Opinión
¿Periodismo o stand-up? El insólito error geográfico desde el streaming para atacar las obras en Formosa
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En la era de la inmediatez digital, los canales de transmisión en vivo se han convertido en plataformas donde la audacia suele reemplazar al rigor informativo. Un ejemplo flagrante de esta tendencia se vivió recientemente en un canal de streaming digital local, donde la tribuna virtual se confunde con el periodismo serio. Durante una de sus últimas emisiones, quien conduce este tipo de espacios intentó montar una severa crítica a la infraestructura hídrica y social de la provincia. Sin embargo, lo que pretendía ser una "bajada de línea" terminó exponiendo una profunda desconexión con la realidad geográfica, técnica y presupuestaria de Formosa.
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El absurdo de las cifras: cuando la chicana reemplaza al dato
El nudo del discurso mediático comenzó con un intento de ridiculización hacia las declaraciones oficiales sobre la extensión de las redes de cañerías en la provincia. Al escuchar la cifra de la gestión, el conductor corrió a buscar la circunferencia de la Tierra en Google para concluir, entre risas, que con esa longitud "se podría dar agua a África".
El error del comunicador es de una escuela primaria: confundir la extensión lineal de redes de distribución capilar, conexiones domiciliarias, acueductos troncales y mallas urbanas acumuladas en toda la geografía provincial en tres décadas de gestión, con una línea recta imaginaria. Si el conductor sumara los metros de cañería que conectan cada hogar, cada escuela y cada hospital de las cientos de localidades formoseñas, entendería cómo funciona la ingeniería civil. La chicana geométrica solo demostró su incapacidad para dimensionar la escala de la obra pública.
El Oeste formoseño: realidades contra el relato del "abandono"
Desde el micrófono se afirmó con ligereza que "nada se ha previsto en 30 años" y que las obras en los departamentos del oeste, como Ramón Lista, son "incomprobables". Se acusó además al Gobernador y a sus funcionarios de "no aguantar 30 segundos" en el territorio.
La realidad, esa que se palpa en el suelo y no a través de una pantalla de YouTube, lo contradice de manera contundente. El departamento Ramón Lista y la localidad de El Potrillo cuentan hoy con un complejo sistema de defensas aluvionales, canales de reactivación y plantas potabilizadoras que procesan el agua del Río Pilcomayo, un río de comportamiento salvaje y errático que requirió obras de ingeniería interprovincial únicas en el país.
Hablar de "perforaciones saladas" como la única realidad del oeste es ignorar deliberadamente la inversión estratégica en los sistemas de optimización hídrica, los reservorios por declive natural y las interconexiones que permiten llevar agua dulce allí donde las napas subterráneas no lo permiten. Atribuir el crecimiento de la infraestructura a un proceso "vegetativo" desde 1995 es un insulto a la planificación: las rutas pavimentadas (como la RN 81 y las de interconexión entre localidades), las líneas de alta tensión y los acueductos no crecen solos como la maleza; se proyectan, se financian y se construyen.
Techos azules y el "problema" de tener escuelas y hospitales
Quizás el punto más insólito del monólogo emitido desde estos altares del streaming de cabotaje fue la crítica a los "techos azules", la identidad arquitectónica de las escuelas públicas formoseñas. Según la hipótesis del conductor, es una fantasía que solo se ve "desde la ventanilla de un avión". Quien camine por cualquier paraje del interior profundo o por los barrios de la capital sabe que los techos azules están firmemente anclados al suelo, albergando a miles de niños, niñas y jóvenes.
El emisor de turno ensayó luego una pirueta argumental peligrosa: admitió la existencia de las más de 1.900 escuelas y hospitales inaugurados, pero los desmereció aduciendo que "están vacíos" o "no tienen médicos". Aquí el sesgo queda al descubierto. Para el comunicador, la solución parece ser no construir. El Modelo Formoseño, en cambio, invierte primero en la infraestructura digna para que el derecho a la salud y a la educación sea una realidad física, para luego sostener y estructurar las plantas profesionales en un contexto nacional sumamente adverso.
La falacia del superávit "vacío"
La matriz de pensamiento de este algoritmo del desánimo se alinea con los análisis macroeconómicos que, paradójicamente, terminan elogiando lo que intentan criticar. En sintonía con corrientes que miran a Formosa desde la frialdad de los números porteños como los informes de la Fundación Mediterránea, se critica el gasto corriente de la provincia y su dependencia de la coparticipación federal.
Lo que desde esa línea editorial y los analistas de la oposición omiten deliberadamente es que Formosa ostenta más de dos décadas de superávit fiscal consecutivo y desendeudamiento total. Mientras el país se debate en crisis de deuda cíclicas, la provincia mantiene sus cuentas ordenadas. ¿El gasto corriente es alto? Sí, porque en Formosa el Estado no es una corporación ausente; el gasto corriente son los salarios de esos mismos docentes, médicos y policías que sostienen el tejido social, y la inversión en la copa de leche de las escuelas. Hablar de "emergencia económica" como una contradicción al superávit es desconocer las herramientas legales que utiliza la provincia para blindar sus recursos ante los permanentes recortes de fondos discrecionales por parte del Gobierno Nacional.
El micrófono no mata a la obra
Este tipo de contenidos expone el límite del periodismo de denuncia sin archivo: cuando el discurso se vacía de datos y se llena de adjetivos descalificativos ("delincuentes", "alcahuetes", "gerentes de la pobreza"), se pierde el eje de la verdad.
Las obras de manejo de los recursos hídricos en el norte de la provincia, las rutas que integran el territorio, las plantas de agua de Palo Santo o Pirané y la red sanitaria del oeste no dependen de la aprobación de un emisor multimedia para existir. Están ahí, transformando la vida de los formoseños y formoseñas, bien lejos de los algoritmos y muy cerca de la gente.