50 años del golpe genocida
Insfrán ratificó las banderas de memoria, verdad y justicia ante avance de discursos negacionistas
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En un Galpón G colmado, el gobernador de Formosa reivindicó la lucha por los Derechos Humanos y la democracia. El acto estuvo marcado por duros discursos que trazaron paralelismos entre el plan económico de la dictadura y las políticas actuales de ajuste nacional.
Al cumplirse ayer medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar (1976-1983), el gobernador Gildo Insfrán presidió la ceremonia central por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Ante una audiencia conmovida, el mandatario reafirmó el compromiso inquebrantable de la provincia con la memoria colectiva: “La lucha y los valores democráticos siguen vivos en nuestro pueblo; por ello, reafirmamos el deber de construir un futuro con más verdad y más justicia”.
Acompañaron al titular del Ejecutivo el vicegobernador Eber Solís; el jefe de Gabinete, Antonio Ferreira; el intendente, Jorge Jofré; además de legisladores, ministros y referentes de organismos de derechos humanos, quienes rindieron homenaje a las 30000 víctimas del terrorismo de Estado.
Uno de los momentos más destacados fue el descubrimiento de una placa recordatoria, donde Insfrán estuvo acompañado por sobrevivientes y familiares de desaparecidos, entre ellos Graciela de la Rosa y el profesor Juan Eduardo Lenscak.
Lenscak, referente local y sobreviviente del régimen, ofreció un discurso de alto voltaje político. “Hace 50 años hicieron el trabajo sucio del cual soy sobreviviente para que hoy, en democracia, se profundicen los postulados de Martínez de Hoz”, sentenció, trazando un paralelo directo entre la ideología de la dictadura y el actual Gobierno nacional en su agresividad contra jubilados, estudiantes y científicos.
“En Formosa todavía resistimos. Somos un mal ejemplo para el centralismo porteño y los fanáticos del mercado porque aquí la salud, la educación y el trabajo siguen siendo derechos humanos”, enfatizó Lenscak.
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Críticas al negacionismo y las fugas ideológicas
El docente también dirigió duras críticas a nivel local, cuestionando a aquellos funcionarios que “entienden la política como una carrera de cargos” y a quienes han cruzado la línea hacia el negacionismo.
Hizo mención implícita a las alineaciones de sectores de la Universidad Nacional de Formosa y de municipios como Las Lomitas con La Libertad Avanza (LLA), calificando la situación como un “crudo invierno político”.
Además, subrayó que “el mercado todavía no asume la conducción del bien común”, realzando que “es la única provincia que juzgó y condenó al gobernador de facto y a la pata civil del Superior Tribunal de Justicia”.
“En Formosa, afortunadamente, todavía resistimos”, dijo y sostuvo que la educación, la salud y el trabajo son considerados derechos humanos.
En el tramo final de su alocución, pidió tener en cuenta que “quienes nos gobiernan a nivel nacional, conducidos por el Pentágono y las corporaciones genocidas multinacionales, no tienen límites éticos”.
“Ojalá que tanta experiencia acumulada en el dolor y la esperanza –sostuvo– y tantos derechos recuperados en este medio siglo de Formosa, sirvan para que resistamos este crudo invierno político y económico que volvemos a padecer. Y también para que despierten de la siesta formoseña algunos compañeros que hacen la plancha como si no pasara nada”.
La juventud tuvo su espacio a través de Maitena Vicente Hurt, referente estudiantil de la EPET 1. Con un discurso interpelador, la joven puso en duda la frase Nunca más frente al desfinanciamiento actual de la educación técnica y el ajuste a los abuelos.
“¿Cuántas veces dijimos nunca más y, sin embargo, sucedió?”, indagó Maitena, para luego cerrar con una defensa férrea de la historia: “No fue una guerra, no fueron excesos; fue terrorismo de Estado y no nos van a borrar la memoria”.
La ceremonia concluyó con una profunda interpretación musical a cargo del Ensamble Cultural Formosa. Las voces de Marisol Otazo y Analuz Blanco, acompañadas por un despliegue de arpas, guitarras y bandoneón, dieron vida a himnos de la resistencia como Como la cigarra y Todavía cantamos, cerrando una jornada de reflexión necesaria a cinco décadas del capítulo más oscuro de la Argentina.