Entrevista con Gonzalo Rosetti: Propuesta interactiva para aprender inglés jugando
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A través de Celebrate Learning, el especialista argentino combina la didáctica, la tecnología y el diseño de juegos serios para motivar a estudiantes y docentes a usar el idioma como una herramienta para conectar con el mundo.
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—Para quienes todavía no te conocen, ¿podrías presentarte y contar brevemente quién es Gonzalo Rosetti, cuál ha sido su recorrido profesional y cómo nació Celebrate Learning?
—Soy docente de inglés y desde hace años me dedico también a formar a otros docentes. Enseñé en el IES en Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández” y hoy enseño en el ISFD N.º 6 de Chivilcoy, soy formador de formadores en la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires y estoy escribiendo la tesis de la Maestría en Tecnología Informática Aplicada a la Educación (UNLP). Trabajé en los tres niveles del sistema educativo y la Embajada de los Estados Unidos me distinguió como Docente Embajador.
En el camino participé como autor de Inglés 2, del programa Conectar Igualdad, y de la serie Look Wide, de Pearson. Celebrate Learning nació en 2006 y, al comienzo, fue el espacio desde el cual desarrollé material didáctico para otras empresas. Me mudé a los Países Bajos para diseñar materiales educativos para Shell y, después, a mi ciudad natal, Chivilcoy. También diseñé materiales para Cengage Learning / National Geographic Learning, además de mi tarea como formador de formadores.
Con los años, una pregunta empezó a ocupar cada vez más lugar: ¿para qué aprenden inglés nuestros alumnos? Demasiadas veces la respuesta era “para rendir”. Yo quería que pudieran usar la lengua de manera significativa y descubrir otras razones para aprenderla. Así, desde 2020 publiqué ocho juegos de mesa educativos híbridos y, en 2026, Limonata on Via Toledo, un libro álbum bilingüe para adultos. Nuestra misión es “jugar en inglés”, una frase que pensé como un juego de palabras: jugar usando el idioma, en familia, con amigos, en las vacaciones, como con cualquier juego de mesa, y también jugar en la clase de inglés.
—Trabajas especialmente con juegos y propuestas interactivas. ¿Qué aporta el juego al aprendizaje y qué diferencia hay entre simplemente “jugar en clase” y diseñar una experiencia lúdica con un verdadero propósito pedagógico?
—El juego consigue algo que una consigna difícilmente logra sola: que la lengua se use porque hace falta, no porque el docente lo pide. Quien quiere ganar, o ayudar a su equipo, necesita entender y hacerse entender. Además, baja la tensión, y eso importa. Krashen habló de un filtro afectivo: la ansiedad y la falta de confianza dificultan que la lengua a la que estamos expuestos llegue a convertirse en aprendizaje. Y hay algo más: el juego puede lograr que el jugador entre en lo que Mihály Csikszentmihalyi llamó flow, un estado de experiencia óptima, con absorción total en la actividad y la sensación de que el tiempo vuela.
Pero jugar en clase y diseñar una experiencia lúdica no son lo mismo. Sumar una actividad con algún elemento de gamificación puede ser divertido, pero puede no lograr ese estado de flow, que requiere metas claras, progreso visible, retroalimentación inmediata y un equilibrio entre el desafío y la habilidad de quien juega. Mis juegos son juegos serios, un término que se usa para hablar de juegos diseñados con un propósito serio más allá del puro entretenimiento, como educar, entrenar o informar. Yo les exijo que, además, sigan siendo juegos, hechos para divertirse como cualquiera de una juguetería, pero construidos sobre un sólido marco teórico de didáctica del inglés. Por eso tienen un nivel de inglés y una edad de entrada: la propuesta está calibrada. Jane Willis define la tarea como una actividad en la que se usa la lengua con un propósito comunicativo para alcanzar un resultado; en un juego, ese resultado es ganar o resolver algo, y ahí el propósito pedagógico se vuelve visible.
En mis clases, los alumnos adoptaron los juegos y empecé a notar que la retención de la lengua aumentaba a medida que jugaban. Es una observación de aula, no un resultado de investigación.
—Desde Celebrate Learning, ¿qué buscas transformar en la manera en que enseñamos y aprendemos, y qué consejo les darías a los docentes que quieren incorporar más interacción, creatividad y juego en sus clases sin perder de vista los objetivos de aprendizaje?
—Quiero que reflexionen sobre la razón por la que se aprende inglés. Muchos estudiantes creen que aprender una lengua es estar bajo evaluación constante, y ese mensaje lo refuerzan el marketing y, a veces, también nosotros los docentes: todo parece apuntar al examen de fin de año, que en muchos casos es internacional. Suelo decir que es más difícil hablar inglés en Buenos Aires que en Londres, porque desde que abrís la boca te están chequeando la pronunciación o la gramática. No digo que la precisión no sea importante; es fundamental. Digo que no puede ser el único propósito.
Desde Celebrate Learning buscamos integrar el aprendizaje de lenguas, la emoción y la tecnología, para que el inglés sea un medio para conocer el mundo, divertirse y compartir, y no una materia más.
A los colegas que quieran sumar juego, creatividad e interacción les diría tres cosas. Primero, estudiar: leer a los autores y conocer muchos enfoques y métodos, porque diseñar una experiencia didáctica exige un marco teórico sólido y saber elegir cuál se adapta mejor a cada propuesta. En ese sentido, el docente también es un diseñador. Segundo, antes de cada juego, preguntarse qué lengua necesita usar el alumno para poder jugar y qué objetivo de aprendizaje está sirviendo, para que el juego pueda ser el foco de la clase y no solo el relleno antes del recreo. Y tercero, recordar que la lengua adicional, como la materna, es una herramienta para crear, comunicarse, pensar críticamente y soñar. Las evaluaciones son importantes, pero no pueden ser el único objetivo.
Para probar en el aula: Caminar una milla en los zapatos del otro
The Mile Walker es uno de los juegos de Celebrate Learning, pensado para jugar en familia y también en el aula. Nació de un poema que releo hace años, Judge Softly (or Walk a Mile in His Moccasins), de Mary T. Lathrap. Cada jugador mueve un par de zapatos por un tablero digital hasta completar una milla, resolviendo dilemas de ecología, economía y vínculos interpersonales, entre otros, que exigen ponerse en el lugar del otro.
Propongo una secuencia didáctica que integre literatura y juego, favoreciendo una inmersión significativa en la lengua meta. El docente selecciona las cartas según el nivel del grupo, trabajando el primer condicional o combinando los tres tipos. Durante la partida, los alumnos desarrollan la empatía y utilizan estructuras condicionales en contexto. Al finalizar, el juego ofrece el material para el language focus propuesto por Jane Willis: awareness, para reconocer las estructuras, y practice, para consolidar su uso.
Para 2 a 24 jugadores, desde nivel intermedio. Más información: celebratelearning.ar. WhatsApp 011 5764-0033
Facebook e Instagram @celebratelearning
Aprender inglés para comprender y cuidar nuestro planeta
En la localidad de Comandante Fontana se desarrolló una enriquecedora jornada educativa en la Academia de Inglés Colored Stars, donde estudiantes de los niveles Kids y Teens participaron en dos masterclasses dictadas por la Magíster Maria Alejandra Mareco, que integraron el aprendizaje del inglés con las Ciencias Naturales y la educación ambiental.
La iniciativa surgió del interés del profesor Julio César Romero, director de la academia, por acercar a sus alumnos nuevas experiencias y metodologías de enseñanza. A esta experiencia también se sumó un grupo de alumnos de Estanislao del Campo, acompañados por su profesora Karian Elizabeth González, enriqueciendo el encuentro con la participación de estudiantes de distintas comunidades del interior formoseño.
Las clases se desarrollaron desde el enfoque CLIL (Content and Language Integrated Learning), una metodología que integra el aprendizaje de una lengua extranjera con contenidos de otras áreas del conocimiento. En esta oportunidad, las Ciencias Naturales fueron el punto de partida para abordar temas relacionados con el cuidado del medio ambiente.
Los estudiantes de Kids exploraron el mundo de las plantas, reflexionaron también sobre la necesidad de proteger los árboles y los bosques, así como sobre las consecuencias de la deforestación. Por su parte, los alumnos de Teens investigaron el ciclo del agua, los procesos naturales que lo componen y la importancia de preservar el agua dulce, un recurso esencial para la vida.
El encuentro también puso de manifiesto el compromiso del profesor Julio César Romero con la innovación educativa y la importancia de generar espacios de intercambio entre docentes y estudiantes de diferentes localidades.
Acercar propuestas pedagógicas innovadoras al interior de Formosa representa una valiosa oportunidad para fortalecer la enseñanza del inglés, promover la colaboración entre instituciones y favorecer aprendizajes que trasciendan las paredes del aula.