MAÑANA, con los FAKIRES, EN EL CLUB CEP
Skay en Formosa: La guitarra que nos faltaba, finalmente está llegando
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La espera terminó para los seguidores del rock de esta zona del país. Mañana sábado 7 de marzo, el escenario del Club CEP (Territorios Nacionales 625) será el epicentro de una jornada histórica: el debut de Skay Beilinson en tierras formoseñas. Bajo la producción conjunta de CH Producciones y Sótano Cultural Formosa, el show está previsto para las 21 horas y promete una inmersión en el universo sonoro de quien fuera el arquitecto melódico de la banda más convocante del país junto al Indio Solari. El repertorio equilibrará sus ocho discos solistas con los clásicos inoxidables de la mística ricotera. Las entradas se pueden adquirir en El Agite Rock (avenida Italia 1246) y Rock House (Belgrano 601), con opción de pago en efectivo y transferencia. También en Hook Drugstore (avenida 25 de Mayo 383), únicamente en efectivo. En Clorinda, La Cornisa Pool (J.F. Cancio 1183). Venta digital: TuEntrada.com, con todos los medios de pago electrónicos.
Hay hitos que no se miden por la cantidad de entradas vendidas, sino por el peso de la historia que cargan. Que Skay Beilinson pise Formosa no es un casillero más en la agenda de espectáculos: es el cierre de una deuda histórica de nuestra ciudad con la mística del rock más puro y autogestivo del país. Es, en definitiva, un riff que hace historia en nuestra propia casa. Para el público formoseño, Skay siempre fue una figura casi mitológica. Durante décadas, el ritual implicaba armar el bolso y viajar cientos de kilómetros para vivir “la misa”, persiguiendo ese sonido de guitarra que es el ADN de nuestra identidad musical. Que hoy el Club CEP sea el anfitrión de Los Fakires significa que Formosa ha dejado de ser un punto periférico para convertirse en una parada obligatoria de la ruta grande del rock nacional.
Este desembarco interpela directamente a nuestra escena. En una Formosa donde las voces creativas a menudo encuentran más plazas que escenarios formales, una visita de este calibre afirma que la cultura no se escribe únicamente en las grandes capitales. Para los más jóvenes, será la oportunidad de ver en vivo a un trazo fundacional de nuestra música. Para los más grandes, el reencuentro con una parte de su propia biografía. Pero para todos, será la confirmación de que el corazón de Patricio Rey sigue latiendo, y que esta vez, el latido suena fuerte acá, en nuestro suelo.
Skay es, posiblemente, el artista más coherente que parió nuestra música. Su mayor aporte al rock en español es la identidad sonora. Ayudó a crear un sonido que no intentaba copiar a las bandas inglesas, sino que sonaba a Buenos Aires, a La Plata y a una Argentina oscura y poética. Mientras la industria del entretenimiento se desespera por el algoritmo y el impacto efímero, el “Flaco” sigue apostando a la artesanía del sonido. Su Gibson SG no grita, narra. Considerado por la revista Rolling Stone como el sexto mejor guitarrista de la historia argentina, Beilinson es más que un instrumentista: es un narrador de atmósferas. Sus solos no son demostraciones de velocidad, son puentes hacia estados de ánimo que van desde la melancolía rioplatense hasta el misticismo del desierto. Su virtuosismo reside en la textura y la economía de notas. Sus influencias son mixtas: logró amalgamar el blues de B.B. King, la psicodelia de Jimi Hendrix y el toque “slide” de Ry Cooder con aires de música oriental y europea (especialmente de Europa del Este). Sus riffs no son meros acompañamientos; son melodías que la gente canta (el famoso “ohohoh”). El riff de Jijiji es, técnicamente, una pieza de precisión rítmica y tensión que define el pogo más grande del mundo.
Que llegue acompañado por Los Fakires (Claudio Quartero, en bajo; Joaquín Rosson, en guitarra, y Leandro Sánchez, en batería) forman una pared de sonido compacta y feroz que le permite al Flaco volar tranquilo, y bajo la sombra protectora de la Negra Poly -su compañera, manager y la verdadera arquitecta de la independencia artística en Argentina- le da al evento un tinte de clase magistral. Skay no viene a darnos un show de nostalgia. Viene a presentarnos su presente, que es igual de potente que aquel pasado que agigantó su leyenda. Su gira 2026 comenzó con un éxito arrollador el 24 de enero en el auditorio Carlos Gardel de Córdoba, tras un cierre de 2025 multitudinario en la Costanera de Quilmes, reafirmando que su conexión con el público atraviesa todas las edades.
La historia de Skay es la de un músico que nunca se dejó atrapar por las etiquetas, y representa la resistencia cultural. Desde sus inicios en La Cofradía de la Flor Solar (años 60/70) y su paso por Europa en el 68, trajo consigo una visión del rock como una experiencia comunitaria y espiritual. Su etapa en Patricio Rey y sus Redondos de Ricota (1976-2001) no fue solo un éxito comercial, sino la creación de un lenguaje propio junto al Indio Solari y la Negra Poly. Compuso la música de todos los discos, desde la crudeza de Gulp! hasta la experimentación electrónica de Momo Sampler, y demostró que se podía construir el fenómeno más grande de la historia del rock nacional de manera autogestionada, sin sellos multinacionales ni claudicaciones artísticas. Es el eslabón que une la psicodelia fundacional de los 70 con la masividad de los estadios, manteniendo siempre un aura de misterio y respeto que lo aleja del show business tradicional. Tras la separación, lejos de retirarse a vivir de los réditos, inició una carrera solista prolífica con Los Fakires, editando 8 discos que lo consolidaron como un artista que prefiere el presente antes que la nostalgia.
El ritual de Skay
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Ir a ver a Skay es aceptar un viaje que mezcla la nostalgia de los estadios con la frescura de su presente. En su etapa solista desarrolló una voz narrativa y aguardentosa que encaja perfectamente con sus letras sobre destinos, espejismos y libertad, alejándose del virtuosismo vacío para enfocarse en la emoción pura. Si es tu primera vez, en el Club CEP preparate para estos momentos clave:
-Los himnos de la Bestia (el legado Redondo): Aunque Skay tiene un camino solista inmenso, nunca olvida a sus “cachorros”. Seguramente suenen joyas como Jijiji y será el momento donde el Club CEP se va a transformar en un terremoto. El solo de Skay ahí es ley. El pibe de los astilleros, un rocanrol puro donde su Gibson SG dicta cátedra de estilo. Criminal Mambo o Todo un palo, momentos de alta densidad psicodélica donde la banda demuestra su poder de fuego.
-Las perlas de Los Fakires (su ADN solista). Estos temas son los que construyeron su nuevo imperio y los que el público fiel canta con la misma pasión: Oda a la sin nombre, el himno de su etapa solista, una melodía que se te pega al alma y que resume su filosofía de libertad. Flores secas, el riff hipnótico por excelencia; es el momento “viajero” del show, donde Skay despliega esas escalas orientales que lo hacen único. Aves Migratorias, una canción que suena a ruta, a búsqueda y a esa elegancia rockera que solo él maneja. La trama invisible o El fénix, temas de sus últimos discos que demuestran que su pluma sigue tan afilada como en los 80.
El 7 de marzo, Formosa dejará de ser una espectadora de la historia del rock nacional para convertirse en protagonista. Para muchos jóvenes formoseños, esta será la primera oportunidad de ver al sexto mejor guitarrista de nuestra historia según Rolling Stone. Para los más grandes, será el reencuentro con una parte de su propia vida. Cuando suene el primer acorde, ese que todos reconocemos antes de que termine el primer compás, entenderemos que el corazón de Patricio Rey no estaba muerto, ni de parranda: simplemente estaba esperando el momento justo para latir en nuestro suelo. Preparen los oídos. La elegancia del rock independiente y la guitarra que nos faltaba, finalmente, está llegando.