El Niño entra en una nueva fase y Formosa se prepara para un verano con más lluvias
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El ministro de Producción y Ambiente, Lucas Rodríguez, señaló que ya quedó atrás la etapa de transición y que entre septiembre y noviembre se esperan precipitaciones superiores al promedio. Las previsiones anticipan un incremento de las precipitaciones y posibles tormentas de mayor intensidad hacia diciembre, enero y febrero.
Formosa atravesó la primera etapa de transición del fenómeno El Niño y se encamina hacia un período de mayor actividad meteorológica, de acuerdo con el análisis presentado por el ministro de Producción y Ambiente, Lucas Rodríguez, durante la segunda reunión de articulación y diagnóstico interinstitucional.
El encuentro formó parte del esquema preventivo que lleva adelante el Gobierno provincial ante el desarrollo del fenómeno y reunió a distintos organismos para actualizar el diagnóstico y coordinar acciones frente a posibles escenarios de lluvias intensas y eventos meteorológicos de mayor magnitud.
Rodríguez explicó que, tal como se había anticipado durante la primera reunión realizada el 22 de julio, el período comprendido entre junio y agosto correspondía a una fase de transición. Según sostuvo, ese primer escenario ya quedó atrás y los registros de precipitaciones observados durante los últimos meses muestran señales compatibles con la evolución prevista: “Durante el primer trimestre, de junio a agosto, era la fase de transición, como los servicios meteorológicos lo definían”.
En ese sentido, señaló que durante agosto se registraron lluvias importantes en distintos sectores de la provincia, incluso durante una época que habitualmente se caracteriza por menores precipitaciones: “Hemos visto cómo durante el último mes de agosto se han producido lluvias muy importantes y que no son normales en el interior de la provincia ni aquí en el este, fundamentalmente”.
A esto sumó que el otoño también había registrado precipitaciones por encima de los valores habituales, por lo que consideró que la primera etapa del fenómeno “ha sido superada”.
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Preparación y coordinación
Ante ese escenario, Rodríguez destacó la importancia de sostener el trabajo coordinado entre organismos públicos y de incorporar la información proveniente de distintas fuentes para anticipar posibles impactos.
En particular, mencionó la necesidad de contemplar no sólo los efectos sobre caminos, infraestructura y sistemas de drenaje, sino también las dimensiones social, sanitaria y educativa.
“El sistema educativo pasa a jugar un rol fundamental también para la prevención de la comunidad y que esta información pueda distribuirse a lo largo y ancho de la provincia”, sostuvo.
El funcionario también hizo referencia al comportamiento de los niveles hídricos regionales y marcó una diferencia respecto de otros episodios de El Niño, particularmente los registrados en 1997-1998 y 2016.
Según explicó, actualmente los niveles del río Paraguay no presentan las mismas condiciones que durante aquellos períodos, lo que reduce por ahora el denominado “efecto tapón”, fenómeno que puede dificultar el escurrimiento natural de las aguas provenientes de riachos, del Bañado La Estrella y del río Pilcomayo cuando el río Paraguay registra niveles elevados.
“Hoy esa situación no es tan drástica como había sucedido en el año 97 y 98”, concluyó.
Con el ingreso a septiembre, la estrategia provincial se concentra ahora en el seguimiento de las precipitaciones y en la actualización de los escenarios previstos para los próximos meses, con especial atención sobre el período estival, cuando se espera que El Niño alcance su mayor expresión.
Septiembre, octubre y noviembre: mayor actividad
Con el comienzo de septiembre se inicia, según la caracterización presentada por el funcionario, una segunda fase de activación del fenómeno, que se extendería hasta noviembre.
En este período se esperan lluvias por encima del promedio para la región. Rodríguez señaló que el último informe del Servicio Meteorológico Nacional anticipa mayores precipitaciones principalmente sobre el este y noreste argentino. No obstante, llevó cautela respecto del impacto que podría tener específicamente sobre Formosa: “Afortunadamente no es grande la proporción de superficie de suelo formoseño que está analizada o que está volcada en el informe del Servicio Meteorológico como afectado”, indicó.
El ministro explicó que, de acuerdo con las previsiones disponibles, las lluvias podrían presentarse inicialmente dentro de parámetros habituales para el comienzo del período estival, aunque existe la posibilidad de que se intensifiquen progresivamente.
El mayor impacto, hacia el verano
El escenario que concentra mayor atención se ubica entre diciembre y febrero-marzo, período que Rodríguez identificó como la tercera fase del fenómeno y en el que, de acuerdo con las proyecciones meteorológicas, El Niño podría manifestarse con mayor intensidad.
“Cuando habíamos hecho la primera reunión, el primer reporte se hablaba de un 96% de probabilidad de que siga ocurriendo el Fenómeno de El Niño entre los meses de diciembre, enero y febrero. Hoy ese porcentaje se elevó a 100”, afirmó.
El funcionario remarcó que existe coincidencia entre distintos servicios meteorológicos respecto de la presencia del fenómeno en la región y sostuvo que su comportamiento no será necesariamente uniforme en todos los territorios.
En ese contexto, pidió evitar una mirada alarmista y diferenció entre un incremento en el volumen de precipitaciones y la posibilidad de que se produzcan eventos de mayor intensidad . “Esto significa que pueden ocurrir lluvias abundantes, por encima del promedio”, explicó, aunque advirtió que también podrían registrarse tormentas más fuertes, con posibles consecuencias sobre la infraestructura pública y distintos servicios.