A más de un año y medio del femicidio de Romina Ibarra, su familia reclama que finalmente se realice el juicio
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Romina Marisol Ibarra tenía 38 años, era docente y madre de dos niñas. Fue asesinada el 11 de febrero de 2025 y, pese a que la causa fue elevada a juicio, el debate oral todavía no pudo concretarse.
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La familia de Romina Marisol Ibarra continúa reclamando justicia a más de un año y medio de su asesinato. Romina tenía 38 años, era docente y madre de dos niñas, que actualmente tienen 9 y 15 años. Según el relato de sus familiares, la relación con su expareja, Hugo César Ortiz, había estado marcada previamente por episodios de violencia y amenazas. La madrugada del 11 de febrero de 2025, Ortiz habría ingresado al domicilio donde se encontraba Romina y comenzó una violenta agresión que terminó con ella gravemente herida de varias puñaladas.
Durante el ataque, familiares de Romina intentaron intervenir para detener al agresor y pedir ayuda. La mujer logró salir de la vivienda, pero se desplomó en la vereda debido a la importante pérdida de sangre. Fue trasladada de urgencia al Hospital Central, donde fue intervenida quirúrgicamente durante la madrugada e ingresó posteriormente a terapia intensiva. Sin embargo, alrededor de las 7 de la mañana sufrió un paro cardiorrespiratorio y, pese a los intentos de reanimación, falleció. Tenía 38 años y dejó a dos hijas sin su mamá.
La causa fue elevada a juicio y la familia esperaba que el debate comenzara finalmente el 18 de agosto de 2026. Sin embargo, ese día el imputado se negó a salir de su celda y solicitó un cambio de defensor oficial, por lo que la audiencia debió suspenderse. Posteriormente, la defensa presentó un nuevo planteo vinculado con el artículo 69 del Código Procesal Penal de Formosa, referido a una eventual incapacidad mental sobreviniente. La familia sostiene que deben respetarse todas las garantías del imputado, pero reclama que también se tenga en cuenta el derecho de las víctimas a obtener una respuesta judicial en un plazo razonable.
“Cada día que pasa sin juicio es más dolor para nuestra familia”, expresaron. Mientras aguardan una nueva definición sobre el proceso, sus familiares remarcan que no buscan venganza sino justicia y que los hechos sean finalmente debatidos en una sala de audiencias. “No pedimos que se vulneren garantías. Pedimos que la Justicia avance”, sostienen, mientras las dos hijas de Romina continúan creciendo sin su madre.