Entre el “poroteo” quirúrgico y la revancha de extraordinarias
Febrero clave: El Gobierno apuesta todo a la reforma laboral tras dos años de tropiezos
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El escenario cambió drásticamente tras las elecciones de octubre. El Gobierno ahora cuenta con más del doble de diputados y el triple de senadores, una inyección de músculo legislativo que, si bien no alcanza para el quórum propio, altera la dinámica de negociación.
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Tras dos años marcados por una curva de aprendizaje forzosa y no pocos traspiés en el recinto, La Libertad Avanza (LLA) encara el segundo tramo de las sesiones extraordinarias con un semblante renovado. El oficialismo ya no es aquel bloque inexperto que naufragaba en las formas parlamentarias; hoy ostenta un volumen propio más robusto y, fundamentalmente, un mejor oficio político para blindar sus proyectos antes de que el tablero marque el inicio de la votación.
El escenario cambió drásticamente tras las elecciones de octubre. El Gobierno ahora cuenta con más del doble de diputados y el triple de senadores, una inyección de músculo legislativo que, si bien no alcanza para el quórum propio, altera la dinámica de negociación.
La consigna en la Casa Rosada es clara: no se vuelve al recinto a ciegas. El trauma del año pasado -donde LLA batió el récord de ser el primer oficialismo en no aprobar ni una ley de su autoría en extraordinarias- ha sido procesado. La estrategia actual prioriza el “poroteo” febril y la contención de daños para evitar que las leyes se desguacen durante la votación en particular.
La pericia adquirida se nota en la capacidad de discernir qué batallas dar y cuáles postergar. La decisión de enviar la reforma del Código Penal al período ordinario y de dilatar el debate de la Modificación de la Ley de Glaciares y la Reforma Laboral hasta febrero responde a una lógica de supervivencia:
Tras el traspié del Capítulo XI del Presupuesto 2026, el oficialismo entendió que un revés en un artículo clave puede hundir toda una ley.
La incorporación de cuadros experimentados -apuntalados por el macrismo- le ha dado al bloque libertario la capacidad de leer los tiempos del Congreso con mayor frialdad.
El 10 de febrero está marcado en rojo en el calendario de Balcarce 50. La Reforma Laboral es la “joya de la corona” de este período.
Pese a la presión de la CGT y otros sectores gremiales, el entorno de Patricia Bullrich ha sido tajante: el debate en comisiones está cerrado.
Sin embargo, el Gobierno mantiene canales informales con cámaras empresarias como CAME y la CAC. El objetivo no es reabrir el proyecto, sino realizar ajustes quirúrgicos que garanticen que los bloques “dialoguistas” no suelten la mano del oficialismo en el último minuto.
El rol de Santilli
El ministro del Interior, Diego Santilli, se ha convertido en el arquitecto de la gobernabilidad. Su tarea consiste en tejer una red de contención con los gobernadores, cuyos legisladores son los que finalmente inclinarán la balanza.
Los apoyos recientes son:
• Aliados consolidados: Marcelo Orrego (San Juan), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Sáenz (Salta), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Rolando Figueroa (Neuquén).
• El caso rionegrino: El apoyo de Alberto Weretilneck se lee como un respaldo político simbólico, dado que tras octubre se quedó sin representantes directos en el Congreso.
Los números
En el Senado (objetivo: 37 votos): El oficialismo parte de un piso de 21 votos (LLA + Paoltroni + Juez). Con el peronismo bloqueado en 28 votos negativos para lo laboral, la clave reside en los 23 senadores restantes: asegurados (10), 5 que responden a gobernadores aliados, 3 del PRO y la tucumana Beatriz Ávila; en negociación (7 necesarios), la mirada está puesta en el bloque radical (Carolina Losada y otros), Provincias Unidas, los santacruceños y los misioneros del Frente Renovador.
En Diputados (objetivo: 129 votos): El panorama aquí parece más despejado. El oficialismo arranca con 109 votos seguros (LLA, PRO y MID). Sumando a los diputados de San Juan, Chaco, Salta, Mendoza, Entre Ríos y Neuquén, la cifra escala rápidamente. Solo faltarían unos 8 votos de un universo de 38 diputados disponibles (Tucumán, Provincias Unidas, bloques UCR residuales y Encuentro Federal.
El Gobierno entiende que en el Congreso la voluntad no basta; se necesita aritmética y paciencia. Febrero será el mes en que La Libertad Avanza demuestre si realmente ha dejado atrás la etapa de aprendizaje para convertirse en una fuerza con capacidad de ejecución legislativa.