Una leyenda que sangra entre versos y facones
La Pulpera de Santa Lucía el Shakespeare criollo llega a La Mandinga
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Hay obras que no buscan contar la historia sino habitarla. La Pulpera de Santa Lucía - Leyenda sobre la dramática Buenos Ayres de 1840 es una de ellas. El drama histórico que revisita la Argentina de 1840 con estética shakespeareana y alma criolla subirá a escena por primera vez en Formosa y lo hará en el centro cultural independiente La Mandinga, el sábado 11 de abril, a las 21 horas.
La ciudad que la obra recrea no tiene calles apacibles. Es la Buenos Ayres sitiada por el terror, gobernada por el miedo que irradia la Mazorca -la fuerza parapolicial del rosismo- y sacudida por las sublevaciones unitarias que conspiran en los márgenes. En ese escenario convulso, donde la delación y el exilio son moneda corriente, regresa Facundo Larrazábal, el Unitario, con una misión secreta y con el deseo urgente de encontrar a Dionisia, la Pulpera de Santa Lucía, antes de que la historia los devore a ambos.
La dramaturgia, idea y adaptación llevan la firma de Candela Belén Zubeldía, que además encarna a Dionisia con una presencia que no negocia intensidad. El elenco -Cecilia Brondolo, Eduardo Benítez, Lisandro Priori y el formoseño Thiago López Escobar- comparte un mismo pulso formativo: la Escuela de Teatro de Buenos Aires de Raúl Serrano y la Nueva Escuela de Teatro (.NET), con la guía de Salvador Amore. No es un dato menor. Hay una ética ahí. Un modo de hacer. Un entrenamiento que se nota. Lo que aparece en escena es el resultado de ese trabajo sostenido: una poética que no busca agradar sino construir. Sin atajos, sin concesiones.
El Shakespeare criollo
La propuesta se sostiene sobre un concepto fascinante: el Shakespeare criollo. La dramaturgia, apoyada en las bases del estilo shakespeareano, se pone al servicio del lirismo criollo, del verso y de la metáfora, remontándonos a los orígenes del teatro argentino.
No se trata de copiar al bardo inglés, sino de entender que la Buenos Ayres decimonónica tenía su misma temperatura dramática. La compañía toma la estructura shakesperiana -el verso como vehículo, la metáfora como lenguaje y la densidad lírica- y la pone al servicio del barro rioplatense. Pasión, traición y muerte bajo un mismo fuego, pero en distinto cielo.
El texto parte de la obra homónima de Carlos Max Viale y Héctor Pedro Blomberg, aquella que durante décadas circuló entre valses y radioteatros como una de las piezas más entrañables del cancionero popular argentino. Pero Zubeldía fue más lejos: incorporó la novela Amalia, de José Mármol, cancioneros federales y unitarios, poesía gauchesca, pinturas y documentos del siglo XIX, además de textos propios. El resultado es una dramaturgia original sostenida en esa doble herencia: la forma europea y el alma mestiza.
El proceso de creación no fue liviano. Entre 2023 y 2024 hubo investigación, búsqueda, pruebas. En 2025, el recorrido incluyó espacios con peso histórico: el Museo Histórico Nacional, el Cabildo, la Casa del Bicentenario, el Museo Pampeano. Luego, una temporada a sala llena en el Palacio El Victorial. Y ahora, 2026, la ruta sigue. Formosa aparece en ese mapa como un punto necesario, no como una escala más.
Hay algo más que vuelve potente a esta obra: su condición. Es teatro independiente en estado puro. Sin subsidios, sostenida a pulmón y con recursos propios, la obra demuestra que la economía de medios no significa pobreza estética. Al contrario: el diseño de vestuario, la escenografía y la música original de Daniel Espíndola logran esa alquimia necesaria para que el espectador sienta que, por una hora, el tiempo se ha detenido; el público no asiste a la historia, la habita junto a los actores. Este sábado, en La Mandinga, la Pulpera vuelve a abrir su mostrador y nosotros estamos invitados a pasar.