Escenario de incertidumbre total
La Eurocámara frena el acuerdo UE-Mercosur y abre un frente judicial tras la firma en Asunción
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A días de la histórica firma en Asunción, la Eurocámara votó denunciar el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE). La medida congela la ratificación en Estrasburgo mientras el Gobierno argentino acelera su tratamiento en sesiones extraordinarias. El trasfondo de esta decisión no es solo legal, sino social. La votación se produjo bajo el asedio de masivas protestas de agricultores, lideradas por sindicatos franceses, quienes denuncian que la entrada de productos sudamericanos constituye una competencia desleal.
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El proceso de integración comercial más largo de la historia moderna chocó con un nuevo e inesperado muro institucional. Tras la firma del acuerdo el pasado sábado en Paraguay, el Parlamento Europeo aprobó ayer una moción para llevar el texto ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en Luxemburgo. Esta maniobra legal paraliza automáticamente el proceso de ratificación parlamentaria, sumergiendo el tratado en un limbo jurídico que podría extenderse por los próximos 18 a 24 meses.
La moción, impulsada por bloques de izquierda y sectores ambientalistas, se impuso por un margen estrechísimo: 334 votos a favor frente a 324 en contra. En paralelo, una iniciativa similar promovida por el grupo de ultraderecha Patriotas por Europa fue derrotada con un margen más amplio. Esta paridad refleja la profunda división que el pacto genera en el Viejo Continente.
El trasfondo de esta decisión no es solo legal, sino social. La votación se produjo bajo el asedio de masivas protestas de agricultores, lideradas por sindicatos franceses, quienes denuncian que la entrada de productos sudamericanos constituye una competencia desleal. En Estrasburgo, las imágenes de cientos de tractores bloqueando los accesos al Parlamento fueron el preludio de un revés político que la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, no pudo evitar.
El Gobierno de Javier Milei acaba de incluir el acuerdo para su tratamiento en sesiones extraordinarias, en línea con su intención de acelerar la integración comercial y mostrar previsibilidad a los socios del Mercosur. La reacción europea abre un escenario incierto para el avance del acuerdo.
Los dos ejes del conflicto judicial
La Eurocámara solicita al TJUE que dictamine si el acuerdo vulnera el derecho comunitario en dos puntos específicos:
-La división del acuerdo (Splitting): la Comisión Europea separó el texto en un acuerdo de asociación (que requiere la aprobación de todos los parlamentos nacionales de la UE) y un acuerdo comercial interino (que solo requiere el aval de la Eurocámara). Los críticos denuncian que esta es una maniobra para eludir el control democrático de los países miembros.
-Mecanismo de reequilibrio: este punto permite a los países del Mercosur impugnar normativas ambientales o sanitarias europeas si estas afectan sus exportaciones. Para los eurodiputados, esto entrega a potencias extranjeras el poder de vetar leyes climáticas de la UE.
“No permitiremos que un acuerdo comercial socave nuestra autonomía para proteger el medio ambiente”, declararon desde el bloque de los verdes tras conocerse el resultado.
Impacto y perspectivas
Analistas en Bruselas advierten que la intervención del TJUE podría derivar en tres escenarios:
-Validación completa: el Tribunal desestima la denuncia y el proceso se reanuda en 2027.
-Exigencia de cambios: el Tribunal pide renegociar cláusulas específicas, lo que obligaría a reabrir un debate que ya duró 25 años.
-Anulación del formato: obligar a que todo el acuerdo sea ratificado por cada uno de los 27 parlamentos nacionales, lo que significaría, en la práctica, el fin del tratado debido al veto de Francia.
Extraordinarias contra reloj
Mientras en Europa el clima es de cautela y freno, en Buenos Aires el gobierno de Javier Milei decidió redoblar la apuesta. El Poder Ejecutivo incluyó formalmente el tratado en el temario de las sesiones extraordinarias del Congreso Nacional.
Para la Casa Rosada, la ratificación argentina es un paso estratégico y da una señal de previsibilidad buscando mostrar a Argentina como el socio más comprometido del bloque.
Además, hay presión diplomática con el objetivo de que el Mercosur cumpla su parte para forzar a la Comisión Europea a resolver sus conflictos internos.
Fuentes diplomáticas sugieren que, si Argentina y otro socio del Mercosur ratifican el texto, se podría intentar activar el capítulo comercial de forma provisional, aunque esta vía ahora está bajo la lupa del Tribunal de Luxemburgo.
Aunque la firma en Asunción fue presentada como un triunfo diplomático regional, la judicialización del acuerdo en Luxemburgo puede demorar su entrada en vigor por hasta dos años, según estimaciones de analistas europeos.
Mientras tanto, el debate legislativo argentino será inevitablemente condicionado por un factor externo: la incertidumbre sobre si Europa finalmente habilitará, frenará o reescribirá el acuerdo después de un cuarto de siglo de negociaciones.