Reforma laboral
El oficialismo acelera para sesionar antes del 13 de febrero bajo la sombra de Caputo
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El Gobierno de Milei busca cerrar un capítulo clave antes de la apertura de sesiones ordinarias. Con la mira puesta en el 11 o 12 de febrero, el oficialismo intenta destrabar en el Senado un proyecto que quedó en pausa desde diciembre. La llave del éxito, sin embargo, no está solo en los votos, sino en las partidas presupuestarias que maneja el Palacio de Hacienda.
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Con un nuevo llamado a sesiones extraordinarias a punto de asomarse –se inicia hoy, hasta fines del corriente mes–, el Gobierno libertario sostiene como sea la idea de sesionar antes del 13 de febrero –11 o 12– para aprobar la reforma laboral en el Senado y girarla a Diputados.
El final de este sendero se consumará tras una primera dilación, en diciembre pasado –donde se obtuvo un dictamen de mayoría–, y una reunión clave entre dialoguistas y la jefa oficialista en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, con varias solicitudes de modificaciones en manos del Ministerio de Economía, es decir, Luis Caputo.
Mientras se aguarda la cumbre entre la ex ministra de Seguridad y los potenciales aliados –no siempre acompañan–, la Casa Rosada busca pulir su estrategia política de cara a semanas trascendentales en el Palacio Legislativo. Lo que está en juego, por fuera del articulado en sí, es la posibilidad de un aterrizaje triunfal de Javier Milei el 1 de marzo próximo, cuando el primer mandatario inaugure el período ordinario de sesiones.
Lo que también quedará demostrado, con el destino final, es si de verdad influyó el leve viraje –sin tocar las bases y, sobre todo, las feroces formas– de la estrategia política de Balcarce 50 en relación con el Congreso, luego de tediosos meses –entre 2024 y 2025– en ambas cámaras, con una oposición que casi toma el control absoluto de la agenda, si de votos se hablase.
En especial, en la alta, donde haber ganado tiempo ante oleadas kirchneristas fue algo nunca reconocido por el Ejecutivo. Por un puñado de aventureros poco profesionales que miraron hacia otros objetivos, muchos más cayeron en la volteada.
Los nudos del conflicto: coparticipación y obra pública
Aunque se denomina reforma laboral, la negociación real pasa por la caja. Los gobernadores, a través de sus senadores, han puesto condiciones que exceden lo estrictamente gremial:
-Coparticipación: las provincias temen una caída en la recaudación. Si bien Nación argumenta que es el principal perjudicado, los distritos no tienen la agilidad financiera del Estado nacional para cubrir baches fiscales.
-La crisis de infraestructura: “Una pandemia en las rutas”, así definen empresarios del sector el estado de la obra pública. Los aliados exigen a Bullrich y, especialmente, a Luis Caputo, partidas para reactivar obras críticas que hoy están paralizadas.
-Las exigencias sobre el Ministerio de Economía: El artículo 212 del dictamen es el punto de mayor fricción. Los aliados cuestionan la potestad laxa otorgada a Caputo para reglamentar sistemas clave pos-sanción como el RIMI (Régimen de incentivo para medianas inversiones), los dialoguistas exigen precisiones para evitar que la discrecionalidad del Ejecutivo desvirtúe el espíritu de la ley; o Ganancias, con beneficios a grandes empresas para compensar la pérdida de ingresos provinciales, un punto que el oficialismo ya habría empezado a ceder en las sombras.
El escenario político
La Libertad Avanza enfrenta un tablero de ajedrez complejo en la Cámara Alta:
-Los revoltosos silvestres: legisladores provinciales que no responden directamente a gobernadores y que aprovechan la paridad de votos para elevar sus demandas al máximo.
-El silencio K: llama la atención la baja intensidad de la oposición kirchnerista. Tras décadas de protagonismo, el bloque cristinista se mueve a modo tortuga, esperando un error no forzado del Gobierno.
Para Balcarce 50, esta votación es existencial. Tras meses donde la oposición amagó con controlar la agenda, el Gobierno necesita demostrar profesionalismo político. Si el texto se frena nuevamente, el oficialismo quedaría al borde de un afuera legislativo que dañaría la autoridad presidencial de cara a marzo. El martes a la tarde, las cartas estarán finalmente sobre la mesa.