Formosa: 95 de cada mil habitantes son trabajadores del sector público
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La medición es sobre el empleo público en las capitales provinciales durante el primer trimestre de 2026. El promedio nacional fue de 84 trabajadores estatales cada mil habitantes. Las provincias de Río Gallegos, Ushuaia y La Rioja encabezan el ranking, mientras Córdoba, Mendoza y Salta registran las tasas más bajas. Las diferencias entre las capitales son marcadas.
La ciudad de Formosa registra 95 trabajadores del sector público por cada mil habitantes, de acuerdo con un relevamiento elaborado por la consultora Politiké sobre la cantidad de empleados de la administración pública en las capitales provinciales argentinas durante el primer trimestre de 2026.
El indicador permite dimensionar el peso del empleo estatal en relación con la población de cada capital y establece una comparación entre las distintas jurisdicciones. A nivel nacional, el promedio se ubicó en 84 trabajadores públicos cada mil habitantes, por lo que Formosa se encuentra por encima de esa referencia, aunque lejos de las ciudades que presentan los mayores niveles de empleo estatal en términos relativos.
Según el informe, las diferencias entre las capitales son marcadas. En el extremo inferior del ranking aparece Córdoba, con apenas 38 trabajadores públicos cada mil habitantes, seguida por Mendoza, con 54, y Salta, con 64.
En el otro extremo se ubican las ciudades patagónicas y del norte del país con mayor proporción de empleo público. Río Gallegos encabeza la medición, con 223 trabajadores estatales cada mil habitantes, mientras que Ushuaia y La Rioja registran 135 cada mil. Formosa, con sus 95 empleados públicos por cada mil habitantes, queda así en una posición intermedia dentro del conjunto de capitales provinciales analizadas.
El indicador no expresa por sí mismo la estructura total del mercado laboral de cada ciudad, pero permite observar el peso relativo que tiene el empleo estatal en relación con la población y las diferencias existentes entre las administraciones provinciales.
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Empleo registrado y cambios en la estructura laboral
El informe también incorpora datos sobre la evolución reciente del trabajo registrado en el país y plantea un escenario de transformación de las modalidades de ocupación.
A partir de información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la consultora analiza el período comprendido entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, durante el cual se observa una reducción en el número de trabajadores registrados en distintas modalidades, junto con un crecimiento de la cantidad de monotributistas.
El comportamiento adquiere relevancia porque el crecimiento del monotributo se produce en paralelo con una contracción del empleo asalariado registrado, tanto en el sector público como en el privado. Desde la consultora interpretan esta evolución como una posible modificación en la composición del mercado laboral, en la que parte de las relaciones laborales tradicionales podrían estar siendo reemplazadas por modalidades independientes.
Esta dinámica también abre un debate sobre las condiciones de inserción laboral y el impacto que los cambios en la composición del empleo pueden tener sobre los sistemas de salud, previsión social y seguridad social, que históricamente se sostienen en buena medida a partir de los aportes y contribuciones derivados del trabajo registrado.
Menos trabajadores autónomos
Dentro de las distintas modalidades relevadas, el comportamiento de los trabajadores autónomos también mostró una evolución negativa.
De acuerdo con los datos citados por POLITIKÉ, durante mayo se registró una caída de 3.059 trabajadores autónomos, mientras que el acumulado desde febrero alcanzó una reducción de 12.597.
El informe vincula este comportamiento, entre otros factores, con la reducción en la cantidad de empresas durante el período analizado. La disminución de unidades productivas impacta sobre el universo de trabajadores que desarrollan actividades económicas bajo modalidades registradas y vuelve a poner en discusión la capacidad de generación de empleo formal de la economía.
Otro de los indicadores utilizados para analizar la evolución del empleo formal corresponde a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), organismo que registra las empresas y trabajadores que cuentan con cobertura frente a accidentes laborales y enfermedades profesionales.
Según la última información oficial citada en el informe, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se produjo en el conjunto del país una disminución de 29.613 empresas con cobertura y de 394.730 trabajadores dependientes de esas empresas.
El retroceso equivale, según la estimación presentada por la consultora, a un promedio de aproximadamente 32 empresas y 432 trabajadores menos con cobertura por cada día durante el período analizado.
El dato correspondiente a mayo aparece como uno de los más significativos de toda la serie: ese mes se registró una caída de 70.217 trabajadores y de 2.371 empresas con cobertura de riesgos del trabajo.
Para Politiké, la reducción de empresas y trabajadores alcanzados por este sistema constituye otro indicador de la pérdida de empleo formal y de las modificaciones que atraviesa el mercado laboral argentino.
Escenario de transformación del mercado laboral
Los datos presentados por la consultora Politiké permiten observar dos fenómenos simultáneos: por un lado, las fuertes diferencias entre las provincias respecto del peso del empleo público; por otro, una transformación de la estructura del trabajo registrado a nivel nacional.
En el caso de Formosa, los 95 trabajadores públicos cada mil habitantes ubican a la capital provincial por encima del promedio de las capitales del país, aunque considerablemente por debajo de jurisdicciones como Santa Cruz, Tierra del Fuego y La Rioja.
A nivel nacional, en tanto, la reducción de trabajadores y empresas con cobertura laboral, junto con el crecimiento de modalidades como el monotributo, configura un escenario en el que el debate sobre la cantidad, calidad y estabilidad del empleo formal vuelve a ocupar un lugar central.
Los indicadores no permiten por sí solos establecer que cada alta en el monotributo implique necesariamente el reemplazo de un puesto asalariado, ni que toda baja en la cobertura de riesgos del trabajo equivalga automáticamente a la generación de empleo informal. Sin embargo, muestran un cambio en la composición del mercado laboral que requiere ser analizado junto con la evolución de los salarios, la actividad económica, la cantidad de empresas y las distintas modalidades de contratación.