HAC: se cumplieron 19 años del primer trasplante renal con donante vivo realizado en Formosa
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La intervención del 27 de julio de 2007 en el HAC, marcó un antes y un después para la salud pública provincial. Desde entonces se realizaron 344 trasplantes.
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El 27 de julio de 2007 quedó grabado como una fecha histórica para la salud pública de Formosa. Ese día, en el Hospital de Alta Complejidad (HAC) Presidente Juan Domingo Perón, un equipo multidisciplinario llevó adelante con éxito el primer trasplante renal con donante vivo realizado en la provincia, un acontecimiento que abrió una nueva etapa para la medicina formoseña y cambió la vida de cientos de pacientes.
A 19 años de aquella intervención pionera, el HAC celebra un camino de crecimiento sostenido que permitió consolidar un programa de trasplantes reconocido por su excelencia médica, tecnológica y humana, evitando que numerosos pacientes deban trasladarse a otras provincias para acceder a tratamientos de alta complejidad.
Este logro fue posible gracias a una política pública impulsada por el Gobierno de Formosa, que apostó al desarrollo de un sistema sanitario capaz de brindar prestaciones de máxima complejidad dentro del territorio provincial.
La creación y fortalecimiento del Hospital de Alta Complejidad respondió a una premisa clara: garantizar que los formoseños pudieran acceder a tratamientos de excelencia cerca de sus hogares, acompañados por sus familias y sin afrontar los costos económicos y emocionales que implica trasladarse a grandes centros urbanos.
Con el paso de los años, esa visión se consolidó en una realidad que posicionó al HAC como uno de los establecimientos sanitarios más importantes del norte argentino.
Más de trescientas historias de vida
Desde aquel primer trasplante renal realizado en 2007, el Hospital de Alta Complejidad concretó 344 trasplantes, una cifra que refleja no solo el crecimiento del programa, sino también el compromiso permanente de los equipos médicos, técnicos y de enfermería que participan en cada procedimiento.
Cada intervención representa mucho más que un logro médico: significa una nueva oportunidad para pacientes que recuperan su calidad de vida y la posibilidad de volver a compartir momentos con sus seres queridos.
El prestigio alcanzado por el centro también permitió que pacientes provenientes de otras provincias encontraran en Formosa una respuesta sanitaria de alta calidad, consolidando al HAC como un referente regional en materia de trasplantes. Detrás de cada trasplante existe un acto de inmensa generosidad: la decisión de donar órganos.
En este nuevo aniversario, el Hospital de Alta Complejidad y el Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Formosa (CUCAIFOR) rindieron homenaje a los donantes y a sus familias, cuyo gesto solidario permite transformar el dolor en esperanza. Su decisión representa uno de los mayores actos de amor y compromiso con la vida, ya que posibilita que otras personas puedan continuar viviendo gracias a un trasplante.
Cada donación constituye un legado que trasciende a quienes la realizan y deja una huella imborrable en las familias que reciben una nueva oportunidad.
Un compromiso que continúa
A 19 años de aquel primer trasplante renal con donante vivo, el Hospital de Alta Complejidad reafirma su compromiso de seguir fortaleciendo el programa provincial de ablación y trasplantes, incorporando tecnología, capacitación permanente y equipos interdisciplinarios altamente especializados.
El objetivo continúa siendo el mismo que inspiró aquel histórico procedimiento de 2007: garantizar el acceso equitativo a la medicina de alta complejidad, sostener una salud pública de excelencia y ofrecer a cada paciente la posibilidad de recibir el tratamiento que necesita sin abandonar su provincia. Porque detrás de cada trasplante hay una historia que vuelve a comenzar. Hay una familia que recupera la esperanza, un paciente que vuelve a proyectar su futuro y una comunidad que reafirma el valor de la solidaridad.
En Formosa, esa cadena de vida sigue creciendo gracias al compromiso del Estado, al trabajo de los profesionales de la salud y, sobre todo, a la inmensa generosidad de quienes, a través de la donación de órganos, hacen posible el milagro de salvar otras vidas.