TENSIÓN SINDICAL
Un sector de la CGT presiona por un paro general ante el avance de la reforma laboral
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El titular de la UOM convocó para hoy al ala más dura del sindicalismo. Del encuentro saldrá un documento de tono elevado que servirá como presión directa al consejo directivo de la CGT. Si el ala dura logra imponer su agenda, la Argentina podría enfrentar un paro nacional en los primeros días de febrero, reactivando un clima de conflictividad social que tuvo su último gran antecedente en la marcha a Plaza de Mayo del pasado 18 de diciembre.
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El escenario político-laboral de cara a febrero de 2026 ha ingresado en una fase de ebullición. Mientras el Gobierno nacional, a través del ministro del Interior, Diego Santilli, aceita acuerdos con los gobernadores para garantizar la aprobación de la ley de modernización laboral, un sector combativo de la CGT, liderado por Abel Furlán (UOM), busca forzar una medida de fuerza nacional para frenar lo que consideran una “entrega de derechos” a cambio de obras públicas.
Furlán intentará hoy reunir al ala más dura del sindicalismo para discutir el rol de los gobernadores en la negociación por la reforma laboral y presionar a la CGT para convocar un paro general para los primeros días de febrero, previo al debate del proyecto en el Senado, previsto para el 10 del mes próximo.
La central obrera se encuentra hoy dividida por la estrategia a seguir frente al tratamiento de la ley en el Senado, previsto para el 10 de febrero.
En el ala negociadora, encabezada por Cristian Jerónimo y Jorge Sola, este sector apuesta a la diplomacia parlamentaria. Su objetivo es convencer a senadores radicales y de bloques provinciales para vaciar de contenido los artículos más polémicos de la reforma.
El ala combativa está liderada por Abel Furlán y respaldada por figuras como Pablo Biró (APLA) y Jorge Argüello (Camioneros). Su tesis es clara: si el paro se realiza el día de la votación, será tarde. Exigen una demostración de fuerza en la primera semana de febrero para condicionar la voluntad de los gobernadores antes de que sus senadores bajen al recinto.
El punto de mayor fricción es la intromisión de los mandatarios provinciales en la letra chica de la reforma. Furlán ha sido tajante al cuestionar si los gobernadores están dispuestos a canjear flexibilización laboral por financiamiento para infraestructura (puentes, rutas o cobertura de baches fiscales).
“Nos preocupa que los gobernadores estén teniendo la centralidad de la discusión de una reforma que nos compete discutir a nosotros”, sentenció el jefe de la UOM.
Esta postura marca un quiebre discursivo: el sindicalismo ya no solo confronta con la Casa Rosada, sino que apunta directamente contra los jefes provinciales –incluso los de signo peronista– que se muestren permeables a la estrategia de Santilli.
Furlán aclaró que la UOM no está dialogando con los mandatarios provinciales, sino que ese rol pertenece únicamente a la CGT. No obstante, sostuvo que habría que interpelarlos, independientemente de su signo político: “Tenemos la idea de ir a visitarlos y pedirles explicaciones si ocurriera que hay algún gobernador que estuviera negociando, prestándole los votos de su provincia para que se apruebe la modernización laboral”.
La CGT delineó una gira –paralela a la de Santilli– de visitas a gobernadores y referentes provinciales para persuadirlos de vaciar de contenido la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
La estrategia es impulsada por dos de los tres integrantes del triunvirato: Cristian Jerónimo, del Sindicato del Vidrio, y Jorge Sola, del gremio del seguro, que apuestan a una combinación de diálogo y presión política para desactivar la ofensiva del Gobierno, que amenaza con afectar los ingresos y la capacidad de representación sindical. No descartan incluso una negociación directa con la Casa Rosada. El tercer triunviro, Jorge Argüello, de Camioneros, encarna la línea más dura.
El Gobierno necesita blindar la votación y para ello el rol de los gobernadores es clave. Según fuentes oficiales, ya habría compromisos de acompañamiento por parte de Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan) y Gustavo Sáenz (Salta).
Posicionar el rechazo
El jefe de la UOM, Abel Furlán dijo que la reunión “no es contra los compañeros de la CGT”, sino que se trata de buscar una idea superadora para posicionar el rechazo al proyecto. A su vez, expresó que en este momento no pueden “estar fragmentando” el sindicalismo.
También se evaluará la posibilidad de convocar un paro general para los primeros días de febrero. “La idea es hacerlo antes de que se produzca el hecho consumado. No se puede hacer un paro para el día del tratamiento porque sabemos que vamos a estar recogiendo después un hecho consumado que va a ser muy difícil de revertir”, indicó Furlán. Mañana se discutirá, pero remarcó que “los que lo van a decidir van a ser los compañeros de la CGT”.
Biró, de Pilotos, coincidió en que la decisión sobre el paro depende de la central obrera, y señaló, en línea con su estrategia: “Hay que dialogar con todos. Sería una torpeza no dialogar con gobernadores, senadores y diputados, pero eso no quita que tomes otras medidas como judicializar la ley e ir al Congreso a peticionar que la rechacen; hay que confrontar”.