La mirada puesta en dos botines estratégicos: Inteligencia y la Mixta Revisora de Cuentas
El Senado define el reparto de las Bicamerales: LLA acorrala al kirchnerismo en áreas clave
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El Gobierno aprovecha la fragmentación del bloque K para ganar terreno en las comisiones de control. La figura de Carolina Moisés genera tensión en las filas cristinistas, mientras los gobernadores aliados de LLA se quedan con sillas clave.
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La Cámara Alta se ha convertido en el escenario de una sorda pero feroz batalla por el control de las estructuras más sensibles del Congreso. Mientras el kirchnerismo intenta recuperar el terreno perdido tras sus deslices tácticos en el recinto, el oficialismo y la oposición dialoguista avanzan en el reparto de las comisiones bicamerales, con la mirada puesta en dos botines estratégicos: Inteligencia y la Mixta Revisora de Cuentas.
La Comisión de Inteligencia es, quizás, la más codiciada. No solo por el peso político de controlar a los espías, sino por el manejo de los fondos reservados, únicos en el ámbito legislativo. En este tablero, el nombre que genera cortocircuitos es el de la jujeña Carolina Moisés.
Pese a sus recientes manifestaciones públicas de apoyo a Cristina Kirchner, Moisés ha logrado tejer puentes con el sector de Patricia Bullrich y La Libertad Avanza (LLA), posicionándose para ocupar una de las siete butacas que le corresponden al Senado.
La Cámpora mantiene una guerra declarada contra la jujeña. Sin rastros de sororidad y con una hostilidad manifiesta, el cristinismo busca cancelarla, mientras el Gobierno observa cómo la fragmentación del peronismo le facilita el camino.
A falta de la formalización, el esquema de los siete lugares para la Cámara Alta en la Bicameral de Inteligencia comenzaría a cerrarse así: Maximiliano Abad (UCR), Martín Goerling (PRO), Edith Terenzi (Aliada chubutense), Carolina Moisés (Convicción Federal), Ezequiel Atauche (LLA), Agustín Coto (LLA - El fueguino, recién desembarcado, recibe un premio inesperado).
La gran incógnita es si el bloque K logrará retener dos lugares o será reducido a una mínima expresión de un solo integrante.
Ante la salida del histórico Oscar Parrilli, los nombres en danza son los de Florencia López y Eduardo “Wado” de Pedro. Sin embargo, versiones de pasillo sugieren que de Pedro optaría por la Comisión de Acuerdos, dejando su lugar al siempre beligerante Martín Soria.
El factor Jalil y la Mixta de Cuentas
La ofensiva oficialista contra el cristinismo se extiende a la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, el puente vital con la Auditoría General de la Nación (AGN). Aquí, el beneficiario es otro peronista freelance: el catamarqueño Guillermo Andrada.
Andrada, hombre que responde directamente al gobernador Raúl Jalil, se perfila para ocupar un asiento que, de otro modo, pertenecería al núcleo duro K. Esta jugada confirma la estrategia de LLA: premiar a los gobernadores “colaboracionistas” con espacios de control institucional, mientras se debilita la capacidad de fuego de Unión por la Patria.
“El problema es que ya sabemos para dónde van a saltar si se mueve la brújula para el otro lado”, disparan desde el ala dialoguista, desconfiando de la lealtad a largo plazo del bloque de gobernadores, que completan Moisés, Andrada y la tucumana Sandra Mendoza.
En una semana legislativa marcada por discursos que rozan el abismo del raciocinio, la verdadera política se cocinó en los despachos. El oficialismo parece haber aprendido a filetear al kirchnerismo, aprovechando su orfandad de aliados y sus propias facturas internas.