Un Año Jubilar para reencontrarse con las raíces
Los Franciscanos en Formosa: 8 siglos de legado y una huella imborrable en nuestra tierra
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El miércoles se realizará la presentación de un libro que rescata la historia y el legado de los franciscanos en Formosa. Una investigación exhaustiva de Blanca Pastor y Rafael Núñez recupera la vida de los misioneros que transformaron el barro en instituciones y la fe en cultura.
En un año de profunda significación espiritual, marcado por el Jubileo Diocesano proclamado por el Papa León XIV con motivo de los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís, la historia de Formosa recupera una pieza fundamental de su identidad. El miércoles 15 de abril, a las 18 horas, se presentará el libro Los franciscanos en Formosa, en el Salón Franciscano de la Iglesia Catedral (ingreso por calle Moreno).
El evento no solo es un acto literario, sino un homenaje a los misioneros que, desde los albores de la fundación, marcaron el destino social y religioso de la provincia. La obra es fruto de una rigurosa investigación de la historiadora Blanca Pastor, quien contó con la coordinación de Rafael Núñez, periodista y referente del Museo Salesiano. Es un compendio histórico que abarca desde la llegada de la orden a América hasta su rol fundamental en la organización civil y espiritual de la provincia.
Según explicaron los autores en una entrevista con el programa La Voz del Santuario (FM Manantial), el proyecto nació bajo la inspiración y el mandato del recordado Padre Salvador, quien anhelaba una teoría general que unificara los fragmentos de la presencia franciscana en la región.
Del barro a la organización civil
Uno de los pilares del libro es la reivindicación de la figura del Padre Juan Grotti, primer párroco de la Iglesia del Carmen. Núñez enfatizó el sacrificio de aquellos primeros misioneros: “A Grotti le tocó vivir del barro. En sus crónicas, Grotti decía que no podía celebrar misa porque en la esquina donde hoy está la farmacia (Belgrano), se le apagaban las velas del altar porque no tenían puertas ni ventanas. No tenía ni para una fotografía; poseía un solo sayal”.
Pese a esas carencias, Pastor destacó que Grotti fue un pilar civil: “No solamente se dedicó a la iglesia; creó una escuela privada, fue concejal, presidente de la Comisión Municipal y organizó el cementerio. Hizo un trabajo fenomenal dentro de la pobreza de esa época”.
La obra destaca que Grotti no fue solo un líder espiritual, sino un pilar civil para la naciente Formosa. “No solo se dedicó a la Iglesia; creó una escuela privada, fue concejal, presidente de la Comisión Municipal y organizó el cementerio. Hizo un trabajo fenomenal dentro de la pobreza de la época”, detalló la profesora Pastor. Incluso se le atribuye la creación del primer hospital de la ciudad, que aún continúa en funcionamiento.
El libro no se limita a la ciudad capital. Realiza un trazado histórico que comienza con la llegada de los franciscanos a América junto a Hernán Cortés, su paso por Asunción y Corrientes, hasta su establecimiento definitivo en el Chaco Central.
La investigación también pone luz sobre las misiones del interior, como Misión Laishí y Tacaaglé, destacando la vanguardia productiva que representaron. Núñez recordó el impacto de ver cómo “los mejores productos del mundo, como tabaco y azúcar, salían de esos ingenios” gestionados por la orden.
Un libro contra el olvido
En tiempos de inmediatez digital, Blanca Pastor defendió la importancia del soporte físico para resguardar la verdad histórica: “La inteligencia artificial es un peligro porque mezcla todo; tiene muchísimos errores. Es bueno que la gente tenga un libro para disfrutar de la lectura y conocer a través de datos ciertos”.
La presentación del miércoles se presenta como una oportunidad para que la comunidad formoseña ejerza una memoria agradecida hacia aquellos que, con el hábito franciscano, ayudaron a forjar las instituciones y la fe de la provincia. “Es una asignatura pendiente como pueblo reivindicar estas figuras”, concluyeron los autores.
El fraile constructor
Fray Gabriel Grotti fue un sacerdote franciscano nacido el 19 de abril de 1837 en Italia. Al llegar al Gran Chaco cumplió el importante papel de ser el primer cura párroco de la naciente Resistencia. También fue una de las piedras angulares de la historia de Formosa. Su vida representa el puente entre la misión religiosa y el desarrollo civil de la joven colonia a finales del siglo XIX.
Grotti llegó a la villa de Formosa poco tiempo después de su fundación por Luis Jorge Fontana en 1879. Pertenecía a la Orden de Frailes Menores (Franciscanos), quienes tenían a su cargo la evangelización y asistencia social en los territorios del Gran Chaco.
Se convirtió en el primer cura párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen (hoy Catedral). En aquel entonces, la iglesia no era solo un centro de fe, sino el corazón comunitario donde se registraban nacimientos, defunciones y se brindaba ayuda a los colonos y pueblos originarios que se acercaban a la villa.
Un dato singular de su biografía es su activa participación en la administración pública, algo poco común para un religioso de la época: ejerció como intendente de la ciudad de Formosa en dos periodos: 1887-1888 y nuevamente en 1896. Durante su mandato se preocupó por el trazado urbano, la higiene pública y la organización administrativa básica que necesitaba la ciudad para crecer de manera ordenada.
Grotti entendió rápidamente que la colonia no podía prosperar sin atención médica y fue el principal impulsor de la creación del primer hospital de Formosa. Para lograrlo, trabajó codo a codo con Santiago Cavenago.
Organizó colectas, kermeses y gestionó fondos para que la Sociedad de Beneficencia pudiera sostener la atención de los enfermos, sentando las bases del sistema sanitario provincial.
Fray Gabriel Grotti falleció en 1910, pero su nombre quedó grabado en la identidad formoseña: una de las calles principales del casco céntrico y barrios aledaños lleva su nombre y se lo recuerda como el “fraile constructor”, alguien que no se limitó al altar, sino que salió a la calle a construir escuelas, hospitales y civilidad.
Su historia es el reflejo de una época donde la fe y el servicio público se unieron para consolidar una comunidad en un territorio inhóspito.
Jubileo Franciscano 2026
El Jubileo Franciscano 2026 marca la culminación de un ciclo de celebraciones conocido como el Centenario Franciscano, que comenzó en 2023. Su importancia reside en la conmemoración del 800.º aniversario de la muerte de San Francisco de Asís, ocurrida el 3 de octubre de 1226.
Este año jubilar, que se extiende desde el 10 de enero de 2026 hasta el 10 de enero de 2027, representa un momento de profunda renovación espiritual y social bajo los pilares del legado del Poverello.
Este Jubileo es la etapa final de un camino de cuatro años que ha recorrido los hitos más significativos de los últimos años de vida del santo:
-2023: Centenario de la Regla Bulada y el primer Pesebre en Greccio.
-2024: Centenario de la impresión de las Llagas (Estigmas) en el monte Alvernia.
-2025: Centenario de la composición del Cántico de las Criaturas.
-2026: Centenario del Tránsito (Muerte), celebrado como su Pascua o nacimiento al cielo.
Uno de los atractivos centrales para los fieles es la concesión de la indulgencia plenaria. El Papa ha dispuesto que este perdón especial esté disponible para quienes peregrinen a lugares franciscanos, reforzando el mensaje de reconciliación y paz que Francisco de Asís predicó hace 8 siglos.
Dada la crisis global actual, la importancia de este jubileo trasciende lo religioso:
-Ecología Integral: se retoma la figura de Francisco como patrono de la ecología, impulsando un compromiso renovado con el cuidado de la Casa Común.
-Fraternidad Universal: en un mundo fragmentado, el Jubileo promueve la idea de que todos somos hermanos, sin distinción de fronteras o creencias.
-Pobreza y servicio: las celebraciones incluyen actos concretos de ayuda a personas sin hogar y proyectos de rehabilitación, especialmente en ciudades como Asís y Roma.
En resumen, el Jubileo 2026 no es solo una mirada al pasado, sino una hoja de ruta hacia el futuro, utilizando la humildad y el pacifismo de Francisco como herramientas para abordar los desafíos contemporáneos de la humanidad.