La resolución en Salta se perfila ahora como un precedente clave
Un fallo judicial en Salta reaviva el debate sobre desmontes ilegales y seguridad jurídica
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El Juzgado Civil de Tartagal dispuso ampliar a 21.800 millones de pesos el embargo preventivo sobre dos catastros situados en el departamento San Martín, en el marco de un expediente que investiga el desmonte ilegal de más de 11000 hectáreas de bosque nativo.
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Una reciente resolución de la Justicia de Salta volvió a colocar en agenda el debate sobre los desmontes ilegales, el cumplimiento de las obligaciones ambientales y las tensiones existentes entre organismos de control y sectores productivos del Norte Argentino. El caso, que involucra más de 11000 hectáreas de bosque nativo desmontadas en el departamento San Martín, aporta nuevos elementos a una discusión que en los últimos meses también estuvo atravesada por denuncias de supuesta persecución hacia productores rurales.
El Juzgado Civil de Tartagal resolvió ampliar a más de 21.800 millones de pesos el embargo preventivo sobre dos catastros rurales, en el marco de una causa judicial iniciada por el desmonte ilegal de extensas superficies de bosque nativo en una zona considerada ambientalmente sensible del norte salteño.
La medida fue impulsada por el Ministerio Público Fiscal de Salta tras advertirse reiterados incumplimientos de un acuerdo de recomposición ambiental que había sido homologado judicialmente en 2018. Ese convenio establecía una serie de obligaciones destinadas a restaurar el ecosistema afectado, frenar el deterioro ambiental y ajustar la actividad productiva a las restricciones fijadas por la Justicia.
Sin embargo, informes técnicos incorporados al expediente señalaron que las tareas de restauración registraron escasos o nulos avances. Además, los documentos presentados ante el tribunal advirtieron sobre la continuidad de actividades productivas incompatibles con las limitaciones vigentes, lo que habría profundizado el incumplimiento de las disposiciones judiciales.
De acuerdo con la resolución, la ampliación del embargo tiene como finalidad asegurar fondos suficientes para una eventual ejecución forzada de las tareas de recomposición ambiental, en caso de persistir el incumplimiento de los responsables. La cifra fijada busca cubrir los costos que demandaría intervenir de manera directa para intentar recuperar parte del ecosistema afectado.
En paralelo, desde la Procuración General de Salta también se hizo referencia a presuntas maniobras procesales que, según se expuso en el expediente, habrían contribuido a dilatar el cumplimiento efectivo de las obligaciones asumidas, generando demoras en la aplicación de medidas correctivas.
El fallo adquiere relevancia en un contexto regional donde el debate sobre el uso del suelo, la expansión productiva y la protección ambiental viene cobrando creciente intensidad.
En ese escenario, dirigentes políticos y referentes rurales, entre ellos Francisco Paoltroni y Atilio Basualdo, han planteado públicamente la existencia de supuestas persecuciones contra determinados productores por parte de organismos estatales y judiciales.
No obstante, la resolución conocida en Salta incorpora un antecedente concreto sobre la actuación de la Justicia frente a incumplimientos ambientales prolongados, y vuelve a poner en discusión el alcance de los controles sobre desmontes, la responsabilidad de los propietarios de tierras y la efectividad de las medidas de recomposición ambiental en regiones atravesadas por el avance de la frontera agropecuaria.
El caso también reabre interrogantes sobre el equilibrio entre producción y conservación, así como sobre la necesidad de fortalecer mecanismos de fiscalización que permitan prevenir daños irreversibles en ecosistemas de bosque nativo, especialmente en provincias del norte argentino donde los conflictos por el uso del territorio mantienen una fuerte sensibilidad política y económica.