Los pilares del empleo formal volvieron a descender
Según el INDEC la actividad económica creció 3,5% interanual pero se registra una nueva caída de la industria y el comercio
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El EMAE (Estimador mensual de actividad económica) de diciembre 2025 muestra una economía que avanza impulsada por el campo y las finanzas, mientras la industria manufacturera cae 3,9% y el comercio retrocede 1,3% interanual. Qué significa esto para el empleo y el bolsillo de los argentinos.
Fuente: INDEC — EMAE Diciembre 2025 (publicado 24/02/2026) · Análisis editorial
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+3,5% EMAE interanual dic. 2025 | −3,9% ia Industria manufacturera | +32,2% ia Agricultura (trigo récord) |
Un número que esconde dos economías
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de diciembre de 2025 cerró el año con una suba del 3,5% respecto a igual mes de 2024, y el acumulado anual trepó al 4,4%. Sobre el papel, es un dato auspicioso: la economía argentina creció, y creció con fuerza después de un 2024 marcado por el ajuste y la recesión.
Pero los números tienen contexto, y el contexto en este caso es determinante. Detrás de ese 3,5% conviven dos realidades que casi no se tocan: una economía de commodities y finanzas que florece, y una economía de trabajo e industria que sigue bajo presión.
La industria y el comercio: los que emplean, los que caen
Los dos sectores que retrocedieron con más fuerza en diciembre son, precisamente, los dos que más empleo generan en el país. La industria manufacturera cayó 3,9% interanual, y el comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 1,3%. Entre ambos le restan 0,8 puntos porcentuales al crecimiento del EMAE.
La industria manufacturera emplea directamente a más de un millón de trabajadores registrados en todo el país, y su cadena de impacto indirecto —logística, proveedores, servicios— multiplica ese número. Cuando la industria cae casi cuatro puntos en un año, eso no es solo una estadística: son suspensiones en plantas del Conurbano, son horas extras que desaparecen en una fábrica de Rosario, son contratos que no se renuevan en un taller metalmecánico de Córdoba. El trabajador industrial no se reconvierte de un día para el otro en minero patagónico ni en analista financiero; su perfil, su geografía y su historia laboral lo anclan a ese sector.
El comercio cuenta una historia similar desde otro ángulo. Es el mayor empleador del país en términos absolutos, con una altísima proporción de trabajo informal y seminformal. Su caída del 1,3% interanual es el termómetro más honesto del consumo popular: cuando los ingresos de los hogares no recuperan lo que la inflación se llevó en 2024, la gente compra menos unidades aunque pague más pesos por cada una. Menos ventas se traduce en menos personal, menos horas, menos ingresos por comisiones. El almacén del barrio y la tienda de ropa del centro comercial sienten antes que nadie el frío del bolsillo flaco.
El campo y las finanzas: los que crecen, pero no derraman
Los grandes ganadores del mes son inobjetables. La agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 32,2% interanual, impulsada por una cosecha de trigo histórica: el mayor volumen de toda la serie estadística, con un rinde promedio que superó en un 50% el promedio de las últimas cinco campañas. La intermediación financiera, por su parte, subió 14,1%, traccionada por la reactivación del crédito, la normalización post-cepo y el crecimiento de los préstamos al consumo. Entre los dos sectores aportaron 2,4 puntos porcentuales al crecimiento del EMAE, más que compensando en términos aritméticos las caídas industriales y comerciales.
El problema es que la compensación aritmética no es lo mismo que la compensación social. El campo pampeano argentino es uno de los sectores más productivos del mundo por hectárea, pero también uno de los menos intensivos en mano de obra por peso de valor agregado generado. La mecanización, los pools de siembra y las economías de escala permiten producir volúmenes récord de granos con muy poca gente. El beneficio de esa cosecha extraordinaria llega a las arcas del Estado vía retenciones, a los exportadores vía divisas, y a los productores y contratistas de las zonas pampeanas, pero no fluye de manera directa ni rápida hacia los trabajadores urbanos del Gran Buenos Aires o hacia las familias que compraban en el comercio que redujo personal.
Con el sistema financiero ocurre algo parecido. El sector emplea a menos de 100.000 personas en todo el país, mayoritariamente trabajadores de alta calificación e ingresos elevados, concentrados en la Ciudad de Buenos Aires y los grandes centros urbanos. Su expansión del 14% es importante para la salud del crédito y la inversión, pero su impacto en el empleo masivo y en el consumo popular es muy limitado y muy lento.
¿Hay recuperación real? La pregunta que el EMAE no responde solo
El cierre anual del EMAE 2025 en +4,4% es, sin dudas, una señal positiva después de la durísima caída de 2024. Pero hay un detalle en los datos mensuales que merece atención: en noviembre de 2025, el EMAE registró una variación interanual de apenas -0,1%, es decir, terreno negativo. El fuerte rebote de diciembre está en buena medida traccionado por el pico estacional de la cosecha de trigo, no por una recuperación estructural del mercado interno. Sin ese factor extraordinario y puntual, el panorama de fin de año habría sido notoriamente más gris.
Lo que emerge del EMAE de diciembre es el retrato de una economía con un patrón de crecimiento asimétrico: los sectores que generan divisas y rentabilidad financiera van bien; los sectores que emplean masivamente y venden en el mercado interno siguen sin levantar cabeza. Eso es perfectamente compatible con un crecimiento del PBI que convive con niveles de pobreza que no retroceden al ritmo esperado, con un mercado laboral que no absorbe trabajadores de los sectores que caen, y con un consumo popular que no termina de recuperarse.
La verdadera prueba de que la recuperación macro se está convirtiendo en recuperación social llegará cuando la industria y el comercio —los que dan trabajo a la mayoría— empiecen a mostrar números positivos sostenidos. Por ahora, ese momento todavía no llegó.
DATOS DEL INFORME
Sectores con incidencia negativa Industria manufacturera: −3,9% ia Comercio mayorista/minorista: −1,3% ia Resta conjunta al EMAE: −0,8 p.p. | Sectores con incidencia positiva Agricultura/ganadería/silvicultura: +32,2% ia Intermediación financiera: +14,1% ia Aporte conjunto al EMAE: +2,4 p.p. |
Fuente: INDEC. Estimador Mensual de Actividad Económica, diciembre de 2025. Publicado el 24 de febrero de 2026.