchillo de doble filo.
Recibí las noticias en tu email
La mesa política reanudó sus actividades este martes en la Casa Rosada después de la caída de Manuel Adorni. Esta vez, para mostrar el relanzamiento, se realizó en el despacho de su reemplazante, Diego Santilli, con todo el elenco anterior, salvo la inclusión del nuevo secretario de Prensa, Fabián Fernández y la llamativa ausencia del flamante vocero Adrián Ravier. Como era de esperarse, la voz más importante la tuvo la secretaria general de la presidencia, Karina Milei; y el protagonista, por necesidad política, fue el flamante ministro coordinador.
El objetivo público del encuentro fue mostrar normalidad luego de la turbulencia por Adorni y también transmitir orden ante las internas que se desataron durante los momentos más duros de la crisis. Ya se sabe que el vínculo de la Casa Rosada con la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich, no es el mismo desde que sumó fuerzas para empujar la salida del ministro preferido de los hermanos Milei. El dato resulta ineludible en la intimidad del poder, porque la puesta en escena de esta mesa política fue en el mismo sentido de la reunión que encabezó el presidente la semana pasada con todos los legisladores de las dos cámaras: dejar en claro que deben reportarse a él, a su hermana y al nuevo jefe de Gabinete, antes de responderle a Patricia.
La decisión táctica es barrer todo eso debajo de la alfombra y evitar que vuelva a asomar, en la medida que las rispideces no recrudezcan. Sin embargo, hay una urgencia prioritaria y no tiene que ver con todos los proyectos de ley que el oficialismo quiere sancionar en el Congreso, sino con uno en especial. Los hermanos Milei le pidieron a su nuevo ministro coordinador que, por sobre todas las cosas, se enfoque en eliminar las PASO del año que viene y busque sumar las voluntades necesarias en los dos recintos.
Vidrioso entusiasmo libertario
Los hermanos Milei y su nuevo ministro coordinador ya saben que no están los votos en ninguna de las dos cámaras. Lo sabían desde que Bullrich le advirtió a Karina que el escenario podía complicarse aún más si en vez de enviar un solo proyecto para anular las PASO, enviaban un paquete que combinara ese texto junto a ficha limpia y los cambios en el financiamiento para los partidos políticos. Fue lo que finalmente decidió la secretaria general y desde entonces los diálogos están estancados.
Con ese escenario por delante, Santilli tiene cuatro misiones combinadas que ponen a prueba su cintura política: ordenar la arquitectura legislativa para evitar nuevos obstáculos, coordinar sus bancadas oficialistas para consolidar los votos necesarios, controlar los egos de los dirigentes en danza y seguir de cerca el río revuelto de la interna del peronismo.
La cuarta misión es un punto que despierta entusiasmos y también preocupaciones. Los voceros del Gobierno sostienen que el peronismo es la fuerza política que más necesita las PASO, frente a un oficialismo que podría arreglarse con ese instrumento electoral. El problema es que el peronismo transita un estado asambleario por la interna que lo atraviesa, pero también por el fantasma de tener que resolver esas contiendas sin unas PASO que ordenen el caos que se está desarrollando, por ahora, con destino incierto.
Dentro de ese panperonismo en crisis, hasta los aliados del Gobierno carecen de posición común. Santilli caminará por las venas abiertas de esa interna, pero no pierde de vista que si se equivoca puede originar una derrota en tema prioritario para sus nuevos jefes políticos.