POLÍTICA
Insfrán y otros mandatarios llamaron a votar contra la reforma laboral
En una muestra de unidad federal, el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, junto a sus pares de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Santiago del Estero, La Rioja y La Pampa, lanzó un fuerte llamado a las fuerzas políticas para rechazar el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional. A través de un comunicado conjunto, los mandatarios advirtieron que la iniciativa, lejos de ser una "modernización", representa un retroceso histórico en los derechos de los trabajadores.
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Los gobernadores aclararon que no se oponen a la actualización de las normas frente a los cambios tecnológicos y sociales, pero resaltaron que ninguna reforma debe basarse en el desmantelamiento de garantías conquistadas. Según el documento, la propuesta oficial debilita tanto los derechos individuales como los colectivos, consolidando un escenario de desprotección e inestabilidad en lugar de generar certezas.
El rechazo no es solo ideológico, sino que se apoya en datos críticos sobre la gestión actual. Los mandatarios señalaron que el plan económico nacional ha provocado el cierre de 21.000 empresas y la pérdida de casi 300.000 puestos de trabajo. En este contexto de caída de la actividad y aumento del desempleo, sostienen que facilitar despidos y reducir estándares de protección (como los derechos en situaciones de enfermedad) solo agravará los problemas estructurales del país.
Los mandatarios denunciaron que el proyecto impacta directamente en las economías regionales sin haber abierto instancias de diálogo con los gobiernos provinciales. Para Insfrán y sus pares, la informalidad laboral (problema central de la Argentina) no se resuelve recortando derechos, sino mediante políticas activas de desarrollo industrial e incentivos a la producción.
El comunicado concluye con una convocatoria a defender el sistema de derechos sociales construido durante décadas. Los gobernadores insistieron en que el camino hacia una "verdadera modernización" debe seguir los lineamientos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), priorizando la formalización y el diálogo social, y no el traslado de los riesgos del mercado hacia los eslabones más débiles de la cadena productiva.