El Gobierno sigue trabajando en medidas preventivas para mitigar impacto de El Niño
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El fenómeno climático podría desarrollarse entre diciembre de 2026 y marzo de 2027. El Gobierno provincial ya coordina acciones entre distintas áreas para minimizar riesgos, proteger la producción y garantizar la conectividad y la asistencia a las comunidades.
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Ante los pronósticos que anticipan la posible llegada del fenómeno climático El Niño durante el verano 2026-2027, el Gobierno de Formosa profundiza las tareas de planificación y prevención para mitigar los efectos que podrían generar las lluvias extraordinarias en distintos puntos del territorio provincial.
Con ese objetivo, se desarrolló una mesa de trabajo integrada por funcionarios de diferentes organismos del Gobierno provincial, donde se analizaron los escenarios previstos, las zonas de mayor vulnerabilidad y las estrategias de intervención que cada área implementará de manera coordinada.
El ministro de Producción y Ambiente, Lucas Rodríguez, explicó que el fenómeno El Niño es un proceso climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, lo que modifica los patrones normales de precipitaciones y temperaturas en distintas regiones del planeta.
En ese sentido, indicó que los informes del Servicio Meteorológico Nacional señalan que las provincias del este argentino serían las más expuestas a precipitaciones superiores a los valores habituales: “Entre las jurisdicciones que podrían verse más afectadas se encuentran Entre Ríos, Corrientes, Misiones, el este de Santa Fe, el este del Chaco y probablemente el Este de Formosa. Por eso estamos siguiendo muy de cerca la evolución del fenómeno”.
Identificar las zonas de riesgo
Durante la reunión interministerial, el Ministerio de Producción y Ambiente presentó un análisis comparativo de los eventos de El Niño registrados en 1997, 1998 y 2016, con mapas que muestran las áreas alcanzadas por las inundaciones en cada uno de esos episodios.
Ese estudio permitió determinar que la superficie afectada en ambos eventos históricos representa alrededor del 22% del territorio provincial, equivalente a más de 1,35 millones de hectáreas, principalmente en las zonas centro-oeste y este de Formosa.
“La información histórica nos permite identificar las áreas de mayor riesgo y planificar con mayor precisión las acciones que deberá ejecutar cada organismo”, explicó el funcionario.
A partir de ese diagnóstico, cada ministerio y organismo provincial trabaja en la actualización de sus protocolos de actuación en materia de salud, seguridad, infraestructura, producción, asistencia social y manejo de los recursos hídricos.
Rodríguez recordó que la provincia cuenta con experiencia en la atención de fenómenos hidrometeorológicos extremos, como las intensas precipitaciones registradas este año en Comandante Fontana y Palo Santo, donde cayeron cerca de 500 milímetros de lluvia en apenas un día y medio.
También mencionó los desbordes registrados en el sistema del río Pilcomayo y el bañado La Estrella, además de los escurrimientos superficiales que afectaron sectores del sudeste provincial: “En todos esos casos el Gobierno respondió con planificación, asistencia permanente y obras de mitigación para proteger a la población”.
Producción, infraestructura y conectividad
Entre las principales consecuencias que podría provocar El Niño, el ministro mencionó los anegamientos e inundaciones por exceso de lluvias, por lo que distintas áreas provinciales ya trabajan en la identificación de posibles cortes de rutas, caminos y accesos, además del control de canales, alcantarillas y obras de desagüe.
En paralelo, el Ministerio de Producción y Ambiente recomienda a los productores adoptar medidas preventivas, como trasladar la hacienda hacia potreros altos, conformar reservas estratégicas de forraje y planificar las siembras teniendo en cuenta las zonas con mayor riesgo de anegamiento.
Rodríguez destacó el trabajo conjunto entre la Dirección Provincial de Vialidad y el Ministerio de Planificación, Obras y Servicios Públicos para mantener en condiciones la infraestructura hídrica y vial: “El objetivo es minimizar el impacto que pueda generar este fenómeno, garantizar la conectividad de las comunidades, proteger la producción y actuar con rapidez si las condiciones climáticas así lo requieren”.
Fenómeno en etapa de transición
Actualmente el fenómeno El Niño atraviesa una primera etapa de transición, iniciada durante junio y que se extendería hasta fines de agosto: “En esta fase todavía no se registran lluvias extraordinarias, pero sí se observa un aumento progresivo de la humedad y temperaturas superiores a las normales para esta época del año”, explicó el ministro Rodríguez
La segunda etapa comenzaría entre septiembre y diciembre, cuando el fenómeno se consolidaría y podrían registrarse precipitaciones más frecuentes e intensas.
Los pronósticos indican que entre diciembre de 2026 y marzo de 2027 podrían producirse lluvias torrenciales, “por eso es fundamental trabajar con anticipación”.