FORTALECIMIENTO DE LAZOS COMUNITARIOS
Residencias socioeducativas de la ciudad revivieron el Vía Crucis Jesús vive en mí
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En un emotivo encuentro que unió a las cinco instituciones de la ciudad, niños, adolescentes y equipos técnicos reflexionaron sobre la solidaridad y el acompañamiento frente a las realidades difíciles, reafirmando el rol del Estado como sostén de los sectores más vulnerables.
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En las conmemoraciones por Semana Santa, la Dirección de Niñez y Adolescencia del Ministerio de la Comunidad llevó a cabo la jornada espiritual y comunitaria Jesús vive en mí. El evento tuvo como sede la Residencia de Niñas “Dr. Luis Gutnisky”, transformándose en un espacio de encuentro, reflexión y espiritualidad orientado a resignificar el camino de la cruz desde las vivencias actuales.
La jornada contó con la participación activa de los residentes de las cinco instituciones socioeducativas de la capital y el acompañamiento cercano de la ministra de la Comunidad, Gloria Giménez, junto a funcionarios y equipos profesionales del área.
Como en cada edición, el Vía Crucis se desarrolló bajo un eje temático central. En esta oportunidad, la reflexión giró en torno a “la solidaridad del Cireneo”, aquella figura bíblica que ayudó a Jesús a cargar su cruz.
Esta figura sirvió como metáfora para abordar las realidades que atraviesan muchas familias y personas en situación de vulnerabilidad. La propuesta promovió una introspección colectiva sobre el dolor en contextos de vulneración de derechos de la niñez y adolescencia, la soledad en la que se encuentran muchas personas mayores, las dificultades derivadas de los consumos problemáticos en el núcleo familiar.
El mensaje central fue la revalorización de la vida y el sostenimiento de la esperanza, subrayando que, a través de la política pública y el compromiso humano, nadie debe transitar solo su propio “camino de la cruz”.
Durante el encuentro, la ministra Gloria Giménez puso en valor la vocación de servicio de los trabajadores que integran la red de contención del Ministerio. Con palabras conmovidas, destacó que el personal de las residencias encarna hoy ese rol de Cireneo moderno.
“Es profundamente gratificante observar cómo niños que ingresan en situaciones de altísima vulnerabilidad logran cambios positivos a los pocos días. Ese es el resultado de la mirada y el abrazo sanador de nuestros operadores y profesionales, quienes alivianan cargas que son demasiado pesadas para hombros tan pequeños”, expresó la funcionaria.
Asimismo, la ministra remarcó que este espíritu de acompañamiento se replica en todos los dispositivos de la cartera, desde las residencias para adultos mayores y hogares para personas con discapacidad, hasta los centros del Instituto IAPA y el CAIJu, donde se trabaja diariamente para transformar realidades difíciles en proyectos de vida dignos.
Un cierre de comunión y esperanza
La jornada finalizó en un clima de alegría compartida con un refrigerio para todos los presentes y la tradicional entrega de huevos de Pascua, símbolo de renovación y nueva vida.
Para cerrar, la ministra Giménez extendió un mensaje a toda la sociedad: “Deseamos que Jesús reviva en cada corazón y que la Pascua de Resurrección llegue a todas las familias formoseñas. Que esta fecha nos encuentre renovando la esperanza en una vida nueva, con más derechos garantizados, más solidaridad y, sobre todo, fortalecidos en comunidad”.