Relato vs. Realidad: la campaña de desinformación sobre nuestras comunidades originarias
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Legisladoras nacionales y provinciales hablan sobre supuestos "desaparecidos" wichís evidenciando un profundo desconocimiento de la provincia. Mientras desde Buenos Aires se intenta instalar un escenario de persecución, los datos duros demuestran otra cosa.
Por: Juan Komes
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Una nueva embestida mediática de la diputada nacional Lilia Lemoine, en coordinación con algunos figurones locales, intentó instalar en la agenda nacional una narrativa tan alarmante como absurda: la supuesta "desaparición" y detención de dirigentes de la etnia wichí por reclamar "agua y educación".
Utilizar un término de semejante peso histórico como "desaparecidos" para banalizarlo en una opereta de redes sociales es una irresponsabilidad institucional, que bastardea la realidad tratando de asimilarla a los años oscuros, quitándole simbolismo y sentido.
Pintar a Formosa como un territorio de abandono y persecución hacia las comunidades originarias, es parte de un imaginario construido sobre prejuicios relatados y jamás probados, pues cuando se contrasta con los datos duros y concretos, choca de frente con una verdad incuestionable: el escenario no es como lo pintan.
Quienes acusan desde ignorancia mediática, el desconocimiento porteño u omiten intencionalmente la verdad, lo hacen desde una “indignación selectiva”, pues son rápidos para enojarse por un corte de calles en Buenos Aires, teniendo cientos de caminos alternativos haciendo un par de cuadras mas, se indignan cuando la Justicia ordena liberar el tránsito en los cortes de ruta donde NO existen caminos alternativos con lo que ello implica; tal como ocurrió en los casos de Misión Nueva y Tres Palmas, que tanto enfervorizan a la diputada cosplayer, y que el intentar sortear los cortes implica un desvio de cientos de kilómetros.
Analizar las situaciones, sin un contexto, se vuelve un mero ejercicio propagandístico en contra del gobierno provincial: el argumento central de la denuncia habla de reclamos por "agua y educación", así desnudo, hasta suena justo, pero el relato de las legisladoras se derrumba estrepitosamente cuando el reclamo de “agua” era la construcción de una cisterna, que tranquilamente lo podría haber construido quien reclamaba, o cuando el reclamo de “educación” era para la apertura de anexos de primaria y secundaria, cuando las escuelas están a 5 y 8 cuadras respectivamente.
Mas allá de ese dato contundente, sería bueno para la legisladora libertaria, que conozca la escasa matricula escolar de ambos lugares y que, desde su materialista análisis justifique la razonabilidad del reclamo y los cortes de ruta. Y eso sin entrar a analizar los aspectos que sistemáticamente son ocultados, como por ejemplo el cobro de “peajes” por los piqueteros para permitir el paso de vehículos, junto con el consumo permanente de alcohol.
La denuncia impulsada por Lemoine y Neme es un despropósito fáctico que subestima al pueblo formoseño y engaña a los de afuera.
Los derechos de las comunidades originarias no son un eslogan de campaña ni un tuit escandaloso para buscar repercusión mediática. Son derechos constitucionales, pero que deben entenderse, desde la responsabilidad que cada uno de sus miembros tiene como ciudadano argentino, porque eso son quienes pertenecen al pueblo wichí, ciudadanos, y como tales, obligados a respetar el ordenamiento jurídico argentino, sin que exista inmunidad alguna para cometer delitos.