Trabajo territorial
Soberanía hídrica: Eber Solís supervisó las obras estratégicas que llevan agua dulce al Oeste
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La reactivación del Río del Norte no es un hecho menor. La presidenta de la Comisión de Fomento de Fortín Lugones dijo que se trata de una obra que permitió recuperar lo que la naturaleza había abandonado. El cauce nace en la zona de El Descanso y se extiende por más de 150 kilómetros hasta alcanzar las inmediaciones de Fortín Leyes.
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En una nueva jornada de trabajo territorial, el vicegobernador de la provincia, Eber Solís, encabezó una recorrida técnica por las obras del puente y el sistema de compuertas del Río del Norte. La visita se dio en el contexto de su gira por el Oeste formoseño destinada a supervisar la infraestructura que protege y abastece a las comunidades ante los ciclos del río Pilcomayo.
Acompañado por el administrador general de Vialidad Provincial, Javier Caffa, además de intendentes y referentes locales, Solís destacó que estas tareas se ejecutan íntegramente con recursos del tesoro provincial, reafirmando la decisión política del gobernador Gildo Insfrán de priorizar la inversión pública en zonas estratégicas.
El renacimiento de un cauce vital
La reactivación del Río del Norte no es un hecho menor. Según explicó Norman Torres, presidenta de la Comisión de Fomento de Fortín Lugones, se trata de una obra que permitió recuperar lo que la naturaleza había abandonado. El cauce nace en la zona de El Descanso y se extiende por más de 150 kilómetros hasta alcanzar las inmediaciones de Fortín Leyes.
“Fuimos hasta la naciente, a más de 30 kilómetros de la ruta 86. Ver el agua recorrer este trayecto es ver la vida misma regresando a nuestros pueblos”, señaló Torres en diálogo con la prensa.
La importancia del Río del Norte radica en su capacidad para actuar como una arteria de distribución del agua dulce proveniente del bañado La Estrella.
Con el primer ingreso de agua de las crecidas estacionales del Pilcomayo, el sistema de canales artificiales y paleocauces reactivados permite:
-Recarga de reservorios: garantiza el suministro de agua potable para el consumo humano en centros urbanos.
-Soporte productivo: revitaliza riachos y cañadas en zonas de campos, permitiendo la sostenibilidad de la actividad ganadera y agrícola en períodos de déficit hídrico.
-Regulación precisa: gracias al sistema de compuertas, el Gobierno puede administrar el flujo del agua, evitando inundaciones descontroladas y asegurando que el recurso llegue a donde más se necesita.
La red hídrica impacta directamente en una vasta lista de localidades y parajes que, históricamente, padecieron la escasez. Entre los puntos beneficiados se destacan: Posta Cambio Salazar. Santa Rosa y Kilómetro 15, Fortín Lugones y El Ceibal, Sandrelli y San Martín Dos, San Isidro y Fortín Leyes.
A pesar de los avances técnicos, las autoridades mantienen la guardia alta. El comportamiento del río Pilcomayo es cíclico y dinámico, lo que exige una presencia permanente del Estado en el territorio.
Las obras de defensas hídricas visitadas por la comitiva no solo buscan distribuir agua, sino también proteger a las familias de las crecidas imprevistas. “Debemos estar atentos y no descuidarnos”, dijo Torres, subrayando que la pericia de la ingeniería hidráulica formoseña ha sido la clave para transformar un problema histórico en una solución estructural para el desarrollo regional.