Muracciole cuestionó al Gobierno por la caída del consumo en rubros esenciales
Fuerte caída del consumo en supermercados y farmacias enciende señales de alarma
La reducción en la compra de alimentos y medicamentos enciende una señal de alarma sobre la situación económica de las familias, que ya recortan gastos en consumos considerados esenciales. Según advirtió Federico Muracciole, el ajuste ya alcanza a la alimentación y la salud, evidenciando que muchas familias han agotado casi por completo su capacidad de sostener el consumo.
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El director de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete del Gobierno de Formosa, Federico Muracciole, expresó su preocupación por la sostenida caída del consumo registrada en los últimos meses y advirtió que el fenómeno impacta especialmente en rubros esenciales como supermercados y farmacias, un indicador que, según sostuvo, refleja el agravamiento de la situación económica que atraviesan miles de familias argentinas.
El funcionario señaló que durante abril se registró una nueva contracción del consumo, con una baja cercana al 5% respecto de marzo y de casi un 4% en comparación con el mismo mes del año anterior: “Es una tendencia que se viene manteniendo desde la asunción del presidente Javier Milei y que muestra con claridad las dificultades que enfrentan los trabajadores y los sectores de menores ingresos para sostener sus gastos cotidianos”.
Muracciole remarcó que uno de los aspectos más preocupantes de los relevamientos es que las mayores caídas se verifican precisamente en los consumos considerados básicos para la vida diaria: “Los datos muestran que los rubros más afectados son los supermercados y las farmacias. Eso nos indica claramente dónde está ajustando la gente: en la compra de alimentos, bebidas esenciales y medicamentos”.
Para el funcionario, este comportamiento de los consumidores constituye una señal de alarma, ya que históricamente las familias suelen reducir primero aquellos gastos considerados prescindibles antes de restringir compras vinculadas a necesidades básicas.
“Cuando una familia tiene dificultades económicas, lo primero que deja de hacer son las salidas recreativas, las vacaciones o la renovación de la ropa. Pero cuando comienza a recortar alimentos o medicamentos es porque la situación ya alcanzó un nivel mucho más profundo”, sostuvo.
Menos alimentos y menos medicamentos
Muracciole consideró que la reducción en la compra de productos alimenticios y farmacéuticos constituye una evidencia concreta del deterioro en las condiciones de vida de la población: “Cuando las personas empiezan a comer menos, a reemplazar productos por otros de menor calidad nutricional o directamente a restringir tratamientos médicos porque no pueden afrontar el costo de los medicamentos, estamos frente a una pérdida real de calidad de vida”, afirmó.
En esa línea, advirtió que muchos hogares se encuentran llegando al límite de su capacidad para absorber los efectos del ajuste económico.
“Ya no queda demasiado margen para seguir recortando gastos. Lo que estamos viendo es que muchas familias están ajustando sobre cuestiones esenciales para su bienestar y su salud. Eso es sumamente preocupante porque impacta directamente en la vida cotidiana de las personas”, expresó.