El Senado en alerta
La oposición rearma estrategia para interpelar a Adorni y reactiva amenaza de moción de censura
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La reunión de labor parlamentaria de hoy será clave. El oficialismo evalúa postergar la sesión del jueves ante el riesgo de que los bloques dialoguistas se sumen a la embestida del peronismo.
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Pocas veces una reunión de labor parlamentaria en el Senado despertó tantas expectativas como la prevista para hoy. La sesión que el Poder Ejecutivo impulsaba para el jueves –y que hasta el momento el oficialismo evita oficializar– amenaza con transformarse en una emboscada política para La Libertad Avanza (LLA).
Lo que en los planes del Gobierno iba a ser una jornada dedicada a blindar la propiedad privada y aprobar siete pliegos judiciales, podría derivar en un duro revés legislativo motorizado por la oposición.
A esta altura, las alarmas ya están encendidas en la Casa Rosada. La oposición más dura tiene decidido avanzar contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La estrategia es clara: forzar el tratamiento sobre tablas de un proyecto de resolución para interpelar en el recinto al funcionario, el paso previo y necesario para activar una eventual moción de censura que busque su remoción.
La iniciativa ya fue presentada la semana pasada por el bloque Justicialista, impulsada por firmas de peso como las de José Mayans, Juliana di Tullio y Anabel Fernández Sagasti.
Al no contar con dictamen de comisión, la oposición necesita dos tercios de los votos de los presentes para habilitar el debate sobre tablas. Lo que hace apenas unos días parecía una utopía numérica para el peronismo, hoy se presenta como un escenario de paridad sumamente volátil.
Para alcanzar esa mayoría calificada, el peronismo parte de una base consolidada de 28 senadores. Este núcleo duro está compuesto por los 21 legisladores del bloque justicialista conducido por José Mayans, los 2 santiagueños que responden a Gerardo Zamora, los 3 integrantes de Convicción Federal y los 2 de Justicia Social Federal (Fernando Salino y Fernando Rejal).
El factor clave de la jornada estará en la postura que adopten los bloques llamados “dialoguistas”. Para llegar al número necesario, el peronismo necesita sumar a una veintena de estos legisladores independientes. El creciente malestar con las formas y la gestión del jefe de Gabinete -particularmente tras sus idas y vueltas respecto a sus obligaciones con el Congreso- ha provocado que muchos senadores de la UCR y de partidos provinciales evalúen seriamente votar a favor de, al menos, la interpelación.
El factor de la discordia
La tensión institucional llegó a su punto cúbito tras el manejo de la agenda por parte de la Jefatura de Gabinete. En el Senado cayó muy mal el anuncio de que Adorni recién concurrirá a brindar su informe de gestión el 2 de julio.
El dato: el Senado no recibe a un jefe de Gabinete desde hace exactamente un año (la última visita fue la de Guillermo Francos). Adorni optó por asistir a la Cámara de Diputados el pasado 29 de abril, esquivando la Cámara Alta durante los meses de mayo y junio.
La indignación escaló incluso entre las filas más cercanas al oficialismo cuando, originalmente, el funcionario sugirió que iría en una fecha “a determinar” de julio, lo que fue leído como una falta de respeto a la periodicidad mensual que exige la Constitución Nacional.
Ante este panorama, las miradas están puestas en el comportamiento que adoptarán los 10 radicales, los 3 senadores del PRO, la tucumana Beatriz Ávila, los santacruceños de Movere, la salteña Flavia Royón, el bloque misionero, Provincias Unidas, la chubutense Edith Terenzi y la neuquina Julieta Corroza. Los poroteos de pasillo anticipan que un número importante de estos legisladores estarían dispuestos a habilitar el debate.
A raíz de esto, en los despachos de La Libertad Avanza ya no reina la convicción de sesionar este jueves. La ley de intangibilidad de la propiedad privada, por ahora, podría pasar a segundo plano.
Un mecanismo inédito desde 1994
Si la oposición logra el quórum y los dos tercios para tratar la interpelación, los tiempos institucionales se acelerarían bajo un procedimiento complejo:
-Convocatoria a interpelación: de aprobarse el proyecto este jueves, la sesión especial para interpelar a Manuel Adorni debería fijarse para la semana siguiente.
-La moción de censura: una vez concluida la interpelación en el recinto, la Cámara Alta está facultada para votar la moción de censura. Para ser aprobada, requiere de mayoría absoluta (37 votos).
-El rol de Diputados: si el Senado aprueba la censura, el trámite no concluye allí. El proceso debe repetirse con idénticas mayorías en la Cámara de Diputados para efectivizar la remoción del funcionario.
Se trata de un mecanismo de control parlamentario de extrema gravedad institucional que, desde su incorporación en la reforma constitucional de 1994, nunca ha prosperado con éxito en la historia política argentina. El solo hecho de que hoy forme parte de las negociaciones de Labor Parlamentaria demuestra el delicado estado de la relación entre el Ejecutivo y el Congreso.