La feligresía católica rindió honores a su santa patrona
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Durante su homilía, monseñor José Vicente Conejero Gallego anunció que presidiría lo que sería su última fiesta de Nuestra Señora del Carmen como obispo. “La santísima Virgen María bendiga a todos y a cada una de las familias de Formosa, y crezcamos en esto, en comunión, en corresponsabilidad, según la vocación y don que hayamos recibido cada uno”, reflexionó.
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Con el lema Con María del Carmen, construimos una iglesia sinodal que escucha, discierne y acompaña, la feligresía católica participó masivamente de las distintas celebraciones en honor a la santa patrona de Formosa.
La jornada de ayer, comenzó temprano con el tradicional Rosario de la Aurora, que tuvo puntos de partida en distintos sectores de la ciudad: calles Junín y Moreno; Fontana y Pringles; Brandsen y 9 de Julio; Salta y Padre Patiño; Moreno y Paraguay.
Posteriormente se celebraron misas a las 6.30, 8 y 10, esta última especialmente destinada a los niños. Este año, al ser jubilar diocesano por los 800 años del tránsito (fallecimiento) de San Francisco de Asís, muchos niños fueron ataviados con el hábito marrón del santo.
A las 15, se realizó la tradicional procesión con la imagen de la Virgen desde la rotonda ubicada en la intersección de las avenidas Independencia y circunvalación. Al llegar, se celebró la santa misa que fue encabezada por el obispo diocesano, monseñor José Vicente Conejero.
En la oportunidad, Conejero anunció lo que sería su última celebración en honor a la Virgen del Carmen como obispo. Comentó que ya había presentado al papa León XIV su renuncia al haber alcanzado la edad establecida por el Derecho Canónico.
“Esta fiesta solemne probablemente sea ya la última que celebre con ustedes, porque ya pedí al santo padre, ya que cumplí la edad establecida. Me dijeron que es probable que en unos meses venga otro obispo, un joven que pueda animar, conducir y acompañar como obispo al pueblo de Dios”, expresó hacia el final de su homilía.
No obstante, aclaró que la vida de la Iglesia trasciende a quienes ejercen el ministerio episcopal. “La Iglesia somos todos”, remarcó, al recordar que el obispo, junto con los sacerdotes y diáconos, tiene la misión de servir al pueblo de Dios, anunciar el Evangelio, santificar mediante los sacramentos y trabajar siempre por la unidad de la comunidad cristiana.
Por último llamó a “crecer en fe, esperanza y caridad y permanezcamos siempre en su amor, porque para ser buenos discípulos, si es que queremos ser fieles y cumplir la palabra del Señor, debemos permanecer en el amor de Jesús. Si permanecen en mi amor, cumplirán mi palabra. El lema diocesano pastoral de este año, que veo en tantas parroquias, comunidades y capillas, dice así: Jesucristo el Señor nos amó y se entregó por nosotros”.
“La santísima Virgen María bendiga a todos y a cada una de las familias de Formosa, y crezcamos en esto, en comunión, en corresponsabilidad, según la vocación y don que hayamos recibido cada uno, y en la misión evangelizadora, para la gloria de Dios, y para el bien de la humanidad, siempre guiados y conducidos por el Espíritu Santo, como el querido y recordado papa, San Pablo VI, nos decía, la acción misionera debe de ser bajo el aliento del Espíritu Santo, al que tenemos que invocar con frecuencia y con fervor, y dejarnos guiar y conducir por sus inspiraciones, y después todos, porque todos somos misioneros, ser testigos auténticos, buscadores de unidad, de la verdad y con el fervor de los santos”.