Informe del INDEC revela el verdadero origen de la pobreza: la megadevaluación de Caputo
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Un análisis elaborado sobre datos oficiales sostiene que el 52,9% de pobreza registrado en el primer semestre de 2024 no fue una herencia recibida, sino la consecuencia directa de la devaluación del 118% aplicada por el ministro Luis Caputo a dos días de asumir. Milei recibió un país con 41,7% de pobreza; en seis meses, esa cifra escaló once puntos y sumó más de 5 millones de nuevos pobres.
El INDEC difundió los datos de pobreza correspondientes al primer semestre de 2026: el 32,3% de las personas se encuentra bajo la línea de pobreza, 4,1 puntos más que seis meses atrás. Se trata de la segunda suba de la gestión Milei, y la primera desde que el Gobierno convirtió la baja de la pobreza en su principal bandera social. Pero según un informe elaborado por Politike, para interpretar correctamente ese número hace falta remontarse a un dato que suele quedar afuera del debate público: el verdadero punto de partida de toda la serie estadística.
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La devaluación como punto cero
El documento es categórico: no se puede leer ningún dato de pobreza de la era Milei sin partir de la devaluación del 118% que Caputo decidió apenas 48 horas después de asumir, combinada con una liberación de precios generalizada. Esa decisión de política económica, sostiene el informe, es el verdadero "cero" de la serie.
La herencia que recibió el Gobierno, recuerda el trabajo, fue una pobreza del 41,7%. Pero en el semestre siguiente a la devaluación, ese número trepó al 52,9%, es decir, más de 5 millones de personas cayeron bajo la línea de pobreza como resultado directo de esa medida y no como continuidad de una gestión anterior.
Esa distinción no es menor: cuando en 2025 la Casa Rosada celebró "la disminución más significativa de los últimos 20 años", en realidad estaba comparando los números contra un techo que ella misma había generado meses antes. El informe define esa operación como una estrategia típica del populismo de derecha: provocar un daño profundo y luego capitalizar políticamente su reparación parcial.
A eso se suma otro señalamiento: la baja posterior a ese pico se sostuvo sobre atraso cambiario, endeudamiento externo y cierre de pymes, y se midió con una canasta básica de 2004 que subestima rubros clave como tarifas, alquileres y transporte, lo que —advierte el trabajo— tiende a maquillar la magnitud real del fenómeno.
Una recuperación que ya se agotó
El informe marca que, en el primer semestre de 2026, ese respiro llegó a su límite: los ingresos familiares crecieron 8 puntos porcentuales por debajo del valor de la canasta básica. El impacto fue especialmente severo en el noreste argentino, donde la pobreza saltó 8,8 puntos en un solo semestre —más del doble del promedio nacional— hasta ubicarse en 41,5%, con Gran Resistencia como el aglomerado más pobre del país (48,6%).
Formosa, la excepción dentro de la regla
En ese mapa regional golpeado, Formosa aparece como una anomalía: con 29,9% de pobreza, es el único aglomerado del NEA por debajo del promedio nacional, pese a haber sufrido de lleno el shock inicial. A la devaluación se sumaron, en el caso formoseño, la eliminación de la obra pública nacional y el recorte total de las transferencias por fuera de la coparticipación.
El informe atribuye ese resultado a decisiones contracíclicas del Gobierno provincial, que sostuvo con fondos propios programas y obras que la Nación discontinuó. El trabajo repasa tres variables que explican el fenómeno:
- Empleo: la desocupación en Formosa bajó al 4,8%, la más baja del NEA frente al 7,9% nacional, y no por desaliento sino por creación genuina de puestos de trabajo.
- Ingresos reales: los salarios estatales aumentaron 55% en 2025 —contra una inflación del 31,5%— y ya acumulan 29% en 2026.
- Distribución del ingreso: el índice de Gini formoseño es de 0,30, frente al 0,42 del promedio nacional, lo que ubica a la provincia entre las de mejor distribución del país.
El contraste con el modelo exportador
Politike contrapone ese esquema con el de las economías exportadoras, que —sostiene— generan pocos puestos de trabajo por cada dólar exportado y concentran la renta en los dueños de la tierra, las grandes exportadoras y las empresas extractivas. El derrame prometido, señala, no se verifica en los números: Santa Fe y Córdoba explican casi un tercio de las exportaciones argentinas, pero Gran Santa Fe registra 38,6% de pobreza y Gran Córdoba 31,1%; Chaco exportó más de u$s200 millones y, sin embargo, Gran Resistencia encabeza la pobreza del país con 48,8%.
Para el informe, exportar genera divisas, pero no garantiza por sí solo inclusión social: la diferencia la marca un Estado que sostiene el empleo, protege el salario real y distribuye la riqueza, algo que —concluye el trabajo— hoy existe en Formosa.
El documento cierra con una definición: la baja de la pobreza en la provincia responde a políticas públicas concretas del Gobierno provincial. "Formosa no es una isla", resume el informe, "pero tiene anticuerpos": 24 años de superávit sostenido, desendeudamiento y un modelo que prioriza la distribución del ingreso, el empleo y la contención social.