EL OFICIALISMO QUIERE UNA VICTORIA LIMPIA Y ENFOCADA
Reforma laboral: el Senado define entre el hermetismo y la presión federal
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Con una sesión convocada para el miércoles, el Gobierno de Javier Milei se juega una de sus cartas más fuertes en el período de extraordinarias. El proyecto de modernización laboral llega al recinto envuelto en negociaciones de último minuto y un texto final que se guarda como un secreto de Estado para evitar fugas de votos.
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El Palacio del Congreso respira un clima de máxima tensión. La convocatoria firmada por Victoria Villarruel no deja lugar a dudas: el oficialismo quiere una victoria limpia y enfocada. Al establecer una agenda única centrada exclusivamente en la reforma laboral, el Ejecutivo busca evitar que el debate se contamine con otras internas legislativas, concentrando todo el poroteo en los artículos que prometen cambiar las reglas del juego del empleo en Argentina.
La ministra y jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, ha tomado las riendas de una negociación quirúrgica. La cifra del 95% de consenso que circula en los pasillos no es azarosa; es un mensaje de fortaleza hacia los mercados y de presión hacia los senadores indecisos. Sin embargo, ese 5% restante –el texto bajo llave– es donde se esconden las concesiones hechas a la UCR y a los bloques provinciales para garantizar el quórum.
Los tres pilares que cambiarán el día a día del trabajador
Si bien el texto definitivo se conocerá en el recinto, los ejes que ya generan chispazos son:
-El fin de la indemnización tradicional: la introducción del fondo de asistencia laboral (FAL) propone un cambio de paradigma. Inspirado en modelos como el de la construcción (UOCRA), busca que el costo del despido sea previsible para la empresa, eliminando las multas que, según el Gobierno, alimentan la industria del juicio.
La jornada a la carta: el banco de horas es quizás el punto más cuestionado por el sindicalismo. Al permitir que las horas extra se compensen con francos en lugar de pagarse con recargos, la reforma apunta a una flexibilidad que las cámaras empresariales reclaman hace décadas, pero que el sector trabajador mira con desconfianza por el impacto en el salario de bolsillo.
-Límites al poder sindical: la eliminación de la cuota solidaria obligatoria ataca directamente la caja de los sindicatos, mientras que la redefinición del derecho de huelga en servicios esenciales busca neutralizar las medidas de fuerza en sectores clave.
Ganancias
A pesar del optimismo laboral, el capítulo fiscal es el que realmente podría hacer tropezar la sesión. Los gobernadores, representados en el Senado por sus senadores provinciales, no están dispuestos a ceder en la baja del impuesto a las ganancias para sociedades si no hay una compensación clara. Aquí es donde entran en juego Diego Santilli y Luis Caputo, quienes actúan como ministros sin cartera dentro del Senado para asegurar que el alivio fiscal a las empresas no desfinancie las arcas provinciales.
Aun si el oficialismo logra la media sanción este miércoles, el camino a Diputados es un campo minado de plazos. El feriado de carnaval y el cierre del período de extraordinarias el 27 de febrero dejan un margen de maniobra casi nulo.
El diputado Nicolás Mayoraz advirtió que la posibilidad de que la ley deba esperar a las sesiones ordinarias de marzo es real. El Gobierno se enfrenta a un dilema: ¿Prórroga un día el período extraordinario para forzar el dictamen el 18 de febrero o acepta que la reforma nazca bajo el clima político de la apertura de sesiones ordinarias?
Movilización en las calles
Mientras adentro se debaten artículos, afuera el clima será hostil. Con una CGT que ha optado por una marcha de protesta en lugar de un paro total, y unas CTA más combativas prometiendo resistencia, el miércoles 11 será una prueba no solo de votos, sino de contención social para un Gobierno que necesita mostrar resultados concretos en su agenda de reformas estructurales.