La comunidad recordó a Teresa Báez con la inauguración de un espacio que ella soñó
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Un sueño que floreció, así resumieron familiares, amigos y vecinos la concreción del proyecto impulsado por Teresa Báez, cuya memoria quedó para siempre ligada a un espacio público pensado para el encuentro, la convivencia y la vida comunitaria.
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En una ceremonia cargada de emoción, recuerdos y profundo sentido comunitario, el intendente Jorge Jofré inauguró la plazoleta Teresa Báez en el barrio Emilio Tomás. El espacio lleva el nombre de una vecina que dedicó gran parte de su vida al servicio público y al compromiso con su comunidad, pero, sobre todo, de quien imaginó y soñó ese lugar como un punto de encuentro para las familias del barrio.
La obra forma parte del plan integral de recuperación de espacios públicos y recreativos y abarca aproximadamente 450 metros cuadrados, con mobiliario urbano, cartelería informativa, juegos saludables, luminarias LED, pintura, nivelación del terreno y forestación.
Además, se construyó una ermita dedicada a Santa Catalina de Siena y se incorporó una obra de mosaiquismo realizada por el artista Fernando Calzoni, quien también compartió palabras de profunda emoción sobre el significado de la obra.
Uno de los momentos más conmovedores llegó con las palabras de Marcos Ramírez, hijo de Teresa, quien habló en representación de toda la familia: “Hoy se cumplen dos meses de la partida física de mi madre; un 31 de mayo la despedimos aquí, en su casa, en su barrio, bajo una luna llena. Y hoy, en este mismo territorio que ella tanto amó, volvemos a recibirla de otra manera, convertida en nombre, en memoria, en árboles, en encuentro y en comunidad”.
Recordó que su madre llegó al barrio cuando aquella zona todavía estaba en pleno crecimiento y destacó que, cuatro décadas después, su nombre permanecerá unido para siempre a ese lugar: “Este barrio la vio llegar muy joven, cuando esta zona era todavía una comunidad en construcción. Cuarenta años después su nombre queda unido para siempre en este barrio, no solo porque vivió aquí, sino porque eligió ser parte activa de su crecimiento”.
Al evocar la personalidad solidaria, generosa y comprometida de Teresa, Marcos reflexionó que “ser una vecina ilustre no significa solo ser conocida o haber ocupado cargos importantes; significa dejar una huella en la vida de los demás, comprender que el lugar en el que vivimos también necesita de nuestro compromiso, de nuestra mirada y de nuestra capacidad de actuar”.
Su mensaje concluyó con una frase que sintetizó el espíritu del homenaje y emocionó a los presentes: “Mamá, tu lapacho floreció, tu proyecto se hizo realidad y tu barrio te devuelve hoy, con amor, una parte de todo lo que vos diste. Bienvenida para siempre a tu plazoleta”.
Un proyecto nacido del amor por el barrio
Al dirigirse a los vecinos, el intendente Jofré dijo que “la decisión de imponer el nombre de Teresa Báez a la plazoleta nació de la propia historia del barrio y del compromiso permanente de la homenajeada”.
Recordó que fue Teresa Báez quien, junto a un grupo de vecinos, impulsó la limpieza, el desmalezado y el saneamiento del predio, para luego presentar al municipio el proyecto Espacio de Espera Afectiva, pensado para transformar ese terreno en un lugar seguro.
Jofré recordó además la problemática del predio, donde con frecuencia se arrojaban residuos: “Venían los padres a esperar a los chicos del colegio y el jardín y lo hacían en la calle, con el peligro que eso representa”. Esa preocupación fue la que motivó a Teresa a plantar el lapacho que hoy se encuentra florecido en el centro de la plazoleta.
El intendente contó además que durante la ceremonia algunas amigas de Teresa le dijeron que ella “desde la ventana nos está acompañando y bendiciendo” en la inauguración.
El acto concluyó entre aplausos y abrazos, con la sensación compartida de que el sueño de Teresa Báez seguirá vivo en cada encuentro, en cada niño jugando y en la sombra del lapacho que ella misma plantó. Desde ahora, la plazoleta que imaginó para su barrio llevará para siempre su nombre, convirtiéndose en un lugar donde la memoria florece junto con la comunidad.