Salir de la zona de confort para crecer” Entrevista con Marisa Soledad Centurión
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Profesora de inglés en El Chorro, Formosa (Argentina)
Publicado en el suplemento My English Spot
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El Chorro, 500 km al noroeste de la ciudad de Formosa, en el extremo Oeste de la provincia, es el lugar elegido por Marisa Soledad para dar clases de inglés. Una llanura semiárida fabricada por el río Pilcomayo, colmada de horizonte, con la fuerza suficiente para volver poeta al observador más frío que podamos imaginar. Allí está la teacher Centurión, donde lo árido no es impedimento para sembrar conocimiento en jovencitos criollos y wichís...
—¿Cuándo comenzaste a trabajar como profesora de inglés en El Chorro y en qué instituciones enseñás?
—Mi nombre es Marisa Soledad Centurión. Me recibí en el 2007de Profesora de Inglés en el ISFD Félix Cabrera. Y en el año 2008 vine a trabajar en el Chorro. Actualmente trabajo en la comunidad criolla, en la EPES N.º 100 de modalidad común, y en la comunidad wichí, en la EPES EIB N.º 11, escuela intercultural bilingüe. Hace 19 años que estoy trabajando en esta zona.
—¿Cómo fue la experiencia de comenzar a enseñar en el oeste formoseño y en una comunidad wichi?
—Trabajar en el oeste Formoseño es una experiencia nada fácil, sobre todo en los primeros tiempos. Tuve que aprender mucho sobre las costumbres, la cultura de la comunidad wichí, —sobre todo— y entender que para ellos es la tercera lengua de aprendizaje, por lo que tuve que implementar estrategias mucho más contextualizadas, adaptadas al nivel de los alumnos. Y fue una experiencia enriquecedora. Por ese lado, aprendí mucho de ellos y espero que ellos también hayan aprendido mucho de mí, pero les una experiencia que no se ve en todos lados. La diferencia es que los chicos criollos son más conversadores y más activos en el aula. Sin embargo los wichís son más calladitos, no se animan a preguntarte si no entienden y tenés que ser más activa en la clase, recorrer los bancos preguntarles uno por uno si entendieron. Y muchas veces ellos necesitan una enseñanza más personalizada.
—¿Qué significa para vos enseñar inglés en este contexto y cómo responden tus alumnos?
—Me gusta, me gusta mucho enseñar inglés y yo veo que los chicos se entusiasman con el aprendizaje de un idioma extranjero. Si bien se vuelve difícil con la poca conectividad que tenemos. No hay muchas estrategias que pueda implementar con las nuevas tecnologías, pero se hace lo que se puede y veo que a mis alumnos se entusiasman, y eso ya me llena de orgullo.
—Después de 19 años, ¿qué es lo que más te enorgullece de tu recorrido como docente?
—Me llena de orgullo que después de 19 años haya alumnos, tanto wichís como criollos, que te cruzan por la calle y te saludan, te recuerdan con cariño, y tener ahora a hijos de mis alumnos aprendiendo conmigo. Eso es algo que me enriquece y me enorgullece.
—¿Qué les dirías a los jóvenes profesores de inglés sobre trabajar en el oeste formoseño?
—Les diría que se animen. Que intenten salir de su lugar de confort. Que no se desanimen si no hay trabajo en el lugar donde viven. Que con un poco de sacrificio y ganas de trabajar, todo se logra. Y que el objetivo siempre sea conseguir una mejor calidad de vida.A pesar del buen salario, al principio cuesta empezar una nueva vida, pero a lo largo del tiempo todo se va acomodando, sin pasar por encima de otras personas.