UPLab: más de la mitad de los estudiantes son hijos de paipperos
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La decana, Andrea Florentín, destacó el impacto de una política que, además de acompañar a las familias productoras, abrió oportunidades de formación profesional para sus hijos.
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El aniversario número 30 del Programa de Asistencia Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA) también permite mirar una de las transformaciones que atraviesan a las familias productoras formoseñas: el acceso de las nuevas generaciones a la educación superior y la posibilidad de formarse sin abandonar sus comunidades.
En ese sentido, la doctora en Ciencias Veterinarias Andrea Florentín, decana de la Facultad de Desarrollo Sostenible de la Universidad Provincial de Laguna Blanca (UPLaB), destacó que más de la mitad de los estudiantes de la institución son hijos de paipperos, mientras que más del 90% constituye la primera generación de profesionales de sus familias.
La docente vinculó estos datos con el proceso de crecimiento de una institución universitaria emplazada en el corazón productivo de la zona Norte de la provincia, que permite a jóvenes de distintas localidades acceder a carreras vinculadas con el desarrollo productivo sin necesidad de alejarse de sus familias.
“Más de la mitad de nuestros estudiantes son hijos de paipperos y más del 90% son primera generación de profesionales en sus familias”, resaltó Florentín.
Cabe mencionar que la UPLaB participó ayer de la jornada que se desarrolló en el Galpón G del Paseo Costanero capitalino, para conmemorar las tres décadas del PAIPPA.
Estudiantes de Ingeniería en Producción Agropecuaria estuvieron presentes en el stand de la Universidad en el predio ferial donde se presentaó la oferta académica y también se repasó el camino recorrido por la institución, desde su etapa inicial como instituto hasta su consolidación como Universidad provincial.
En ese vínculo, la decana destacó la relación existente entre el PAIPPA y la Universidad, a la que definió como una “sinergia” orientada a acompañar a los productores. “Ellos tienen las puertas de nuestra Universidad siempre abiertas y participan de capacitaciones y comparten sus experiencias”, sostuvo Florentín, al remarcar que el intercambio entre el ámbito académico y el sector productivo forma parte de ese proceso.
Estudiar sin alejarse del territorio
Para la decana, la presencia de una universidad en Laguna Blanca constituye una oportunidad para que los jóvenes puedan proyectar una formación profesional manteniendo el vínculo con sus familias y con el territorio donde crecieron.
De esta manera, señaló que los estudiantes “pueden cursar una carrera universitaria en su propia provincia, estando cerca de sus familias y, una vez que se reciben, llevan todos los conocimientos y las experiencias que adquirieron a su territorio”.
El dato cobra particular relevancia cuando se observa la procedencia de los estudiantes: detrás de cada trayectoria universitaria aparecen familias vinculadas con la producción, y jóvenes que pueden incorporar nuevos conocimientos a actividades que forman parte de la economía de sus propias comunidades.
Florentín también destacó la inserción laboral de los egresados de la institución. Según indicó, “todos nuestros egresados están hoy insertos en la actividad laboral” y la mayoría desarrolla sus actividades profesionales en Formosa y, particularmente, en sus propias localidades.
Así, la formación universitaria aparece vinculada no solamente con la posibilidad de obtener un título, sino también con la generación de capacidades profesionales que pueden permanecer en la provincia y fortalecer las actividades productivas locales.
A tres décadas de su puesta en marcha, el PAIPPA puede observarse también desde una perspectiva generacional. El acompañamiento a los pequeños productores no se limita a la actividad económica de las familias, sino que se proyecta en las posibilidades educativas y profesionales de sus hijos.
En ese sentido, la presencia de estudiantes universitarios provenientes de familias paipperas y, especialmente, el elevado porcentaje de jóvenes que representan la primera generación de profesionales de sus hogares, constituye uno de los indicadores de esa transformación.
La celebración de los 30 años del programa reunió ayer a productores, instituciones y organismos vinculados con el desarrollo provincial. La UPLaB será parte de esa jornada desde un lugar que sintetiza ese vínculo entre producción, educación, conocimiento y territorio.
Al referirse a los desafíos actuales del sector, Florentín remarcó finalmente la importancia que tiene la producción de alimentos y cuestionó las políticas nacionales que, según consideró, afectan al sector productivo, la industria tradicional y las economías regionales.